Aunque nación en la provincia de Buenos Aires, la tonada de Benjamín Borghesio delata que es más catamarqueño que bonaerense. Radicado en la localidad de Santa María, ese joven agrónomo no teme mostrarse como un gran enamorado de los Valles Calchaquíes. ¿Pero qué vida puede encontrar un profesional así en una zona tan árida como esa?
“Desde que inicié la facultad que dije ‘yo termino de cursar y me vuelvo’, porque yo veía muchas oportunidades aquí. Los Valles Calchaquíes son oasis productivos, en donde hay muchas oportunidades para producir. Es una agricultura sí o sí bajo riego”, señaló a Bichos de Campo Borghesio.
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Los 250 milímetros que caen por año, concentrados prácticamente entre enero y febrero, son los que plantean el verdadero desafío productivo que al agrónomo tanto lo atrae. Sucede que allí, la clave es diversificar la producción, por lo que la posibilidad de especializarse en distintos rubros está a la orden del día.
“Acá tenés la posibilidad de aprender de todo un poco y especializarte, por ejemplo, en nutrición vegetal, riego, mejoras en su uso y tecnología. Como que son cosas transversales a todas las producciones”, destacó.
Aunque la producción hortícola pisa fuerte allí, especialmente de verduras de hoja, tomates u pimientos, también hay producciones extensivas de olivos, viñedos y nogales. Eso, para Borghesio, impulsa a muchos productores a querer sumar tecnología a sus planteos.
“Hoy en día me dedico al asesoramiento técnico y también, cuando tengo tiempo, hago mis propias producciones. Además fundé un negocio para la venta de productos y servicios agrícolas, por lo que trato de incorporar tecnología a la zona que está disponible. Faltaba ese eslabón que la traiga terreno. Por ejemplo, semillas o variedades híbridas de hortalizas, fitosanitarios de banda verde, bioinsumos”, detalló el agrónomo.
-Hay demanda tecnológica.
-Totalmente. El productor está muy abierto a querer ver lo que hay, y a adoptarlo al manejo de su finca. También a trabajar mucho en el tema de los costos, en pensar el objetivo del cultivo que está haciendo. Hoy tenés que tener un objetivo, o porque te gusta o porque querés que te de plata, y si son los dos, mejor.
-Es un escenario desafiante para hacer agronomía.
-Sí, me encanta. El abanico de oportunidad es muy amplio. Hay mucho trabajo, la verdad. La agricultura de pequeña escala demanda mucho valor agregado, y ese valor agregado lo hacen los profesionales trayendo tecnología, trayendo contactos, capacitando en costos de producción, haciendo ajustes, y buscando que esa pequeña superficie te pueda dejar la mayor ganancia posible.




