miércoles, octubre 5, 2022

Un estadounidense produce vinos en Argentina y los transformó en token: ¿En qué consiste este sistema comercial?

Mike Barrow es un consultor informático estadounidense que desde 2003 invierte y produce vinos en Argentina, cuando compró un terreno en Perdriel (Luján de Cuyo), para comenzar a plantar viñas de Malbec, Petit Verdot y Cabernet Sauvignon en el marco de un esquema de producción orgánica.

Desde ese momento es propietario de la bodega Costaflores Organic Vineyard, y recientemente participó como disertante del Congreso CREA. Durante el encuentro, Barrow explicó que “tokenizó” su producción vitivinícola, creando un sistema que permite vender, directamente a los consumidores, todas las botellas de una partida poco tiempo después de la cosecha.

Esto se da mediante criptoactivos, ya que con el surgimiento de la tecnología blockchain, surgió la posibilidad de emplearla para cambiar el sistema comercial. Y en 2018 comercializó la primera partida tokenizada por medio de la venta de un criptoactivo (MTB18) respaldado por botellas de vino de esa campaña.

De acuerdo a lo que cuenta el propio empresario: “Cuando saqué mi primera botella de vino, tenía que venderla sin saber nada al respecto”, recordó Barrow. “El vino, a diferencia de otros productos, tiene una gran elasticidad de precios, que pueden ir de 2 a 20.000 dólares por 750 mililitros de jugo de uva fermentada”, añadió.

“El vino además mejora con el tiempo durante un determinado plazo, que no es infinito, y tiene el concepto incorporado de escasez, pues una partida de una añada tiene un determinado número de botellas. Y me preguntaba, ¿no habrá algún mecanismo que permita que el público pueda determinar el precio de un vino?”, apuntó.

Como en 2018 su producción fue de 16.384 botellas, se emitieron entonces 16.384 tokens valorizados al precio mayorista del vino. ¿Y qué sucede con esos tokens? Cuando el vino está listo, se pueden cambiar (“redimir” en la jerga de blockchain) por botellas de vino, guardarlos o bien venderlos en una plataforma digital diseñada por la bodega.

Mientras que en el MTB18 tiene, por ejemplo, un valor actual de 5,70 dólares, el MTB21 –correspondiente al vino de la cosecha 2021– es de 1,79 dólares. Los tokens de vino tienen una vigencia de diez años y luego expiran. “No controlo el valor del peso o del dólar, pero sí controlo el vino e intento hacerlo cada vez mejor”, afirmó Barrow.

Además de adelantar ingresos, la tokenización del vino permite que el valor final del mismo quede en manos de los consumidores, quienes, en la plataforma digital, crean un mercado con las diferentes partidas. Si bien un token siempre es equivalente a una botella de vino, el valor del token puede cambiar en el tiempo.

La tokenización de vinos es una de un total de tres herramientas creadas por Barrow para transformar la industria vitivinícola por medio de un sistema denominado “OpenVino”, el cual, una vez probado en Costaflores, está a partir de este año en proceso de implementación en otras bodegas argentinas.

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