La producción argentina de trigo podría alcanzar las 23,8 millones de toneladas en la campaña 2026/27, una cifra que, de concretarse, se convertiría en la segunda mayor cosecha de los últimos 17 años. Así lo indicó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que mejoró considerablemente sus expectativas para el cereal y elevó en 2,8 millones de toneladas la proyección que manejaba apenas un mes atrás.
De acuerdo con la primera estimación de producción realizada por la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de esa entidad, el volumen esperado solo sería superado por el récord de 28,5 millones de toneladas alcanzado en el ciclo 2025/26. Aunque todavía queda camino por recorrer hasta completar la cosecha, las perspectivas actuales son mucho más favorables que las de septiembre, cuando se calculaba una producción de 21 millones de toneladas.

La nueva estimación contempla una superficie sembrada de 6,95 millones de hectáreas, de las cuales unas 210.000 no llegarían a cosecharse, y un rendimiento promedio nacional de 35,3 quintales por hectárea. De alcanzarse, este último valor representaría la tercera mejor marca desde 2010.
Entre las provincias con mejores perspectivas aparece Santa Fe, donde se espera un rendimiento cercano a los 40 quintales por hectárea, apenas por encima de Buenos Aires, que podría alcanzar los 39,2 quintales. En Córdoba, en tanto, se proyecta un promedio de 33,6 quintales, un resultado favorable, aunque inferior al registrado durante la campaña anterior.

Entre Ríos también presenta buenas expectativas, con una primera estimación de 35 quintales por hectárea, mientras que en Santiago del Estero, donde ya comienza la cosecha, se proyecta un promedio provincial de 27 quintales, con lotes que podrían superar los 30.
Sin embargo, la BCR advirtió que todavía existen algunas incertidumbres vinculadas con las condiciones climáticas de octubre, un mes clave para la definición de los rendimientos. Luego de un comienzo de campaña con buenas reservas de humedad, septiembre estuvo marcado por la escasez de precipitaciones y octubre sumó bajas temperaturas, nubosidad y lluvias por debajo de lo esperado.
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A esto se agregaron las heladas agronómicas registradas entre el 18 y el 19 de este mes, aunque hasta el momento no se reportaron daños de consideración.
Las principales dudas de los especialistas pasan ahora por los efectos que podrían tener las bajas temperaturas y la menor radiación solar sobre el llenado de los granos. Mientras que el frío puede prolongar esa etapa y reducir la demanda de agua del cultivo, la falta de radiación podría afectar su desarrollo. Por el momento, los técnicos consultados por la BCR reconocen que es difícil anticipar cuál de estos factores tendrá mayor incidencia.




