Según los datos de Senasa, en los más de 1.100 establecimientos de engorde intensivo registrados hay algo más de 1,8 millón de animales, lo que significa un 6,5% más que lo registrado en febrero de 2025.
También desde la Cámara de Feedlot reconocieron un incremento en la cantidad de ganado que se viene encerrando bajo esa modalidad de engorde. Según esa entidad, la ocupación de los corrales ronda el 65%, 4 puntos porcentuales más que en 2025.
Que haya más hacienda en los feedlot responde a diferentes cuestiones y, al mismo tiempo, no significa que se vaya a ofertar más ganado ni que vaya a crecer el consumo este año, sino todo lo contrario.
En primer lugar, en diciembre hubo una gran cantidad de remates de terneros con volúmenes significativos, y parte de esa oferta fue a esos establecimientos.
En segundo término, el ganado que se oferta para el engorde final tiene más estructura y por lo tanto kilaje, porque el año pasado la buena oferta forrajera favoreció las recrías.
El tercer factor y la causa más importante del aumento de las existencias en estos establecimientos es el estiramiento de los procesos de engorde gracias a la buena relación maíz-carne.
Suponiendo una venta del kilo vivo para la faena en 4500 pesos, y un precio del kilo de maíz de 265 pesos, con un kilo de carne se compran 17 del cereal, cuando se supone que por encima de los 11 kilos la relación ya es positiva.
Además se espera una muy buena cosecha de ese grano a nivel local y global, lo que mantendría a raya las cotizaciones y fomentaría el agregado de valor o su transformación en carne.
Otro factor es la seca que se dio en enero. Altas temperaturas y ausencia de lluvias secaron campos y obligaron a encierres anticipados.
Este creciente volumen de encierre con hacienda de diferentes categorías -ya que entraron con variados kilajes- dará lugar a salida de animales con pesos diferenciales, para atender a distintos mercados: consumo y exportación.
A pesar del mayor encierre, este año se espera una caída en la faena que ya se confirmó en enero. La baja sería de 8% a 10% y afectaría a la producción de carne, aunque en menor manera ya que aumentará el kilaje por res producida.
El punto es que los exportadores, de la mano de la firmeza del mercado mundial, están ganando espacio y cada vez se llevan un porcentaje mayor de la producción de carne. De hecho, en enero el consumo bajo 2,5% según datos preliminares.
Son los exportadores los que también vienen ganado peso en los procesos de terminación de la hacienda. En los feedlots hoteleros más de la mitad del ganado encerrado es de las firmas que venden carne al extranjero. Por lo general buscan la compra de animales recriados, es decir, con más de 230 a 250 kilos, para sacarlos con más de 400 kilos y tener así la alternativa.





