Inversora Juramento expuso en los últimos meses su estrategia de crecimiento basada en un modelo integrado, con foco en ganar escala, mejorar la eficiencia y sostener la calidad del producto. Mediante varios movimientos empresariales en expansión, Juramento, el proyecto ganadero de la familia Brito se convirtió en una de las empresas ganaderas “de moda” en el sector, desde Salta.
Por un lado, la compañía avanzó en la ampliación de su base productiva con la compra de nuevas tierras en el norte argentino, en una operación que rondó las 24.000 hectáreas y demandó unos 56 millones de dólares, reforzando su esquema ganadero integrado.
Ese movimiento se complementó con un paso clave en la industrialización y se materializó con la alianza con el frigorífico Gorina para operar en conjunto la planta Bermejo, en Salta, sobre la base de una inversión superior a los 20 millones de dólares. El objetivo, según explicaron, es integrar producción, faena y comercialización para escalar en volumen y posicionarse en mercados internacionales con carne de mayor valor agregado.
“Estamos enfocados en producir carne de calidad en un sistema integrado de punta a punta hace ya más de 30 años”, explicó Rafael Aguilar, gerente general de la compañía. Sobre la etapa actual, agregó: “En los últimos años tal vez el foco fue este modelo que ya teníamos establecido, buscar crecer en escala y en eficiencia”.
La empresa, con base en Salta, procesa un volumen importante de hacienda y articula con distintos actores de la cadena. “Nosotros movemos un volumen grande para la provincia, faenamos 150.000 cabezas al año”, señaló Aguilar. Y detalló: “Se requiere un esquema de asociación con un montón de actores. Desde lo que son los productores de terneros, los productores de gordos para faena, los productores de maíz para nuestro feedlot de determinación de los animales”.
En esa línea, la firma avanzó recientemente en una alianza estratégica: “Recientemente hicimos una asociación para asociarnos con una familia Rusech que son, bueno, número uno en lo que es comercialización internacional de carne y lo que es la producción industrial”.
Uno de los principales ejes puertas adentro es aumentar el peso de faena. “Estamos trabajando fuerte en aumentar el peso de faena para lograr cortes de calibres mayores y para ser más eficientes en la industria”, indicó. Y precisó el impacto: “Vos pensá que con cada gancho, aumentando de 400 a 500 kilos, estás aumentando un 20% la producción y la generación de kilos”.
Ese cambio también repercute en toda la cadena. “Eso va a traccionar no solo a nosotros con nuestro abastecimiento propio, sino con todos los productores que trabajan con nosotros”, afirmó.
Mirá la entrevista completa con Rafaefl Aguilar:
En el norte del país, la compañía encuentra además una ventaja en la disponibilidad de insumos. “Para nosotros no es una contra, al contrario, es una oportunidad. Porque la distancia hace que el maíz allá tenga un precio menor, justamente por el flete”, explicó. Y agregó: “Nosotros tomamos el maíz y la fibra que se produce en la región, que no la podés exportar, que es muy volumétrica, la convertimos en carne”.
Esa lógica, según Aguilar, permite agregar valor en origen: “Hay una oportunidad de aumentar la producción de carne y que todo el maíz del norte quede en el norte y el norte exporte el producto final. Y agrega valor, empleo, cadenas productivas mucho más importantes en origen”.
Al referirse al contexto, el ejecutivo insistió en la mirada de largo plazo. “Estos son negocios de largo plazo”, sostuvo. Y completó: “En este momento estamos en un buen contexto, estamos con un viento de cola, pero vos no podés aumentar la inversión ahora porque no llegás”.
También destacó la importancia de sostener relaciones comerciales estables: “Nosotros tenemos la estrategia de hacer acuerdos comerciales más de largo plazo, donde a veces los precios te favorecen a vos como productor y a veces los favorecen a tu cliente”.
En paralelo, la empresa avanza en un esquema productivo que busca integrar la sustentabilidad ambiental con la eficiencia económica. “En estos proyectos de largo plazo la sustentabilidad es clave, sustentabilidad económica y ambiental”, afirmó Aguilar.
El eje de ese planteo es el desarrollo de sistemas silvopastoriles con especies nativas. “Nosotros estamos con un proyecto que va de la mano, la sustentabilidad económica y el aumento de producción de carne con el medio ambiente, porque estamos hoy con un proyecto de producción silvopastoril”, explicó.
En concreto, la iniciativa se basa en la incorporación de algarrobo en los sistemas ganaderos: “En las pasturas de producción de cría y recría, estamos plantando líneas con algarrobo, que es una especie nativa que tiene un montón de beneficios para la producción de carne”.
Sobre esos beneficios, detalló: “Genera nitrógeno en el suelo, hace sombreo para la pastura, para el animal, te protege de las heladas, entonces te aumenta la producción de carne”.
A la vez, destacó el impacto ambiental del sistema: “Ese algarrobo captura carbono del ambiente, entonces vamos a estar generando un sumidero de carbono que después el día de mañana podemos aprovechar”.
Ese enfoque abre nuevas alternativas de negocio: “O vendiendo carne de carbono neutral, o vendiendo crédito de carbono, o vendiendo madera de calidad”.
Incluso aparecen subproductos intermedios: “La producción de leña y de carbón es una de las cosas que estamos analizando”. Para Aguilar, el uso de especies nativas es un diferencial clave del modelo. “Es raro en el mundo tener una producción a gran escala industrial con una especie nativa”, señaló. Y concluyó: “El algarrobo es local, con un montón de beneficios en lo que es esto, no tenés pesticidas”.





