La soja paraguaya se encuentra completamente integrada a la cadena de valor de la matriz oleaginosa argentina. Datos oficiales muestran que el procesamiento argentino de soja en los diez primeros meses del ciclo comercial 2023/24 fue de 37,6 millones de toneladas, una cifra 30% superior a la registrada en el mismo período anterior.
La noticia es que gran parte de ese crecimiento fue posible gracias a la importación de soja –que en su mayor parte provino de Paraguay–, porque el ritmo de comercialización de soja por parte de los productores argentinos viene registrando cierto retraso.
En lo que va del ciclo comercial 2023/24 de la soja argentina (abril a diciembre de 2024), Paraguay exportó 5,82 millones de toneladas de poroto al país vecino, cifra que equivale al 15,5% de la molienda total realizada por la Argentina en el período.
Eso implica que la soja importada explicó en los primeros diez meses del ciclo 2023/24 el 67% del crecimiento de la molienda de soja realizada por la industria oleaginosa argentina.
La Secretaría de Agricultura estima que, con una cosecha proyectada de 48,2 millones de toneladas, en el presente ciclo 2023/24 la importación de soja sería de 6,00 millones de toneladas. De todas maneras, es probable que esa cifra deba ser reajustada al alza.
Aún queda poco más de un mes por delante del ciclo comercial 2023/24 y es probable en febrero y marzo próximo ingrese un importante volumen de la nueva cosecha paraguaya de soja a la Argentina para abastecer a la industria aceitera.
El ingreso de soja al mercado argentino se realiza en el marco del régimen de “importación temporaria de mercaderías destinadas a recibir perfeccionamiento industrial”, el cual –implementado por el decreto 1330/2004– facilita el ingreso de insumos con la obligación de que los mismos, una vez procesados en territorio argentino, sean exportados para generar divisas.
El régimen, conocido popularmente como “de admisión temporaria”, fue desactivado en 2009 por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner para ser reintroducido a comienzos de 2016 por la gestión de Mauricio Macri. Desde entonces, en lo que respecta al complejo sojero, el poroto ingresa al país para elaborar harina y aceite de soja, los cuales posteriormente se exportan. La alícuota del derecho de exportación (33%) se aplica sobre el valor agregado, es decir, sobre la diferencia del valor de la harina y el aceite exportado (FOB) menos el valor del poroto importado (CIF).
Doce millones de toneladas de soja 2023/24 siguen fuera del circuito comercial ¿Quién las tiene?