La producción bubalina avanza como una propuesta alternativa que promete ganar protagonismo en la ganadería de la tierra colorada. A principios de este año se conformó la Asociación de Criadores de Búfalos de Misiones, que es presidida por el productor e ingeniero agrónomo Fernando Tejedor. “La población de búfalos crece año a año. Cada vez más productores se suman a esta actividad y quienes ya estaban involucrados han incrementado sus rodeos”, afirma Tejedor en diálogo con Bichos de Campo.
Actualmente, desde la Asociación cuentan unos sesenta productores dedicados a la cría de búfalos y cuya cifra consideran puede ascender a más de noventa, con diferentes volúmenes de rodeos bubalinos. Las condiciones naturales marcadas por el clima subtropical y las pasturas de gran volumen resultan ideales para esta especie que aprovecha forrajes de alta fibra para producir carne y leche de manera más eficiente.

A diferencia de las razas bovinas, el búfalo se caracteriza por ser un animal rústico con alta resistencia a parásitos externos como la garrapata y problemas de ombligo en el nacimiento de los bucerros. Ambas características, reducen el uso de productos veterinarios, permitiendo una producción más competitiva y adaptada a la región.
Además, Tejedor explica que se trata de animales longevos ya que pueden producir durante 20 a 25 años y con una elevada tasa reproductiva. Esa combinación facilita el crecimiento de los rodeos y refuerza el potencial de la actividad en la provincia. Gracias a su capacidad para consumir forrajes fibrosos, como el pasto elefante, los búfalos transforman los recursos locales en productos de alto valor alimenticio, consolidando y ampliando su presencia en la escena ganadera local.

Si bien esta historia aún se está escribiendo, Tejedor cuenta que la evolución de la producción de búfalos en esta provincia se intensifica a partir del año 1995 aunque de manera dispersa en base a experiencias individuales: “Hubo antecedentes importantes como el Doctor Morales en Santa Ana, que producía mozzarella; el Doctor Leston en San Isidro, que trabajaba carne y algo de leche; en Comandante Andresito y Montecarlo también hubo núcleos; y la doctora Mampey en El Hormiguero, en Ruiz de Montoya, que todavía hoy produce leche”.
El mismo Tejedor forma parte de esa generación de impulsores desde su chacra en Puerto Rosario: “En mi caso, me dedico principalmente a la producción de animales para carne y como hago inseminación, también vendo reproductores mejorados. No soy cabaña, pero después de ocho años trabajando con genética brasileña, argentina e italiana, obtuve animales superiores”.

Actualmente, si bien las experiencias siguen siendo acotadas, el búfalo se encuentra diseminado en toda la provincia con productores pequeños, medianos y algunos establecimientos más tecnificados. A su vez, ya es común encontrar en carnicerías locales la oferta de esta carne. Tejedor remarca las ventajas de la carne de búfalo: “más proteína, menos colesterol y un sabor muy similar al vacuno, lo que facilita su incorporación en la dieta. La falta de grasa requiere de una cocción cuidadosa para evitar que la carne se seque”. También, destaca que presenta precios competitivos para su comercialización, lo que favorece a que el consumidor se anime y pruebe este tipo de carne.
La promoción en torno al consumo de la carne de búfalo jugó un rol clave. “En diferentes eventos se realizó la cocción de carcasas enteras en localidades como Eldorado, Posadas y Fachinal. Estas acciones realizadas junto a los correntinos de la Asociación Bufaleros del Iberá ha llamado la atención y ha sido determinante. Cuando la gente prueba, se interesa”, sentencia Tejedor.

“La carne es la gran vedette”, sintetiza este agrónomo para decir que en Misiones, al igual que en el resto del país, predomina la producción de carne de búfalo mientras que la elaboración de leche y derivados también existe pero aún de manera incipiente. Nuevamente Tejedor es protagonista ya que en su establecimiento elabora mozzarella y dulce de leche, entre otros productos premium.
Consultado sobre las perspectivas del sector, Tejedor aseguró que “el potencial de crecimiento de la producción de búfalos en Misiones es muy grande”. En esta línea, explicó que ya hay productores que analizan vender parte de su rodeo bovino para dedicarse al búfalo, motivados por el combo de ventajas productivas, sanitarias y comerciales. “Cuando el productor descubre esa eficiencia en consumo de recursos forrajeros no aptos para la ganadería tradicional y la diferencia en costos, naturalmente empieza a interesarse en criar estos animales”, aseveró, aunque aclaró que siempre deben evaluarse las distintas ecuaciones económicas entre rodeos bubalinos y bovinos.

“Hoy la contradicción es que existe un mercado demandante, pero todavía hay poca oferta. En el último remate realizado en Fachinal tuvimos que pedir a los productores que trajeran más animales. Eso muestra claramente el potencial”. Mirando hacia adelante, Tejedor se entusiasma con las ventajas de este animal y su atractivo para encabezar una transformación en la ganadería local con posibilidades de una expansión significativa. “Ya sea en modelos tradicionales a campo o silvopastoriles, el búfalo va a tener un papel muy importante”, proyectó. Que nadie se sorprenda: de cara a un futuro no muy lejano, la provincia podría consolidarse como uno de los núcleos bubalinos más relevantes del país en los próximos años.





