Los exportadores argentinos están trabajando a contrarreloj para cumplir con un programa muy exigente de embarques y no la tienen fácil porque tienen que lidiar en las diferentes zonas productivas con “consumos” que tienen un enorme capacidad de pago.
Ayer jueves, por ejemplo, la plataforma Sio Granos mostró que el valor promedio negociado por el maíz disponible en la región oeste de Buenos Aires se ubicó en 271.140 $/tonelada con un volumen operado de 15.044 toneladas.
Un valor de 271.140 $/tonelada es equivalente a 183 u$s/tonelada considerando el tipo de cambio divisa BNA comprador, lo que equivale a una retención efectiva del orden del 4% considerando un valor FOB oficial “spot” de 203 u$s/tonelada. La alícuota de derecho de exportación vigente sobre el maíz es del 8,5%.
Semejante precio no solo es nominalmente superior al abonado por la exportación con entrega en las terminales del Gran Rosario, sino que, en términos relativos, es mucho más elevado al considerar al ahorro de flete para los agricultores localizados en la zona oeste de Buenos Aires.
No se trata de un caso aislado, ya que los feedlots, tambos, avícolas, porcinos y fábricas de bioetanol y alimentos balanceados de diferentes zonas le están restando poder de originación a la exportación de manera creciente.
Si bien los consumos suelen pagar con mayores plazos y en algunos casos tienen un perfil crediticio no tan sólido como el de los grandes agroexportadores, la diversificación de la matriz comercial es un hecho en vastas zonas productivas gracias a los atractivos precios abonados por el cereal.
De hecho, tomando como referencia lo sucedido ayer jueves, de las 169.899 toneladas de maíz comercializadas en el mercado disponible, casi el 29% se comercializó a nivel regional y gran parte de esa cifra corresponde a los denominados “consumos”.
Vale tener en cuenta que el fenómeno es factible gracias al hecho de que la economía argentina está operando con un tipo de cambio artificialmente bajo sostenido en base a intervenciones del gobierno nacional, lo que confiere, medido en dólares, un poder de compra relativo enorme a los “consumos”.





