Con unas 7.100 hectáreas afectadas de más de 600 establecimientos, las tormentas de granizo registradas en Rio Negro durante la temporada 2025-2026 resultaron ser de las más dañinas. Datos difundidos por esa provincia dan cuenta de que el perjuicio alcanzó al 25% del área cultivada, a lo que se suma un 20% de fruta que no pudo ser exportada debido a la pérdida de su calidad.
Lo que preocupa especialmente a los productores es el aumento en la frecuencia e intensidad de estos fenómenos, lo que lleva a muchos a evaluar la adquisición de mallas antigranizo en sus chacras. Y para que eso se concrete más pronto que tarde, el gobierno provincial presentó distintas líneas de financiamiento, esquema que ronda los 39.000 millones de pesos.
“El rumbo que marcó el gobernador Alberto Weretilneck es acompañar a quienes producen con herramientas concretas para cuidar sus chacras y dar previsibilidad a una actividad estratégica para Río Negro. Proteger la producción es cuidar el trabajo, el empleo y el futuro de nuestra fruticultura”, sostuvo el ministro de Desarrollo Económico y Productivo, Carlos Banacloy.
Una de las alternativas disponibles es la que ofrece el Banco Patagonia para productores MiPyME. Según dio cuenta el Diario de Río Negro, el financiamiento puede solicitarse en dólares, con tasa fija desde el 6,75% anual, plazos de hasta 84 meses y hasta 12 meses de gracia. También existen opciones en pesos mediante convenios con proveedores, con tasas desde el 25% y plazos de hasta 60 meses. El cupo disponible para esta línea alcanza los 15.000 millones de pesos.
Otra opción son los créditos del Consejo Federal de Inversiones (CFI), a través de los cuales se puede financiar hasta el 80% de la inversión destinada a la protección de los establecimientos.
Los créditos van desde 4 millones de pesos hasta 500 millones, con una tasa fija del 16,8% durante los primeros dos años. Luego se aplica una tasa variable equivalente a TAMAR + 2%. El plazo puede extenderse hasta 60 meses, con hasta 24 meses de gracia para el capital y alternativas de amortización mensual, trimestral o semestral.
A esto se suma el crédito que la provincia gestionó ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para fortalecer la protección de la producción frente al riesgo climático; y otros 10.000 millones que serán administrados por Río Negro Fiduciaria y estarán destinados exclusivamente a la instalación de mallas antigranizo.
“La malla antigranizo ya forma parte de la infraestructura que necesita la fruticultura para seguir siendo competitiva. Protege la producción, mejora la calidad de la fruta y permite que cada productor planifique su actividad con mayor seguridad”, señaló Facundo Fernández, secretario de Fruticultura de Río Negro.





