El productor yerbatero de Misiones e integrante de la Asociación Civil de Productores de Yerba del Norte, Julio Petersen, describió un escenario crítico para la actividad tras la desregulación del mercado, y apuntó contra el gobierno nacional, al que responsabilizó por la crisis que atraviesan miles de familias productoras.
“Realmente la situación es muy complicada, cada día se está agravando más; estos últimos dos años fueron catastróficos”, afirmó, al explicar que los costos actuales rondan los 435 pesos por kilo de hoja verde, mientras que las industrias ofrecen entre 180 y 200 pesos, con pagos diferidos en hasta 180 días.
Según relató, esta situación motivó el envío de una carta dirigida al ministro del Interior, Diego Santilli, ante su próxima visita a Misiones, con el objetivo de exponer el impacto que tuvo la desregulación sobre el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).
“Tuvimos 21 años con el Instituto funcionando y después de la desregulación volvimos prácticamente a la década del 90, pero peor y mucho más rápido: en un año y medio nos destruyeron por completo”, aseguró Petersen.
Como ejemplo del deterioro económico, el yerbatero señaló que “un productor de 15 hectáreas que hace tres años podía comprar una camioneta 0 km hoy apenas tiene para dos cubiertas. Con 7 u 8 millones de pesos al año no se puede vivir”.
A continuación, remarcó que la falta de regulación y de un precio mínimo deja a los productores por debajo de sus costos. “Yo entiendo la situación del país, pero los costos son costos. No puedo producir por menos de lo que me cuesta. Si me dicen 400 pesos, trabajamos, pero a 180 no cubre ni la mitad”.
En ese sentido, sostuvo que existe “un grave incumplimiento del deber de funcionario público” por parte del presidente Javier Milei, al no restituir plenamente las funciones del INYM pese a fallos judiciales favorables. “La justicia devolvió la potestad al Instituto, solo faltaba el nombramiento para que funcione. Hasta el momento Milei sigue incumpliendo”, afirmó.
El dirigente sostuvo que la crisis es consecuencia directa de decisiones políticas. “Es totalmente una decisión política. La derogación de artículos del INYM fue política y también lo es devolver la esperanza a las 50.000 familias que hoy están padeciendo”, indicó. A su juicio, el gobierno “está favoreciendo a las industrias” y la caída del precio implica pérdidas millonarias para los productores: “Sobre 800 millones de kilos, que te paguen 100 pesos menos es un número catastrófico, nos están robando”.
También denunció problemas financieros graves en la cadena, con cheques rechazados y productores endeudados. “Hay más de 2.000 millones de pesos en cheques rebotados, productores que esperaron 120 días para cobrar y el banco les dice que no hay fondos. Ya no podemos más, estamos recontra fundidos”, expresó.
El productor advirtió además sobre un proceso de concentración económica. “Volvemos a la política de los 90: concentración en pocas manos, empobrecimiento total para muchos y pobreza que golpea la puerta todos los días”, afirmó.
Según dio cuenta, pequeños productores venden sus tierras y trabajadores migran hacia Brasil por mejores ingresos. “Hoy decirle a un joven que se quede en la chacra es como firmarle un certificado de defunción”, sostuvo.
“El DNU fue el comienzo de la destrucción y después siguieron reformas que desarticularon controles, registros y la regulación de plantaciones. Hoy nadie controla nada”, denunció luego, advirtiendo que esto también afecta al consumidor porque “puede entrar yerba importada sin controles y la calidad queda librada a las industrias”.
En un tono especialmente duro, apuntó también contra el ministro Federico Sturzenegger: “El brillante ministro de la desregulación nos está destruyendo, festeja la baja del precio del kilo de hoja verde. Que él celebre que me quiten la comida de mis hijos, que nos golpeen con la pobreza en nuestras chacras y que nos destruyan la dignidad de ser productores… para eso hay que ser un reverendo HDP”, lanzó. Y agregó: “Muy pocos se están llenando de guita y el resto nos estamos cagando de hambre”.
El productor pidió respuestas concretas y advirtió sobre el clima social en el sector: “Ya no queremos reuniones, queremos respuestas. La zafra debería haber empezado y estamos paralizados. El productor es paciente, pero no esperen que se enoje”.
Como mensaje final, pidió a los consumidores que prioricen productos cooperativos: “Cuando consuman, compren yerba de cooperativas, así el dinero llega más cerca de nuestras manos y no al centralismo del poder”.





