El campo del francés Serge Listello, ubicado en la zona de Charata, provincia del Chaco, tiene cerca de 1.000 hectáreas que, desde hace rato, vienen siendo manejadas con criterios regenerativos. Por eso su caso fue tomado de ejemplo por la organización The Nature Conservancy (TNC), que está patrocinando un estudió del INTA en el lugar para medir justamente el impacto favorable de este tipo de manejos sobre los recursos naturales y el entorno.
Obviamente la idea es demostrar que con ciertos cambios es posible hacer una mejor producción en el Gran Chaco, una de las regiones cuya degradación que más preocupan a los científicos del TNC junto con la Patagonia.

Pero detengámonos en Listello, quien ya está compartiendo el mando de su campo junto a su hijo Nicolás. Ambos destinan más de 600 hectáreas a la agricultura, el 50% en rotación con gramíneas (maíz o sorgo) y el otro 50% a soja. Además, implantan casi 400 hectáreas con pasturas para la cría y engorde de ganado. El sistema es de “parcelas rotativas” durante la etapa de recría, con suplementación en el destete y el engorde.
Cada lote conserva bosques en pie en el 20% de su superficie, lo que permite una conectividad fluida entre parcelas vecinas,mediante los llamados corredores biológicos. Ahora, en ese establecimiento, “TNC está patrocinando al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) para llevar adelante dos proyectos piloto que buscan medir los resultados de ensayos de intensificación agroecológica con cultivos de servicio”.
“Producir con responsabilidad ambiental y compromiso social no debería ser una excepción, sino la norma”, dice este productor nacido en Francia, que hace ya 37 años decidió radicarse y producir en el Chaco.
“Llegamos acá, al Gran Chaco, por varios motivos. Primero, por el gusto por los grandes espacios naturales, por las grandes extensiones. Después, por la posibilidad de tener iniciativa propia, de emprender. Observando la naturaleza, sabiendo esperar, pensando antes de tomar grandes decisiones… fue un combo de diferentes factores que me permitieron llegar a lo que tenemos hoy en día: un establecimiento rural que se dedica a la producción de alimentos, a la agricultura y ganadería regenerativa”, resume Serge sobre esa gran aventura.
El productor considera que el mandato a favor de una producción sustentable lo trajo desde su país de origen. “Seguramente lo que me ayudó a tomar todas esas decisiones fue haber conocido el campo en Francia y a mi abuelo paterno. Él me enseñó muchas cosas sobre la observación, sobre una forma de entender la naturaleza. Por supuesto, también desde chico trabajé con mi papá en el campo, hasta que me vine acá al Gran Chaco. Ahí estábamos inmersos en la agricultura más tradicional. Mi abuelo y mi padre influenciaron mucho mi forma de ver la producción agropecuaria”, reconoce.

Listello añade que “lo que más disfruto es producir alimentos de la mejor manera posible y con la más alta calidad. Pero no se trata solo del producto final: también valoro profundamente el entorno en el que trabajamos. Me importa que el ambiente donde producimos sea respetado, cuidado y, sobre todo, disfrutado. Creo en la importancia de contar con un lugar de trabajo que sea agradable, digno y noble. No solo para los propietarios, sino también para los empleados, los contratistas, todos los que colaboran con nosotros y las personas que nos rodean”.
-¿Cómo descubriste esta profesión o vocación, qué te motivó?
-Siempre quise ser productor agropecuario, nunca me imaginé haciendo otra cosa. De chico, recuerdo cuando visitábamos familiares en la ciudad. Me preguntaban qué quería ser cuando fuera grande. Yo tenía menos de once años, y siempre respondía: “Como mi papá”. No era una idea impuesta ni una expectativa ajena. Lo sentía profundamente, como algo natural. Y ahí está la magia: soy productor agropecuario porque lo llevo en el corazón, pero también porque me apasiona la naturaleza. El contacto con ella es esencial para mí. Estar tres días encerrado en una oficina simplemente no va conmigo. Necesito estar afuera, al aire libre, observando, trabajando, entendiendo por qué funciona lo que funciona y cómo podemos mejorarlo.

-¿Cómo ves todo eso aplicado en tu campo?
-Me gusta innovar. Siempre tengo esa inquietud de mejorar las cosas. Es una pasión también. Y últimamente, mi hijo tiene la misma pasión. Él fue descubriendo la agricultura regenerativa. Empezó con ganadería regenerativa en el campo, y después pasamos a la agricultura regenerativa. Porque también vimos que la agricultura convencional, o la siembra directa de hace 20 años -que aportó mucho- todavía tiene mucho por mejorar. Y en eso estamos; yo soy de los que piensa que hay que evolucionar siempre.
Serge describe que ya dejó casi todo el campo bajo la tutela de Nicolás. “Como compartimos la misma visión, le dejé el manejo en sus manos. La verdad, da muchísima satisfacción. Y la magia, la magia en serio, es la vida que tenemos en el suelo, en las plantas, en toda esa relación armoniosa que nos permite vivir en un ambiente mucho más agradable”. Considera que el gran mérito de haber aplicado una agricultura regenerativa donde conviven muchas especies genera una “verdadera magia. Y lo que tenemos que entender de esa magia es que debemos respetarla y conocerla cada vez más, para poder utilizarla, ayudarla, y no querer controlarla. Eso es muy importante”.

-¿Cómo imaginás el futuro de la producción de alimentos?
-Creemos que es fundamental seguir abasteciendo a la población mundial con un volumen suficiente, pero también es urgente mejorar su calidad. Ese es el punto donde podemos crecer: acceder a mercados que reconozcan y valoren esa calidad, y que estén dispuestos a pagar precios diferenciados por productos que cumplen con estándares superiores. El camino está en construir una cadena de valor que no solo premie la excelencia del alimento que podemos producir, sino también el respeto por el buen uso de los suelos y los recursos naturales de nuestro planeta. Porque producir con responsabilidad ambiental y compromiso social no debería ser una excepción, sino la norma.
-¿Y qué consejo dejarías a los productores o a nuevas generaciones de productores?
-No le tengan miedo a ser productores. Anímense, busquen información de su zona, identifiquen los problemas que quieren solucionar. Empiecen de a poquito, para entender y comprender el sistema, y tomar las mejores decisiones posibles. Cuando logren eso, van a empezar un camino muy llevadero y muy agradable del progreso.




