La tarea de representar desde Cartez –la Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona adherida a CRA- a los productores de Córdoba, San Luis, Catamarca y La Rioja, es una de la que Maximiliano Razzeto no reniega. Con pocos años dentro del gremialismo rural, el productor oriundo de Adelia María celebra el desafío y se entusiasma con participar de distintas mesas de diálogo. Días atrás tuvo su debut en la Fiesta Nacional del Trigo, realizada en Leones.
Allí le preguntamos qué hacer con tanto trigo, ya que la cosecha actual -de 28 millones de toneladas- está deprimiendo los precios logrados por los chacareros.
“Hay mucho por discutir. Estas superproducciones se dan con suerte, y nosotros necesitamos producir. Desde el lado de los productores, bienvenido sea. Después tendremos que, como cadena, empezar a mirar hacia adelante y ver cómo hacemos para industrializar y vender esta superproducción”, señaló Razzeto en charla con Bichos de Campo.
Mirá la nota completa:
A diferencia de otros años, el panorama en el que se enmarca el ruralista parece ser, a priori, más amigable, con un mercado menos intervenido como cuando los sucesivos gobiernos ponían cupos de exportación para el cereal o generaban permisos (los ROE Verde) que terminaban perjudicando al productor.
“Yo celebro no tener más esa pata encima. Esto es lo que queríamos pero ahora nos debemos, tanto el gobierno como los productores, una charla para ver cómo darle valor a esa producción, y si no hay valor conseguirle mercados. Esto es una rueda, es entre todos. Lo importante es que los productores sigan con su intención de siembra, y que le saquemos la mayor renta posible”, dijo el cordobés, que consideró que no es una utopía pensar en exportar trigo como harina, panificados y otros subproductos.
“Todavía nos falta crecer un montón en producción porque aunque nos ayudó un clima sensacional, nos falta crecer muchísimo en fertilización con otros países. Podemos sumar muchos más kilos por hectárea a lo que producimos”, marcó a continuación.
Para Razzeto, esta última cosecha récord de casi 28 millones de toneladas no puede eclipsar el hecho de que el país aplica mucho menos fertilizante que otros competidores a nivel internacional. Eso, claro, tiene una razón económica que hay que atender.
“Tiene que ver con el alto costo que tiene hoy el fertilizante en Argentina. Tendremos que ver de qué forma incentivar a los productores para que inviertan, porque es una inversión importante la que uno hace en ese tipo de producción. Hay que compensar el riego de potenciar la fertilización ante algún evento imprevisto. Las producciones se incentivan con créditos, con rebajas impositivas. Eso es un tema pendiente que tenemos que empezar a resolver”, afirmó.





