Como suele suceder en estos casos, una situación excepcional reavivó un viejo reclamo. Se trata de la reciente inundación de la ruta provincial 27, un tramo de 35 kilómetros que conecta la localidad cordobesa de Villa Valeria con la de Justo Daract, en la provincia de San Luis. Una apertura de compuertas planificada convirtió a esa ruta de tierra en una gran laguna, y, con ese paisaje acuático, los vecinos recuerdan el mar de promesas incumplidas que rodea a esa obra.
¿No se había anunciado su pavimentación en 2018, con la firma de un acuerdo entre Schiaretti y Rodríguez Saá? Sí. ¿Y no lo había vuelto a anunciar el gobernador cordobés en la apertura de sesiones del 2021? También. ¿Y no se había empezado a trabajar en una solución en 2023? Correcto. ¿Por qué hoy, en 2026, se sigue discutiendo lo mismo?
Voces de la región, consultadas por Bichos de Campo, intentaron responder ese interrogante.
Aunque se trata de una problemática que acumula décadas de historia, fue un trágico accidente, ocurrido el 2018, lo que la elevó a la agenda política. En ese entonces, una intensa movilización del pueblo de Villa Valeria, ubicado en el departamento General Roca, en el sur cordobés, derivó en un acuerdo de “cooperación interprovincial” firmado por los gobernadores de Córdoba y San Luis.
Pero no pasó de la foto. Y aunque los detalles de aquel plan -en el que San Luis se comprometía a pavimentar la ruta a cambio de que su vecina proveyera de gas natural- aún están “colgados” en la web oficial del gobierno cordobés, pareciera haber quedado sólo en la memoria colectiva.
Con los años, San Luis hizo su parte, unos 23 kilómetros. Ahora sólo resta lo 35 restantes en terreno cordobés, que no encuentran lugar en ningún proyecto de presupuesto. Desde el gobierno provincial aseguran que el tema está “en carpeta”, pero aclaran que antes hay otras prioridades. Y mientras tanto, en la ruta que para los GPS está pavimentada, se siguen sufriendo los mismos problemas de toda la vida.

María Alicia Giantomassi perdió a su hermano en esa ruta, y vio irse a su padre aún reclamando por su pavimentación. Hoy, al igual que muchos otros vecinos de la zona, esta productora ganadera se niega a quedar en el olvido y, al igual que ya lo hizo muchas veces, vuelve a levantar su bandera.
Y no es figurativa, pues efectivamente tiene una bandera que a menudo muestra en redes sociales y que reza “ni cañas ni piedritas. Necesitamos la pavimentación de la ruta 27”.
“La palabra clave es esperanza. Acá nosotros no vamos a bajar los brazos, porque esto es una necesidad. No estamos pidiendo esta ruta con fines turísticos, sino que necesitamos esto para trabajar”, expresó, en diálogo con este medio.
Lo cierto también es que el reclamo excede a lo productivo porque, así como los productores de la región ven encarecer la logística en manos de una traza en mal estado, también hay familias que no pueden acceder a atención médica, niños que pierden días de clases, y otras actividades comerciales que quedan desconectadas.
Eso explica por qué hay réplicas que se escuchan desde Río Cuarto, una localidad que, si bien está ubicada a más de 210 kilómetros de Villa Valeria, es el centro urbano más cercano para esos vecinos.
“Esto no es jurisdicción de Río Cuarto, pero no dejan de llegarnos pedidos de ayuda, y buscamos visibilizar el problema y de trabajar para abordarlo. El reclamo nace desde la propia localidad y excede lo agropecuario”, explicó a Bichos de Campo el presidente de la filial local de la Sociedad Rural, Heraldo Moyetta.
A decir verdad, en el sur cordobés saben bien de qué se tratan estos reclamos, pues también tienen en carpeta, y hace muchísimos años, la pavimentación de la ruta provincial 10, en el tramo específico entre Adelia María y Las Acequias.
Salvando las distancias, la historia de la ruta 27 tiene varios puntos de contacto: sucesivos anuncios gubernamentales, promesas que están siempre “en carpeta”, y, por supuesto, el efecto sobre la cotidianidad de los pueblos del interior, que necesitan de esas infraestructuras para sobrevivir.

“Esta situación a mí no me genera ninguna sorpresa. Nosotros ya hemos vivido de todo acá”, señala Maria Alicia, que incluso recuerda cuando de chica, cuando asistía a un colegio pupilo lejos de su localidad, debía volver en tren por el mal estado de esa misma ruta. Pasaron décadas, y el pedido sigue siendo el mismo.
En realidad, la apertura de compuertas en San Luis y la posterior inundación, justo en pleno período de lluvias, es anecdótico. Porque incluso en épocas de sequía, explican los locales, la ruta 27 es peligrosa, y eso es debido a que el terreno arenoso conforma allí un guadal, que se torna pantanoso con apenas unos pocos milímetros de precipitación.
“Como figura asfaltada, hay mucha gente que, guidada por el GPS, toma la ruta porque significa un ahorro de kilómetros bastante importante y cuando llegan se encuentran con este problema. Ha habido accidentes muy lamentables”, expresó la productora.

Su bandera reza “ni cañas ni piedritas” por el fracaso de 2023, cuando finalmente pudieron sentarse con el personal de Vialidad Provincial a definir el curso de esa ruta y, por falta de acuerdo, volvió a quedar inconclusa.
“Ellos nos planteaban hacer un mejoramiento de camino y yo se lo expliqué de todas las maneras posible que no iba a dar resultado porque el guadal se come las piedras. De todas maneras lo hicieron, y pasó lo que dijimos”, recordó María Alicia. Fue así como la obra duró menos de dos meses en pie, y nuevamente volvieron a insistir -hasta el día de hoy- con la pavimentación definitiva.
No es menor el apoyo que acaban de recibir por parte de la Sociedad Rural de Río Cuarto, una entidad que tiene una vía de diálogo abierta con el gobierno provincial, que tiene a su vez un reclamo propio abierto -por la ruta 10- y que ahora suma fichas para que esta otra ruta del sur cordobés también esté en la agenda política.
“Acá se juega la vida de las localidades, el arraigo y el desarrollo. Ese es el federalismo que tanto pregonamos en Córdoba”, expresó Moyetta, que apuntó a la “falta de respuestas” por parte de la provincia sobre este particular reclamo.
La mayoría de las gestiones caen hoy bajo la órbita del ministerio de Bioagroindustria, que dirige Sergio Busso. Pero desde el sector insisten en que, como no son caminos rurales ni corresponden a los consorcios hacerlas, estas rutas provinciales deben ser administradas por la cartera de vialidad. “Hay que clarificar primero quién se tiene que hacer cargo”, expresó Moyetta.

Durante su última visita a la zona, el gobernador Llaryora evitó hablar del tema. No pudo igualmente evitar ser consultado, a lo que respondió que, la prioridad está hoy en extender el servicio eléctrico en la zona. “Nosotros tenemos luz gracias a la cooperativa. Obviamente es necesario mejorar la cobertura porque hay más consumo, pero también es urgente la conectividad. La ruta provincial 27 es de tránsito permanente”, expresó María Alicia.
Por su parte, el ruralista de Río Cuarto llamó a los funcionarios a tomar cartas en el asunto, y remarcó la importancia de que productores y vecinos se sienten a discutir proyectos concretos.
“Tenemos un muy buen diálogo con el gobierno provincial, y por eso nos acercamos desde lo propositivo. Si tenemos un gobernador que habla muchísimo de infraestructura, hay que atender a lo que pasa en el interior de la provincia, y esa es la discusión que queremos dar”, concluyó.





