El secretario de Agricultura de Javier Milei, el ganadero Sergio Iraeta, será recordado más por los programas de su cartera que cerró que por los anuncios que hizo. En este último renglón, el de los anuncios, el concuñado de Juan Pazo no llega a completar los dedos de una mano.
Entre los escasísimos anuncios de políticas activas para promover la producción que realizó Iraeta figura, eso sí, la formulación de líneas de créditos “a valor producto” para productores de leche y de carne porcina y bovina. De hecho, repitió el anuncio un par de veces, ampliando los rubros alcanzados. La última vez fue en la última Exposición Rural de Palermo. Ya lo había hecho en Expoagro.
Ahora, con una gacetilla de prensa, el banco oficial BICE informó que en los últimos dos años se aprobaron los créditos en Valor Producto por más de 67.000 millones de pesos y que los solicitaron 440 productores de todo el país.
¿Es un éxito o un fracaso esta política? La pregunta es pertinente porque 440 productores representa apenas 0,17% de las explotaciones rurales del país, que según el último Censo Agropecuario ascendían a 250 mil. Y los 67 mil millones de pesos (unos 45 millones de dólares, al tipo de cambio actual) explican tan solo el 0,15% de los cerca de 30.000 millones de dólares que, entre ganaderos y agricultores, se invierten en el agro todos los años. Solo en ganadería se estima una inversión anual de 15.000 millones de dólares, de los cuales solo 1.000 millones son bancarizados.
Si parece exagerada la comparación, vale decir que en el país existen unos 9.800 tambos, unos 6.500 productores de cerdos y no menos de 100 mil ganaderos. Es evidente que el alcance de esta política, con solo 440 créditos otorgados, no le hace cosquillas a la mayoría.
Para Iraeta y las autoridades del BICE, de todos modos, el balance parece ser positivo: “La Secretaría de Agricultura del Ministerio de Economía de la Nación informa que el Banco de Inversión y Comercio Exterior ya otorgó más de 67.000 millones de pesos en créditos en Valor Producto a 440 productores de todo el país, desde el lanzamiento de la línea hace dos años”, se destacó en la gacetilla.
“Se trata de una herramienta de financiamiento que se encuentra disponible para los sectores ganadero, tambero y porcino, actividades que durante los últimos dos años impulsaron sus niveles de producción y exportación, y consolidaron su aporte al crecimiento de la economía argentina”, exageró a continuación.
A la hora de las precisiones, el BICE informó que 42% del total de los préstamos se destinó a la actividad ganadera, el 35% a tambos y el 23% a porcinos.
En cuanto a la distribución territorial, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires concentraron la mayor cantidad de otorgamientos.
“Otro dato de relevancia es que los préstamos otorgados no presentan mora, lo que indica la calidad de la cartera y la capacidad de repago de los productores”.
En lechería, que fue el sector donde la línea se habilitó por primera vez, los proyectos financiados se destinaron fundamentalmente a tecnificación para robots de ordeño, calesitas, collares de monitoreo y puertas de aparte.
Por otro lado, en el sector porcino los créditos se orientaron a mejorar la infraestructura de los galpones y a modernizar las instalaciones.
En cuanto a los productores de bovinos, el financiamiento se utilizó para la compra de vaquillonas, la retención de terneras y la alimentación.
Para ver si mejora un poco la performance y la penetración de esta herramienta, el gobierno informó que “el financiamiento de créditos en Valor Producto continúa vigente y se analiza la posibilidad de incorporar nuevos sectores de la agroindustria a la oferta”.
Es decir, se vienen nuevos anuncios de Iraeta.
La movida no es mala, pero claramente hay algún escollo que todavía mantiene lejos a la enorme mayoría de los productores. Lo bueno de esta línea es “la previsibilidad que le brinda al productor al expresar las cuotas en unidades productivas”, ya sean litros de leche, kilos de capón o kilos de novillo.
El financiamiento se otorga en UVA (con una tasa fija del 7% anual), con un máximo de 800 millones de pesos por destino y con un plazo de 60 meses. Las cuotas se abonan en pesos según el índice de referencia de cada sector y, si este varía, se estira o acorta el plazo de repago, pero los litros o kilos establecidos por mes se mantienen fijos.





