La crisis que atraviesa Pauny sumó un nuevo capítulo en las últimas horas. Trabajadores de la sucursal que la empresa de maquinaria agrícola tiene en La Banda, Santiago del Estero, tomaron las instalaciones en reclamo por salarios adeudados, incumplimientos en los pagos acordados y falta de cobertura de la obra social. La medida involucra a unos 50 empleados y replica el escenario de creciente conflictividad que ya se vive en la planta central de Las Varillas, Córdoba.
El conflicto en La Banda viene arrastrándose desde junio, cuando los trabajadores aceptaron un esquema de suspensiones parciales que había sido acordado en Córdoba entre la empresa, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y el Ministerio de Trabajo. Según relató Oscar Díaz, uno de los operarios, el entendimiento contemplaba dejar de trabajar los lunes y martes, mientras que la empresa se comprometía a reconocer el 70% del jornal correspondiente a esas dos jornadas.
“Trabajábamos miércoles, jueves y viernes”, explicó Díaz en diálogo con Sólo Radio de Santiago del Estero. El acuerdo también establecía que los empleados, que cobran por quincena, recibirían pagos proporcionales en función de ese esquema reducido.
Sin embargo, según denunció el trabajador, la empresa dejó de cumplir con lo pactado. Los depósitos comenzaron a llegar de manera irregular y, durante las últimas cuatro semanas, directamente dejaron de recibir dinero. A ese escenario se suma otro problema de gravedad para las familias de los operarios que es la falta de pago de la obra social.
“No se pueden atender los chicos, los hijos de los compañeros y el compañero tampoco, porque la obra social no le cubre”, señaló Díaz. Frente a ese panorama, los trabajadores resolvieron tomar la planta y anticiparon que resistirán la medida todo lo que sea necesario.
Otro de los operarios, identificado como Franco, describió el deterioro económico que vienen sufriendo los empleados desde hace varios meses. Según contó, los pagos parciales fueron cada vez menores y muchos trabajadores comenzaron a endeudarse para poder sostener sus hogares.
“Hay muchos compañeros que alquilan, hay muchos compañeros que son sostén de familia y no alcanza”, resumió. El trabajador explicó que en las últimas dos semanas tampoco recibieron el porcentaje de sus salarios que venían cobrando hasta entonces.
En La Banda trabajan alrededor de 50 personas. Los operarios sostienen que ya hicieron concesiones desde julio, cuando aceptaron las suspensiones de dos jornadas semanales con la expectativa de que la reducción de actividad permitiera ordenar las cuentas de la empresa y normalizar los pagos. Pero eso no ocurrió.
“Los compañeros están dispuestos a negociar, simplemente queremos que nos paguen lo que nos corresponde, nada más”, planteó Franco, quien insistió en que el reclamo no apunta a otra cosa que a cobrar los salarios pendientes y recuperar las prestaciones de salud.
La toma de la sucursal santiagueña amplía así el mapa de un conflicto que viene golpeando a la histórica fabricante de tractores cordobesa. En Las Varillas, donde funciona su establecimiento principal, la situación también se agravó en las últimas semanas por los atrasos salariales, las suspensiones y el fracaso de las negociaciones entre los trabajadores y la conducción de la compañía.
La crisis de Pauny se produce en un contexto de fuerte retracción del mercado de maquinaria agrícola, caída de las ventas y creciente competencia de equipos importados, especialmente de origen chino. La empresa, que durante años fue presentada como uno de los emblemas de la industria nacional de tractores, enfrenta ahora dificultades para sostener su actividad y cumplir con sus compromisos laborales.
Foto portada: Diario Panorama





