Últimamente, son todos números en verde para el sector girasolero. Tras consolidarse como el complejo que más creció en exportaciones durante 2025 -con un salto interanual de casi el 50%-, el último informe sectorial trae buenas nuevas: las lluvias recientes en la región pampeana mejoran las proyecciones de cosecha, se esperan “rindes históricos” y, puertas afuera, el mercado internacional deja todo servido para el protagonismo argentino.
En cierta medida, el girasol hoy es el único de los cultivos estivales que, en vez de recortar estimaciones, las incrementa. A contramano del impacto del estrés hídrico en varias localidades de la zona núcleo, particularmente sobre la soja y algunos maíces, en ese caso la oleaginosa proyecta una gran campaña local, y se frota las manos al ver lo que ocurre puertas afuera.
Está feliz: El girasol vuelve a marcar una etapa de expansión y proyección productiva
De acuerdo con el “Informe Mensual de Coyuntura” que elabora el consultor Jorge Ingaramo para la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR), el girasol proyecta una cosecha récord de 6,2 millones de toneladas y, tras las lluvias de fines de enero en la región pampeana y el buen panorama en el norte, mejora sus estimaciones en casi todas las variables.
Entre los ajustes al alza está el de la cosecha, que aumentó su estimación en unas 400.000 toneladas, acompañada además por un crecimiento en el rendimiento. Las cifras indican que el rinde medio nacional actual es de 22,8 qq/ha, es decir, 1,4 qq/ha superior al récord histórico registrado a la misma fecha en la campaña pasada. En este caso, los que lideran son el Centro-Norte de Córdoba (29,6 qq/ha) y el Núcleo Norte (28,7 qq/ha).
Además, para esta altura del mes, ya se recolectó 27,9% del área apta, lo que representa unas 1,70 millones de toneladas obtenidas.

Pero ese buen panorama local no serviría de mucho si no tuviera un escenario tan favorable esperando puertas afuera. Tal como viene advirtiendo el sector desde hace ya algunos meses, está todo dado para el “protagonismo argentino” y la producción girasolera local se pone a tono con eso.
El gran diferencial lo ofrece la caída de la oferta de los competidores, en un contexto que desde Asagir califican como “de escasez extrema mundial”. En efecto, la relación stocks/consumo de girasol bajó al 5,8% para la semilla, mientras que para el aceite e redujo del 13,9% al 11,8%.
El principal responsable es Ucrania, donde los eventos climáticos adversos y los efectos de la guerra con Rusia han impactado de lleno en la producción agrícola. Se prevé que su participación en el comercio mundial caería al 32,6% , mientras que Argentina alcanzaría el 11,9%.
El contexto internacional, naturalmente, se ve reflejado en los altos precios del sector, que también se trasladan a la cadena local. El valor FOB del aceite de girasol subió de 1.109 dólares por tonelada en julio a 1.318 en febrero, un crecimiento del 18,8% en los últimos 8 meses.
Entretanto, en el mercado de granos el valor asciende a $520.590 por tonelada, equivalentes a 372,6 dólares por tonelada, y con valores cercanos a los 400 dólares para posiciones junio-agosto en San Lorenzo, lo que repercute directamente en la confianza del productor.
“Las compras de la nueva campaña (2025-2026) ya alcanzan las MT 2,34, lo que representa un 80% más que lo registrado el año anterior a esta fecha”, expresa el informe difundido, que además celebra que “el girasol no solo es el complejo de mayor crecimiento exportador, sino que hoy ofrece una oportunidad única para el productor argentino”.





