El proyecto neuquino para poner en producción unas 5000 hectáreas en zonas de yacimientos ya recibe sus primeras propuestas. La iniciativa para que las propias petroleras financien proyectos agrícolas y los provean con el agua de sus acueductos no fue del todo bien recibido en la industria, a la que no le cayó bien que la condición para participar fuera no afrontar aumentos en el canon del agua. Pero la estrategia, hasta ahora, ha sido efectiva.
YPF, Vista, Pan American Energy, Tecpetrol, Pluspetrol, Pampa Energía, TotalEnergies, Shell, Chevron, GeoPark y Phoenix Global Resources presentaron ya 11 proyectos que cubren una superficie inicial de 200 hectáreas. Luego de “patalear”, las firmas se sentaron sobre la mesa y ya delimitaron cómo financiarán la producción de forraje, hortalizas bajo techo y hasta hidroponia.
A propósito del Argentina Oil & Gas Patagonia, el principal evento de la industria de los hidrocarburos en la región, el gobierno de Rolando Figueroa se reunió con las principales firmas del sector para recibir formalmente sus propuestas de producción agrícola.
El esquema aplicado fue similar al de financiamiento de las obras en rutas. Una fórmula polinómica determina cuántas hectáreas debería “regar” cada petrolera, para lo cual utilizarán la misma infraestructura con la que hoy toman agua cruda de los ríos Neuquén y Colorado para llevar a los pozos. De esa “red azul” se desprenderán líneas que abastezcan a proyectos productivos.
En paralelo, también se busca que las explotaciones tomen cada vez menos agua de los ríos y empiecen a reutilizar algunos de los efluentes dentro de los yacimientos, por lo que cada firma debió presentar su propio proyecto para reducir paulatinamente la inyección de flowback en pozos sumideros y comiencen a financiar tecnologías de reúso.

El proyecto fue impulsado por el gobierno provincial en junio, a partir de un decreto que, no casualmente, también introducía cambios en el cálculo del canon al agua que pagan las empresas. Atándolo al precio del gasoil Premium de YPF, a razón de 2,5 litros por metro cúbico ahora y 3 litros a partir de enero, la captación del recurso hídrico se encareció significativamente.
La regulación ofrece un descuento del 50% si se presenta un proyecto agropecuario y si se le suma el reúso de agua, se anula directamente el aumento para esa firma. La decisión no cayó bien en la industria, que por lo bajo lo califica directamente como “morenismo encubierto”. Pero el golpe al bolsillo fue efectivo para que se movieran los primeros papeles.
Del plan inicial de 5000 hectáreas, apenas empezarán a cubrirse unas 200. Según la fórmula utilizada, YPF, Shell y PAE y Vista serán las empresas que mayor superficie deberán desarrollar, y todas las firmas ya presentaron sus primeros bocetos. Ahora, el Ejecutivo deberá evaluarlos y esperan poder empezar con las primeras pruebas en diciembre.
“Entendieron lo que estamos buscando: la reconversión productiva de la provincia, para el Neuquén post Vaca Muerta”, expresó el ministro de Economía, Producción e Industria provincial, Guillermo Koenig.
Efectivamente, de avanzar, en algunos años ese paisaje desértico podrá empezar a vestirse de verde a fuerza de la infraestructura de riego. La mayoría de las propuestas está orientada a la producción de forraje, sobre todo alfalfa y verdeos como mijo y moha, en las regiones de Añelo, Rincón de Aranda, Bajo del Choique, Lindero Atravesado y Fortín de Piedra.

Pero también hay iniciativas interesantes. Entre los proyectos que apuntan a desarrollar la horticultura hidropónica, se contempla la creación de un polo bajo cubierta en San Patricio del Chañar, con una producción estimada de 860 toneladas anuales de hortalizas con menor demanda de agua y la creación de unos 65 puestos de trabajo.
Otra de las propuestas consiste en un módulo experimental de invernaderos de alta tecnología, asociado a programas de capacitación con escuelas agrotécnicas y el INTA. Además, también estará en evaluación un proyecto forestal de álamos en una zona de meseta, orientado al control de la erosión y la captura de carbono.
Estas iniciativas piloto, señalaron desde el gobierno neuquino, serán utilizadas para evaluar qué cultivos pueden prosperar en la región y bajo qué condiciones.

“Es un buen camino que podemos trazar. En base a esa experiencia, vamos a comenzar a licitar distintos proyectos de desarrollo agrícola-ganadero en tierras fiscales”, expresó el gobernador Rolando Figueroa, quien no ahorró en las formas: en su discurso, se dirigió a las petroleras y les agradeció “el buen entendimiento, la buena voluntad, la excelente predisposición que tienen siempre”.
Son tres valores, que sin embargo, hay que poner al menos entre signos de pregunta, porque en la zona que hoy encabeza el “boom” económico las industrias ya no ocultan el descontento con estas iniciativas.
“El gobierno de Neuquén es una máquina de pedir plata. Subió regalías, metió bonos para renovar concesiones, pidió que hagamos obras de infraestructura. Ahora andá a explicarle a compañías extranjeras que te piden que hagas agricultura. Es morenismo encubierto”, relataron desde una de las empresas, de acuerdo a la reconstrucción que hizo Forbes del encuentro.
“Somos empresas petroleras. No podemos asumir responsabilidades estatales como construir viviendas o subsidiar un cultivo ineficiente en un desierto donde no crece ni el pasto”, dijeron desde otra firma.
Los resquemores en el sector no cambiaron una coma de los proyectos provinciales, donde insisten que se puede -y debe- desarrollar producción agropecuaria bajo riego, y aprovechar a las principales firmas petroleras para impulsar la alfalfa, los frutales, la horticultura y la ganadería en zonas desérticas.
Las empresas, por su parte, aún acatan las reglas de juego, en un negocio que no deja de crecer y que es además motorizado por los regímenes de inversión, la quita de retenciones y muchos otros gestos hacia el sector. Pero empiezan a aplaudir a desgano, cuando ven que en el país agropecuario, aunque a algunos se les olvide, también hay que una identidad productiva a sostener, el motor que sostiene el desarrollo desde mucho antes del “boom” del “oil & gas”.




