El USDA, al igual que la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, prevé que la Argentina se encamina hacia una gran cosecha de soja en 2026/27, además de advertir que un cambio del tipo de cambio podría beneficiar a los productores.
La oficina en Buenos Aires del USDA proyecta una cosecha de soja argentina en la nueva campaña de 52,5 millones de toneladas, lo que se sustenta en “precios sólidos, márgenes favorables para los productores y expectativas de lluvias abundantes ante el desarrollo del fenómeno de El Niño”. A fines de septiembre pasado la Bolsa de Cereales de Buenos previó una producción de 53,6 millones de toneladas de la oleaginosa.
“A pesar de los precios más altos de la soja, se prevé que el aumento de los costos de producción y de los insumos absorba gran parte de la mejora en los márgenes que los agricultores esperaban para el ciclo 2026/27. Aun así, la soja sigue siendo comparativamente más competitiva que otros cultivos importantes, en particular el maíz, cuyos mayores costos de producción exigen una inversión inicial más elevada”, señala el informe del USDA.
“Un ajuste gradual del tipo de cambio podría brindar cierto apoyo adicional a la competitividad de los productores, especialmente en el caso de cultivos orientados a la exportación, como la soja”, añade.
La oficina local del USDA además elevó la previsión de molienda de soja para el ciclo 2026/27 a 44,8 millones de toneladas, lo que la convertiría en la segunda cifra de molienda más alta registrada en Argentina, superada únicamente por la del año comercial 2014/15.
“Este incremento se sustenta en los precios mundiales favorables de la harina y el aceite de soja, así como en un mayor volumen de importaciones de soja, parte del cual se espera que se traslade al nuevo ciclo comercial para su procesamiento”, apunta el documento.
“A pesar de este volumen de molienda históricamente elevado, la consolidada posición de Argentina como principal exportador mundial de harina de soja se ve cada vez más desafiada por la expansión de la capacidad y la tasa de utilización de la molienda en Estados Unidos y Brasil. En cambio, la capacidad instalada de Argentina se ha mantenido relativamente estable, con niveles de utilización que ya operan en cotas elevadas”, agrega.
El informe destaca que la actividad de molienda se intensificaría aún más en noviembre y diciembre de 2026, a medida que las plantas procesadoras preparen harina de soja para su exportación a la Unión Europea ante la próxima entrada en vigor del reglamento 1115 de la UE-27 sobre productos libres de deforestación (EUDR) en enero de 2027.
“Argentina podría estar en una posición especialmente ventajosa para suministrar harina de soja que cumpla con la normativa EUDR, ya que los sistemas de trazabilidad que ya se están desarrollando permitirían a los exportadores argentinos adaptarse a los nuevos requisitos con mayor facilidad que sus competidores”, remarca.
También explica que varias importantes empresas agroindustriales informan de una creciente demanda de aceite de soja argentino como materia prima para la producción de biodiésel.
“Fuentes del sector señalan un aumento de los envíos a Europa, donde el aceite de soja argentino se procesa para obtener biodiésel; parte de este producto se exporta posteriormente a Estados Unidos y cumple con los requisitos de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de dicho país en el marco del Estándar de Combustibles Renovables. Diversas empresas argentinas de molienda producen y exportan actualmente aceite de soja para este mercado y prevén que dicha demanda seguirá creciendo”, sostiene.
También se prevé que Canadá se convierta en un importante mercado de exportación para el aceite de soja argentino en 2026/27. “Las refinerías canadienses están importando aceite de soja argentino para la producción de biodiésel; el combustible resultante se utiliza tanto en el mercado interno como para la exportación a Estados Unidos”.
Antes de la gestión de Donald Trump. la Argentina exportaba volúmenes significativos de biodiésel terminado directamente a Estados Unidos, pero dichos envíos se cortaron tras la imposición de derechos antidumping y compensatorios por parte de ese país.
“No obstante, fuentes del sector informan que al menos un importante exportador argentino está enviando actualmente pequeñas cantidades de aceite de soja a Hawái para la producción local de biodiésel. Hawái se beneficia de una estructura arancelaria distinta a la del territorio continental de Estados Unidos, donde los aranceles vigentes hacen que, por lo general, la importación de aceite de soja argentino para producir biodiésel no resulte comercialmente viable”, señala el documento.







