Argentina acaba de ingresar al selecto grupo de países que lograron editar genéticamente cerdos para el trasplante de órganos a seres humanos. Hasta el momento, era un hito reservado a Estados Unidos y China, pero gracias al trabajo conjunto entre la UBA y la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) aquí también fue posible.
El primer gran paso lo marcó el nacimiento del primer lechón clonado con tres genes desactivados en el mes de abril, en un proyecto de larga data que busca paliar el déficit crónico de donación de órganos en el país.
Tal como lo había explicado Adrián Mutto, uno de los investigadores que dirigen el proyecto, a Bichos de Campo, las etapas críticas se dieron con éxito. Ahora, deberán avanzar hacia las mejoras para favorecer su receptividad y la posterior aprobación del INCUCAI. Entretanto, se esperan nuevos nacimientos análogos.
Se la conoce como xenotrasplante a la técnica que utiliza órganos animales para seres humanos. Es un proceso en absoluto sencillo ni lineal, que requiere de un intenso trabajo de investigación y de una técnica muy específica, el “triple knockout”.
Como en un ring, lo que se busca es dejar fuera de juego a tres genes específicos, que son los que elevan las barreras inmunológicas y evitan que ese órgano exótico sea aceptado por el cuerpo. Hasta el momento, los únicos que habían logrado exitosamente el “triple knockout” eran Estados Unidos y China, pero la excelencia de la investigación argentina se hizo un lugar en ese podio.
Tras el proceso de edición génica de células porcinas y la transferencia embrionaria, se desarrolló finalmente un clon diseñado específicamente para eludir el sistema inmune humano. El nacimiento se dio sin complicaciones en las instalaciones de la Facultad de Veterinaria de la UBA.

Por la similitud anatómica y fisiológica que tiene con el cuerpo humano, el cerdo es una de las especies predilectas para ensayar el xenotrasplante. La incursión en alternativas animales no es caprichosa, sino que responde a un problema de base: no hay suficientes donantes para cubrir la demanda.
Según datos del INCUCAI, más de 7000 personas esperan un trasplante de órganos y tejidos actualmente en el país. Gracias a la Ley Justina, que establece que toda persona mayor de 18 años es considerada donante, hoy el país alcanza cifras récord y ha mejorado la agilidad, pero aún persiste un déficit estructural.
La razón es mucho más compleja, y responde a que, para efectivamente poder donar sus órganos, la persona debe fallecer bajo determinadas condiciones, lo que en la práctica se traduce a no más del 1% de los casos. En el país solo se registran 9 donantes efectivos por cada millón de habitantes.

Una de las aristas más importantes de este proyecto ya fue cubierta exitosamente. Pero ahora el Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) deberá trabajar en el próximo paso, que es el de “knock in”.
Tras eliminar los genes del animal que activan el rechazo en el cuerpo humano, deberán incorporar 7 genes humanos adicionales para mejorar la compatibilidad y reducir los riesgos en el proceso de recepción.
Eso también contempla el bloqueo de hormonas de crecimiento para moldear y adaptar el tamaño del hígado o el corazón porcino, que en animales adultos exceden la capacidad del cuerpo humano. Es de destacar que su efectividad ya ha sido comprobada: el caso pionero fue en 2022 , cuando el estadounidense David Bennet recibió el primer trasplante de corazón de un cerdo genéticamente modificado y vivió con él durante dos meses.
Cumplidas con éxito esas etapas, será el INCUCAI el que deberá certificar los órganos obtenidos a través de pruebas clínicas, que aseguren que no traerán complicaciones durante le proceso.
Mientras tanto, el proyecto avanza con nuevas pariciones proyectadas, ya que el objetivo final es obtener finalmente una línea genética de cerdos donantes aptos para xenotrasplantes, tal indica la experiencia estadounidense.




