La paciencia se terminó. Después de varias semanas de reclamos, tres quincenas de salarios adeudados y dos audiencias en las que no consiguieron respuestas concretas de los propietarios, los trabajadores de Pauny resolvieron tomar la fábrica de tractores ubicada en Las Varillas, Córdoba. La decisión se adoptó luego de una asamblea y representa un nuevo y delicado capítulo de una crisis que amenaza con llevarse puesta a la principal industria de esa localidad.
Los operarios llegaron a esta instancia después de agotar, al menos por ahora, las alternativas de negociación. La última audiencia entre los representantes de la empresa y los trabajadores terminó sin que apareciera un plan de pagos para cancelar los salarios atrasados. Tampoco hubo precisiones convincentes sobre cómo piensa la compañía sostener su actividad en las próximas semanas.
El malestar venía creciendo desde hacía días. La semana pasada, la empresa había depositado apenas 100 mil pesos por trabajador, una cifra que quedó muy lejos de cubrir las obligaciones salariales pendientes. La situación afecta a unos 450 empleados y sus familias, en una ciudad donde Pauny representa mucho más que una fuente de trabajo.
La tensión había salido de las instalaciones industriales y ganado las calles de Las Varillas. Trabajadores, familiares y vecinos acompañaron las protestas, mientras comenzó a organizarse una colecta solidaria para ayudar a los hogares afectados por la falta de ingresos. La crisis también alcanzó a proveedores y empresas que dependen de la actividad de la fábrica.
Ahora, con la toma de la planta, el conflicto entra en una etapa de mayor incertidumbre. Los trabajadores están cansados de esperar una solución que no llega y buscan defender sus puestos de trabajo y una industria que consideran parte del patrimonio productivo de la localidad.
Hay un antecedente que vuelve inevitable la comparación. En 2001, la fábrica de tractores Zanello, también radicada en Las Varillas, terminó en la quiebra después de atravesar una profunda crisis financiera. Cuando los antiguos propietarios dejaron la empresa, había unos 380 trabajadores y salarios adeudados.
Pero aquella historia tuvo una salida particular. Los empleados habían comenzado a organizarse y conformaron una cooperativa de trabajo para intentar preservar la fuente laboral. A ese proyecto se sumaron antiguos integrantes del personal jerárquico y los concesionarios que comercializaban los tractores de la marca.
La solución terminó tomando forma mediante una sociedad que reunió a esos tres sectores, cada uno con un 33% de participación, mientras que el municipio de Las Varillas conservó el 1% restante. El juez que intervenía en la quiebra autorizó el alquiler de las instalaciones y la nueva organización pudo retomar la producción el 2 de enero de 2002.
De aquella experiencia nació Pauny, una empresa que consiguió reconstruir la actividad industrial, recuperar mercados y volver a convertir a Las Varillas en uno de los principales polos argentinos de fabricación de tractores.
Hoy, la crisis de Pauny no se explica solamente por los problemas financieros ni por la acumulación de salarios impagos. Detrás del deterioro aparece una combinación de factores que fueron debilitando la posición de la empresa en el mercado de maquinaria agrícola. Uno de los más importantes fue el avance de los tractores importados, especialmente los de origen chino, que comenzaron a competir con precios muy inferiores a los de los fabricantes tradicionales. La apertura comercial y la llegada de nuevos jugadores encontraron a la industria nacional en una posición cada vez más difícil para defender sus ventas.
Pero la competencia externa no explica todo. Pauny también arrastraba problemas propios, vinculados con la falta de inversiones suficientes para modernizar su estructura industrial y actualizar su oferta de productos. Mientras otros fabricantes avanzaron en tecnología, diseño, prestaciones y renovación de sus líneas, la compañía cordobesa fue perdiendo capacidad para ofrecer equipos competitivos frente a las nuevas exigencias del mercado. Esa brecha tecnológica y comercial terminó pesando sobre sus posibilidades de sostener precios y recuperar participación.
A esas dificultades se sumaron los problemas de financiamiento y capital de trabajo. Con una menor cantidad de tractores vendidos, una estructura industrial que necesita mantener determinados niveles de actividad y crecientes compromisos financieros, la empresa quedó atrapada en un círculo complicado. La caída de las ventas redujo los ingresos, la falta de recursos limitó las inversiones y esa pérdida de competitividad dificultó todavía más la recuperación comercial.
El resultado fue un deterioro progresivo que terminó trasladándose a los trabajadores. La fábrica que supo ser protagonista de la industria nacional de tractores fue perdiendo terreno en un mercado transformado por la importación, mientras sus dificultades para financiarse y modernizarse fueron reduciendo el margen para competir. Los salarios impagos son hoy la expresión más dramática de una crisis industrial que lleva bastante más tiempo gestándose.
Veinticinco años después, la fábrica vuelve a encontrarse en una situación límite. La diferencia es que ahora no se trata de una empresa que ya quebró y cuyos trabajadores buscan una salida para mantenerla funcionando. Pauny todavía tiene propietarios, pero atraviesa un deterioro financiero y productivo que pone en discusión su continuidad.

La compañía acumula una deuda bancaria superior a los 30.800 millones de pesos y más de 1.000 millones de pesos en cheques rechazados. La caída de las ventas, la pérdida de participación en el mercado y la competencia de tractores chinos que ingresan a valores muy inferiores a los de los fabricantes tradicionales terminaron de complicar un escenario que ya arrastraba problemas de eficiencia y capital de trabajo.
Los números comerciales también muestran la dimensión del derrumbe. Pauny llegó a vender más de 200 tractores por mes y a producir cerca de 2.000 unidades al año. En septiembre pasado, sin embargo, apenas patentó 24 unidades.
La paradoja es que Pauny nació precisamente de una crisis anterior, cuando trabajadores, gerentes y concesionarios consiguieron evitar que desapareciera la fábrica de Zanello. Ahora son nuevamente los trabajadores quienes quedan en el centro de una disputa por el futuro de esa industria.






¿Uds…están al tanto de las elecciones que HOY se están llevando acabo en USA donde el amigues de Milei…se juega su mandato…o le pegan la patada de otra galaxia y lo dejan al filo de un juicio político llamado Donald Trump?…BUENO….BUENO…miren lo que muestran los escrutinio…que duran hasta las 20 hrs Argentinas…(-11% ABAJO PIERDE TRUMP)…En los 27 estados que registran la afiliación partidaria de los votantes, el 43% de los sufragios correspondió a electores demócratas, frente al 32% de republicanos. La diferencia muestra una mayor participación previa de los votantes opositores, aunque no permite anticipar por sí sola el resultado final ni determinar qué partido tiene más posibilidades de imponerse. FUENTE….https://www.ambito.com/mundo/elecciones-estados-unidos-2026-medio-termino-legislativas-donald-trump-congreso-partido-republicano-democratas-3-noviembre