“Soy super feliz trabajando en el campo con mi familia, es apasionante. Puede que las cosas salgan mejor o peor, pero vos tenés que dar lo mejor siempre”, dice Emanuel Heinse, un joven entrerriano, hijo de productores y contratistas. No terminó el secundario (aunque le gustaría terminarlo ahora) y se puso a trabajar con el padre. “El primer día me mandaron a hacer de todo como bautismo, para probarme. En plena cosecha y siembra, entrando al verano, de tolvero en un tractor Deutz 85 sin cabina y atendiendo dos cosechadoras. Movidito pero no me arrepiento. Yo era feliz haciendo lo que me gustaba”.
Heinse protagoniza uno de los últimos capítulos de la sexta temporada de El podcast de tu vida. Además es creador de contenido en redes sociales, muestra lo que ama, “tanto para los que no saben de campo como para los que sí son del palo y les puede ayudar saber cómo yo pude resolver algún problema”.

-¿Qué te gustaba hacer de pibito? Vos venís de una familia rural.
-Soy de Las Moscas, Entre Ríos. Siempre loco por los fierros. Yo nací en 1996, mi viejo se independizó en 1999 asique mi infancia la pasé a la par de mi viejo, yendo al campo con él. Me crié con los empleados que tiene mi viejo que hasta el día de hoy muchos siguen trabajando. Fue una infancia muy arriba de los tractores. Y también mi entorno de amigos, todos ligados al campo. O sea, salíamos de la escuela y nos íbamos al campo o a jugar con tractorcitos a la casa de un amigo. Todos los juguetes de los amigos eran de campo.
-¿Qué cosas te quedaron en el alma de esa época? Olores, sabores, anécdotas…
-Me acuerdo mucho de mi abuela, que vivía pegada a lo de mis viejos. Es más, hoy vivo en la casa de mi abuela. Me acuerdo de las comidas, los postres. Y después en el campo, siento el olor a cosecha de trigo y me acuerdo de cuando mi viejo arrancaba siendo productor y contratista.

-¿Tu cultivo preferido?
-Preferido no tengo, pero me gusta mucho la cosecha de trigo. Por el color del campo, es la época donde se ven campos muy verdes y el trigo contrasta color oro. Y es lindo ver el sinfín brilloso, pulido, cosechando trigo.
-¿Cómo fue tu decisión de trabajar en el campo con tu viejo?
-A mí nunca me gustó mucho estudiar, era bastante vago para los libros. Cuando tenía 15 o16 años me encapriché que no quería estudiar más. Mis viejos no querían saber nada con que abandone, tuvimos unos ida y vueltas. Pero yo iba a la escuela no hacía nada, hasta que se calentó mi viejo un día y me dijo: “si vas a dejar la escuela, te venís a laburar”. Y así fue. Dejé. Y ese mismo día, faltaban dos semanas para terminar las clases, estaban cosechando trigo y sembrando soja. Me mandaron de ayudante de siembra toda la madrugada, sin dormir. Al otro día me levantaron a las 10 de la mañana y me llevaron a cosechar de tolvero. En el tractor de mi tío, un Deutz 85 sin cabina, atendiendo dos cosechadoras…

-Una especie de bautismo…
-Si, si. Y no me lo olvido más porque a pesar de andar al rayo del sol, con calor, sin dormir, yo era tan feliz haciendo lo que me gustaba que, hasta el día de hoy, no estoy arrepentido de haber dejado el colegio. Si en algún momento querría terminarlo.
-¿Qué hacen hoy en la empresa?
-Somos productores agropecuarios, mi viejo, el fundador, y mi hermano que cuando terminó la secundaria siguió con mi viejo. El hace la administración y yo me incorporé en 2012 y me puse más con los fierros y la logística. Pero en campaña, cuando andamos a pleno, mi hermano se suma al trabajo de campo para poder atender todo el equipo.
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-¿Qué es lo que más te gusta de todo lo que hacés?
-La siembra y la cosecha es lo más lindo. Capaz la cosecha más todavía, porque hay más gente involucrada, te vas moviendo por los campos. La cosecha es más entretenida y apasionante.
-Te hago algunas de redes sociales y contenidos, ¿Te acordás cuando dijiste, “quiero empezar a subir contenido”?
-Yo arranqué con 12 o13 años con mi primer canal en Youtube. Subía videos mostrando las máquinas andando, pero a veces no tenía ni sentido lo que subía. Ya cuando hice el primer video del canal nuevo fue con una intencionalidad de hacer un camino, ponele, como influencer. Cuando lo edité me saltó el copyrigh, empezaron los problemas, fue un golpe contra la pared. Pero no abandoné, fui mejorando y le fui metiendo más producción, aunque siempre trato de hacer el contenido bastante crudo.
-¿Qué intentás mostrar?
-Lo que amo hacer, trabajar en el campo. Y dentro de eso, me enfoco hacer cosas para los que no conocen nada de campo y explicar qué hacemos acá. Para los que sí son de campo, trato de tirarle algún tip de algo que a mí me sirvió para resolver algún problema. Voy mesclando las dos cosas.
-¿Y cómo hacés para trabajar en el campo y de influencer? ¿Qué te dice tu viejo?
-Al principio eran ariscos al tema de que grabe, porque no le veían el sentido. Pero ahora, que ya hace un par de años que estoy, se dieron cuenta que sirve porque la llegada es grandísima. Y si bien no conseguimos laburo por los videos, se te abren miles de puertas que antes no te imaginabas.
-Arranquemos el pin-pong del Podcast de tu vida, ¿Cómo despejás tu cabeza después de un día largo de laburo?
-El pasatiempo que estoy teniendo últimamente es salir a pescar y, a veces a cazar. Me despeja la mente. Generalmente vamos a La Paz, que nos queda a 200 kilómetros.
-Mascotas, ¿tenés? ¿Tuviste? ¿Cómo te llevas con eso?
-Si, tengo un perro, el Teo, que ya tiene como 15 años. No soy amante de las mascotas, pero me gusta tener siempre un compañero. Desde chico tuvimos perro, es ley que tiene que haber perro en casa.
-¿La mejor comida de casilla cuál es?
-Para mí la mejor época para preparar comida en la casilla es la cosecha de soja, entrando al invierno, porque se empieza a cosechar después del mediodía, entonces hay tiempo para cocinar. Es una época en la que empieza a jugar de titular el disco. Hacemos de todo, pero la comida típica de casilla es el guiso, eso ni dudarlo.
-¿Qué tal te va como cocinero?
-Bien (piensa y reafirma), bien. Es más, aprendí a cocinar en la casilla. Antes no me gustaba y ahora me empezó a gustar. No tengo problema. El otro día nos juntamos en el galpón y me tocó hacer un cordero y “venga para acá”. Lo hice. Me le animo a todo con respeto, porque siempre está el peligro de que se queme todo (se ríe).

-¿Qué música te gusta escuchar?
-Me gusta cumbia santafesina, soy muy del chamamé también y por descendencia alemana a mi viejo le apasionan polkas y valseados alemanes. Si tengo que elegir, podría ser algo de “Los gringos del Volga”, y si vas por el chamamé, “El vikingo Correa”, que es de la zona.
-Cuando mirás series y películas, ¿qué mirás?
-Me gustan las basadas en hechos reales. Pero soy capaz de ver una romántica o una de acción. O si no, algo que sea atrapante. Una que me atrapó mucho es de un chico que viajó a Alaska caminando, que terminó muriendo por consumir unas plantas tóxicas. Se llama “Hacia rutas salvajes” (N de la R: en inglés “Into the wild”, dirigida por Sean Penn, narra la historia de Christopher McCandless).

-Si pudieses viajar en el tiempo, ¿a qué momento irías?
-Volver a unos 5 años atrás, para quedarme estancado en esa edad. No quisiera envejecer… creo estoy en mi mejor momento y no quisiera salir de eso. Más que nada porque mi viejo se está poniendo viejo, y me gustaría que no sigamos creciendo.
-¿Sos feliz laburando en el campo?
-Si, super feliz. Es apasionante. Mi viejo dice, “si vos no tenés vocación de trabajo por lo que te gusta nunca vas a hacer nada bien”. El campo para mí, trabajar con mi familia y la gente que estamos, me hace feliz todos los días. Puede que las cosas salgan mejor o peor, pero vos tenés que dar lo mejor siempre.





