El 2026 arrancó con novedades para la Fundación Proyungas, que el viernes vio publicada en el Boletín Oficial una decisión largamente esperada. Se trata de la aprobación de un convenio de cooperación con el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), con el que se busca la promoción de acciones tendientes a “lograr los objetivos de ambas instituciones”.
Escrita así, la resolución 225, que lleva la firma de Claudio Bernardo Avruj, parece por demás vaga. Sin embargo, el biólogo y fundador de aquella organización, Alejandro Brown, lo destacó como un hito clave para su trabajo, y como la piedra fundacional de una serie de acuerdos que esperan alcanzar en este año que comienza.

“La visión de Proyungas es la de demostrar que las actividades productivas no son antagónicas a la preservación del medio ambiente. Y si bien no somos una institución indigenista, es decir que no tenemos un foco específico en la temática indígena, sí reconocemos que hay muchos pueblos asociados a los espacios de intercambio ambiental de Proyungas. Y esas poblaciones han estado tradicionalmente marginadas y manipuladas”, explicó Brown en conversación con Bichos de Campo.
Uno de los antecedentes de esto fue el relevamiento que la Fundación realizó de comunidades indígenas del norte del país, que les permitió identificar a más de 1500 con personería jurídica de 20 pueblos originarios distintos.
“En el imaginario colectivo de los argentinos, la temática indígena está reducida a algunas cuestiones como los mapuches y los Parques Nacionales en la Patagonia. Pero es algo que va más allá y que tiene mucha relevancia por más que se lo minimice”, dijo.
Para dar cuenta de esto, el biólogo indicó que, en la última década, cerca del 90% de la expansión agropecuaria y forestal de Argentina se dio dentro de las 10 provincias que conforman el llamado “norte grande” del país.
“Gran parte del crecimiento económico de la Argentina pasa por expandir las actividades productivas a otros territorios fuera de la zona núcleo. Toda esa expansión choca con intereses y la presencia de comunidades indígenas, lo que en general no es resuelto de la mejor manera posible. Y como sucede con la temática ambiental, la forma en que Argentina maneje los temas indígenas será la forma en que será vista como país”, reflexionó Brown a continuación.
-La resolución publicada es poco clara en los términos que se incluyen dentro de este acuerdo. En concreto, ¿a qué apuntará?- le preguntamos.
-Seguimos intercambiando ideas pero son varias cosas. Nos interesa que el INAI incluya la información que obtuvimos en nuestro relevamiento, que creemos que es la mejor disponible sobre las comunidades del norte. Queremos que la meta en sus acciones y planificación. Nos interesa que haya mayor visualización de la temática. Por otro lado, el apoyo y acompañamiento del INAI nos puede ser útil para fortalecer procesos de trabajo como los que tenemos con los pilagás, en Formosa, con los coyas en Jujuy, y también en Salta y Misiones.
-¿Esto incluye algún tipo de financiamiento?
-No, no hemos hablado de financiamiento. No es que esté vedado pero no hay ningún compromiso concreto.
-¿Por qué deciden avanzar ahora con esto?
-Siempre hemos querido hacer vínculos público-privados pero la recepción desde lo público ha sido muy limitada o nula. Más allá de que por ahí uno puede estar en contra o no de varias cuestiones que el actual gobierno lleva adelante, desde nuestra mirada hay una apertura mayor que durante gestiones anteriores. En la medida en que se va corriendo un poquitito el fantasma de que lo ambiental y lo indígena aparecen para limitar las posibilidades de desarrollo de Argentina, vemos que se va generando una apertura.
En paralelo a esta iniciativa, desde Proyungas buscan entablar acuerdos adicionales con la Secretaría de Ambiente de Nación y con el INTA, ambos ya bastante encaminados.
“Con el INTA es también un acuerdo más general, con el que buscamos que sea un socio estratégico para nuestro programa de Paisajes Productivos Protegidos (PPP). El INTA es una de las instituciones que tiene más territorialidad federal en la Argentina, y que tiene contacto con muchos profesionales que pueden estar interesados en sumarse a nuestro programa. Pero además, tiene contacto con productores de todo el país, y con territorios de gran valoración ambiental. Creemos que podríamos desarrollar PPP directamente con el INTA”, indicó Brown.
Algo similar buscan lograr con la cartera de Ambiente, con la que pretenden vincular los PPP a las OMEC, también conocidas como “Otras Medidas Eficaces de Conservación basadas en Áreas”.
“Eso ya está redactado y prácticamente firmado. Con el INTA falta que lo termine de aprobar el Consejo Superior. Estos son los distintos organismos con los que tenemos interés y que reflejan lo que vamos logrando con nuestro pensamiento”, concluyó el biólogo.




