PepsiCo es una corporación global archiconocida especialmente por sus papas fritas y otros snacks. En los últimos años ese conglomerado ha hecho sentir a los agricultores de todo el mundo una sana presión para que produzcan con mayor responsabilidad social y ambiental. Y lo hace, según dicen sus ejecutivos, no por capricho ni para bajar los precios que pagan a sus proveedores sino porque ellos también sienten una presión mucho más importante: la de los consumidores.
¿Qué tiene que ver esto con la salud de los suelos de la pampa húmeda? Al parecer muchísimo, porque Santiago Desmery, que es el gerente regional de compra de aceites para PepsiCo, estuvo días atrás en Catriló, La Pampa, en la jornada donde varios actores del negocio agrícola de esa provincia comenzaron a analizar como hacer una agricultura certificada que ponga mucho mayor esmero en el cuidado y la regeneración de ese recurso básico.
Mirá la entrevista con Desmery:
“Obviamente PepsiCo tiene un compromiso de transformar la forma que nosotros producimos y fabricamos. Hacia la producción generamos alianzas estratégicas con empresas, y ellos hacia atrás con productores, para buscar transformar como hoy hacemos nuestros cultivos. Sea harina, sea maíz, sea trigo, sea aceite, o sea girasol, o sea soja, que son los principales productos. O sea la papa, claramente nuestro producto como insignia”, explicitó Santiago desde un campo sembrado de girasol. El cultivo iba a ser procesado luego por Gente de La Pampa, una aceitera local, quien cumple con varias certificaciones.
Puede sonar antipático, pero Desmery no oculta una decisión comercial de la multinacional alimenticia: “Un proveedor que no esté alineado a transformar de forma sustentable no es un proveedor de Pepsico en el mediano plazo”.
-Lo hacen per jodere, como diría mi abuela, o porque ustedes sienten también una demanda del consumidor?
-Es por dos cosas. Primero por una firme convicción de la empresa a nivel directorio y a nivel global, y segundo claramente porque nuestros consumidores nos demandan que hagamos las cosas de la forma correcta. Y también, a fin de cuentas, nosotros no estamos en un negocio del corto plazo, sino que es un negocio de largo plazo. Si yo no soy sustentable, eso implica que los suelos van a estar peor, que las producciones van a ser peores, que el costo finalmente va a terminar siendo mayor. Entonces, si no lo hacemos de la forma correcta, en el largo plazo termino perjudicándome.
El foco en el trabajo de este ejecutivo está puesto en la provisión de los aceites que utilizan como insumo para sus papas fritas. Pero hay líneas de acción muy concretas que también hemos relatado para el caso de las papas, un cultivo que también debe ser muy cuidadoso, porque requiere mover los suelos.
“Nosotros con Gente de la Pampa empezamos a trabajar ya todo el esquema sustentable hace tres años. Al programa ya lo tenemos vigente hace dos años. Pero ahora es súper importante avanzar hacia los productores y que también vean una cadena integrada”, indicó el directivo, conforme por ver que le empresa agrícola Pelayo, que se ocupa de la siembra del girasol alto oleico para proveer a la aceitera, también comenzó a certificar el cuidado de los suelos en los campos que arrienda. Entre todos, ahora, han puesto manos a la obra para convencer a otro protagonista de este circuito productivo, que muchas veces se hace el desentendido: el dueño de los campos.
“Al final ese dueño del campo, si lo alquila a gente que lo trata bien, termina revalorizando su tierra, y si lo alquila a alguien que no lo trata bien, termina con un suelo más degradado. En Argentina, donde el 70% de la tierra más o menos es arrendada, claramente es un actor que es súper importante también en nuestro juego”, enfatizó Desmery, antes de agregar: “Y es mucho más fácil cuando lo hacemos con miradas de largo plazo”.
-¿Y por qué se suma la gente a este tipo de iniciativas? ¿Por que se paga más o en realidad en algún momento te vas a quedar fuera del juego y vas a cobrar menos?
-Claramente hay que hacer mediciones y tener un equipo capacitado. Certificar tiene un costo, medir tiene un costo, hacer todo el seguimiento del cultivo tiene un costo, y por eso PepsiCo paga un plus. El objetivo claramente es que ese costo se vaya reduciendo a medida que se vaya ganando en eficiencia, en rendimiento. El objetivo es que en unos años, cinco años, ya esté todo el mundo productivo en el mismo esquema y entonces seguramente entonces sea que te pago menos porque estás fuera. Esa es la finalidad de largo plazo.
-¿Ese sería el éxito? Que no sea el raro quien hace sustentabilidad, sino que sea al revés, que sea el raro el que está fuera del mapa.
-Totalmente de acuerdo. Hay un montón de empresas, a nivel PepsiCo, a nivel global, sea Nestlé, sea Bagley, y todas estamos transitando el mismo camino, con nuestras distintas certificaciones y con nuestras distintas formas de medirlo. Yo creo que esa demanda orgánica de todos los consumidores la vemos todas las empresas. Así que claramente en el mediano plazo van a terminar siendo muchos más los que se sumen a estas prácticas.





