Después de varias semanas de preocupación por la falta de agua, las lluvias de los primeros días de octubre trajeron alivio a los productores de trigo de la región núcleo. Con un promedio de 48 milímetros acumulados, las precipitaciones llegaron en un momento decisivo para el cultivo, que atraviesa etapas clave para la definición de su rendimiento. Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), donde cayeron más de 40 milímetros ya se espera una recuperación del potencial productivo.
“Esta lluvia llegó justo, como el gol del Enzo Fernández a los ingleses. Si al trigo no lo agarra el fusarium, va a terminar siendo un muy buen año”, resumieron los ingenieros de Aldao, en el sur de Santa Fe, citados en el último informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la BCR.

El cambio de escenario no es menor. A principios de esta semana, los técnicos advertían que los cultivos comenzaban a mostrar los daños provocados por la falta de agua y las heladas de principios de septiembre, especialmente en el oeste de la región. Las expectativas de rendimiento venían cayendo, pero las precipitaciones permitieron frenar ese deterioro.
Actualmente, el 3% del trigo se encuentra en floración, el 17% en espigazón, el 25% en espiga embuchada, el 30% en hoja bandera y el 25% restante en encañazón. En criollo: buena parte de los lotes está atravesando etapas determinantes para la definición de los rindes.

La mejora ya se refleja en la condición de los cultivos. Los cuadros regulares retrocedieron cinco puntos porcentuales en una semana y ahora representan apenas el 2% de la superficie. En tanto, el 10% del trigo se encuentra en estado excelente, el 53% en condición muy buena y el 35% en buena.
Si bien desde la BCR descartan que puedan repetirse los rindes excepcionales de la campaña pasada, las lluvias permitieron recuperar las expectativas y en buena parte de la región volvió a hablarse de cosechas superiores a los 40 quintales por hectárea.

Detrás de este cambio aparece también una modificación en las condiciones atmosféricas, vinculada con el comienzo de la influencia de El Niño sobre la región central.
“La primera semana de octubre se convierte en el punto de inflexión para dejar atrás el comportamiento esquivo que las precipitaciones venían teniendo sobre el centro de la región pampeana”, explicó Alfredo Elorriaga, consultor de GEA/BCR.
Según detalló el especialista, desde principios de mes comenzaron a consolidarse condiciones más favorables para el ingreso de humedad desde el norte y noreste, lo que permitió un desarrollo más amplio de las precipitaciones.
Y las perspectivas para los próximos días también son alentadoras. “Los pronósticos de corto plazo anticipan lluvias y tormentas de amplia cobertura sobre el centro y noreste del país que se irán desarrollando, alternadas con intervalos de estabilidad, hasta el final de la primera quincena del mes”, concluyó Elorriaga.





