Al comienzo de esta semana contábamos en Bichos de Campo que existía la posibilidad de producir leche en polvo para terceros, en una de las tres plantas de Lácteos Verónica. La operación propuesta por Santa Clara, la láctea con base en Villa Nueva, supone la puesta en marcha de la planta de Lehmann, donde la firma de la familia Espiñeira produjo por última vez en enero pasado. Desde ese momento, con todo apagado, las instalaciones fueron custodiadas por los trabajadores y el silencio se apoderó de la continuidad.
Sin embargo, el movimiento hacía presumir una suerte de reacción frente miles de millones de adeudados en instancias bancarias, impositivas, en insumos y servicios, en materia prima, pero sobre todo en salarios, que venían con demoras, luego de nueve años de crisis, con discontinuidad a partir de abril de 2025 y con incumplimientos a partir de diciembre pasado.
Todo este cúmulo de situaciones permitieron que, en una convocatoria a reunión encabezada por el gerente de la planta Sebastián Meyer, se puedan tener indicios de lo que pueda llegar a concretarse a partir del 1° de noviembre. Sin embargo, una situación violenta con un trabajador interrumpió el encuentro.
El martes por la noche, los trabajadores decidieron reunirse para unificar criterios y acceder a un acuerdo, sin el gremio de por medio. La planta de Lehmann debe arrancar, aunque lo haga con una proporción parcial de personal.
Es casi un centenar de personas los que siguen ligados a la empresa en el lugar y se supone que al menos un tercio podría ser beneficiado con la puesta en marcha, para el secado de leche, con lo cual se permitiría reactivar tareas, pero también pagos.
A esto se agregó el miércoles el rumor de una supuesta apertura del Concurso de Acreedores, que Verónica SACIAFEI había pedido en agosto pasado. Esto fue confirmado por Bichos de Campo, cuya apertura efectiva se dio el día martes.
Ahora concursada oficialmente la láctea que agoniza, tendrá este viernes el sorteo de los síndicos que estarán a cargo de una causa compleja, no tanto como lo fue el trámite de SanCor, pero con un impacto similar, entre los trabajadores, los acreedores; y el sector lechero en general, que precisa de plantas industriales para procesar más, en años de crecimiento en materia prima y oportunidades de exportación.
El documento firmado por el juez subrogante, Horacio Robledo, hace referencia a la selección de “dos funcionarios sindicales que intervendrán en el proceso”, que ya cuenta con varios pedidos de quiebra y en las últimas horas registraron todo tipo de solicitudes, en busca de un proceso transparente y minucioso, en cuanto a la constatación de deudas y agilidad en el trámite.
A partir de ahora, todos los reclamos tramitados en diferentes instancias judiciales, incluso los pedidos de quiebra que se presentaran en la ciudad de Buenos Aires o en Cañada de Gómez, por ejemplo, confluyen en una causa donde también desembocan todos los pedidos de pago de deudas salariales de cientos de trabajadores, desvinculados o no de la empresa. Simplemente, como otro ejemplo, hay adjuntados en el expediente en el Juzgado en lo Comercial N°17 Secretaría N°34, las deudas consolidadas con compañías de seguro, e incluso el Inmobiliario de la provincia de Santa Fe, que no se abona desde mediados de 2024 y acumula más de 20 millones de pesos en rojo.
Verónica fue enorme y con productos de gran calidad, pero años de pésimas gestiones e impunidad en ese tránsito la llevaron a este concurso y la ponen al borde de una quiebra que no debería ser.
Nada tienen que ver los sucesivos gobiernos, ni las circunstancias del sector lechero.
Malas decisiones empresariales, que han afectado desde hace tanto a trabajadores, productores lecheros, prestadores de servicios y de insumos, entre otros, son las que deben empujar a una causa de tramitación ágil, transparente y concreta, lejos de los intereses que siempre intenta imponer la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina, que en más de un año fue cómplice de la inacción empresarial.
Como en tantos otros casos y con contextos siempre desafiantes, deben primar las necesidades de las personas afectadas, para que puedan recuperar en parte tantos años perdidos, tanta angustia constante y tan poca mirada hacia el futuro.





