En la localidad entrerriana de Concordia, uno de los principales polos de producción de arándanos del país, la cosecha de esa fruta registra demoras. Si bien la ventana para su recolección corre entre los meses de agosto y noviembre, las condiciones climáticas de los últimos meses complicaron el panorama productivo, al punto de que ya se arrojan estimaciones nada alentadoras.
“La producción ha mermado, lamentablemente, para la expectativa de la zona. Creemos que se ha perdido un 30% a 35% en regla general”, dijo Juan Scordia, actual presidente de la Asociación de Productores de Arándanos de la Mesopotamia Argentina (Apama), al Diario Río Uruguay.
Puesta en kilos, la cifra es todavía más alarmante: “Creemos que se ha perdido alrededor de un millón de kilos de arándano. No van a estar, no se van a cosechar”.

A mediados de este año, una proyección realizada por el Comité Argentino de Arándanos (ABC) arrojaba que el sector esperaba volcar al mercado unos 15.000.000 de kilos de este fruto, lo que representa una mejora respecto de 2025. Sin embargo, el invierno llovedor y los sucesivos días nublados complicaron las etapas más críticas de este cultivo.
“El INTA nos marcó, aproximadamente, 37 días nublados, de los cuales 25 fueron con lluvias o lloviznas. Eso hace que, durante la etapa de la polinización, las abejas no trabajen y las enfermedades avancen”, lamentó Scordia.
A las intensas lluvias se sumaron las bajas temperaturas, que también están retrasando la maduración de los arándanos en el árbol. “La temperatura llegó a un grado o dos el pasado 23 de septiembre”, contó el productor, anticipando que parte de la producción que podría exportarse será derivada a la industria “a precios muy bajos”.
Pero el clima no es lo único que condicionará a esta economía regional en esta temporada. Según dieron cuenta, otro frente complicado es el logístico.
“A esto le tenemos que sumar que el arándano sale en un 95% por avión y el aeropuerto de Ezeiza se clausura desde el día 20 de octubre hasta el 10 de noviembre por reparación de las pistas. Justo en el pico de la producción”, sostuvo Scordia, quien aseguró que ya “se están buscando alternativas”.
Una posibilidad puede ser el envío de fruta desde Buenos Aires hasta Brasil en aviones más chicos, desde donde saldrían otros más grandes con destino a Estados Unidos y Europa.
“Es un año realmente complejo donde todos estamos poniéndole lo mejor que podemos y muchas horas de trabajo para tratar de sacarlo adelante”, resumió el entrerriano.





