Pastorear es la estrategia más básica de la ganadería en nuestro país. Sin embargo, cambiar la forma de hacerlo puede ser un desafío complejo, sobre todo en establecimientos con mucha historia y tradición.
Esto ya es un escollo superado para Agropecuaria Pampa, en su campo El Potrero, porque los resultados de años andando en la ganadería regenerativa, aunque en suelos duros, ya muestra resultados que superan las expectativas.
Este fin de semana, estuvo ahí en Felicia, una pequeña localidad del centro santafesino, Pablo Borrelli, el fundador de Ovis 21. Esta empresa, que promueve desde 2008 la ganadería regenerativa, recorrió cuatro establecimientos junto a miembros del Nodo Perennia, donde se realizaron auditorías. Pero fue en El Potrero donde los resultados llamaron positivamente la atención.

Manejo holístico y prácticas regenerativas cambiaron la ecuación en tierras marginales con bajos salinos, generando una cobertura vegetal que permite una rentabilidad más estable para el negocio ganadero, integrando producción y conservación.
“Nosotros venimos primero a contestar un par de preguntas. Si el campo realmente se está regenerando o no”, explicó Pablo Borrelli a Bichos de Campo al terminar la recorrida, buscando verificar datos productivos, económicos y ambientales, además de abrir un espacio de diálogo directo con los productores.
Uno de los impulsores de Ovis 21 detalla que el trabajo se centra en cuatro ejes: comprobar la coherencia de la información registrada en la base de datos, evaluar índices productivos, conversar cara a cara con los productores y ayudar a resolver problemas concretos. “Sentarse en una mesa y poder conversar no tiene precio. Percibir de primera mano cómo la está viendo el productor, qué está sintiendo, qué problema está teniendo”, es fundamental para afianzar una forma de trabajo que cambia la mirada, que tiene impacto directo en los resultados de un establecimiento.

Este relevamiento también permite medir el compromiso de los equipos técnicos locales. “Santa Fe tiene el mejor equipo de todo el país, un equipo excelente que no para de crecer. Vengo a mirar lo que están haciendo y a aprender”, junto a los referentes del Nodo Perennia.
El campo auditado ya cuenta con certificación Grass Fed y participa del programa SARA de créditos de carbono, en un marco de 150 contratos a nivel nacional. “Cuando uno vende carbono no hay nada físico que se vende, se vende solamente información. El precio de un crédito depende de la calidad del dato”, explicó Borrelli.
En ese sentido, la rigurosidad de las auditorías agrega valor a los créditos que ya comenzaron a comercializarse en Sudamérica. “Esperamos que dentro del año 2026 los productores empiecen a cobrar los primeros créditos de carbono”, apuntando a un mercado voluntario, de grandes compradores, como pueden ser las empresas de tecnología, petroleras, compañías aéreas.
“Se estima que para 2030, el 80% de las empresas más grandes del mundo van a tener compromiso de carbono en neutralidad”, sostuvo.
Respecto al futuro de la ganadería regenerativa, el especialista indica que “está creciendo de una manera exponencial, pero todavía es muy poquito, todavía le falta un montón”. “El deseo es que esto crezca lo más rápido posible y que deje de ser una excepción para convertirse en la regla. Porque la ganadería argentina, si sigue como está ahora, va a seguir estancada o retrocediendo. O cambia, o queda estancada”, marcó Borrelli.
La auditoría en Santa Fe deja en claro que la ganadería regenerativa no solo busca mejorar índices productivos y ambientales, sino también abrir camino a nuevas oportunidades económicas para los productores. El desafío, como planteó Borrelli, es “que deje de ser una excepción y se convierta en la norma”.

Con el orgullo del camino recorrido, “la auditoría se enmarca en un trabajo que hacemos todo el año. En este caso es especial porque tenemos el honor de recibir a Pablo, que es un referente, pero la verdad es que nuestro trabajo es diario con la gente de Perennia, en nuestro caso con nuestro ingeniero”, contó Agustín Barreiro, uno de los conductores de Agropecuaria Pampa.
“Todas las semanas me llama para preguntar qué hicimos, si pastoreamos donde había que pastorear, qué pasó con la planta que sembramos, cómo evolucionó lo que implantamos en tal lugar. El control y el intercambio son permanentes. Hace un mes estuvimos un día entero recorriendo, evaluando, discutiendo y tomando decisiones. Lo importante es ese ida y vuelta y la seriedad con la que lo asumimos”, relató.
Barreiro afronta con su hermana Catalina una responsabilidad que tiene el peso de la historia familiar, pero que hoy se extiende a un negocio de ciclo completo y que termina en el consumidor, en una carnicería propia. “Nosotros iniciamos el cambio de sistema en agosto de 2022, ahí fue la primera visita al campo. Desde ahí empezamos con los distintos planes y arrancó el camino regenerativo”, recordó.
Este modo de ganadería se consolida como una herramienta de restauración ambiental, capaz de revertir procesos de degradación y aportar resiliencia a los ecosistemas.
En 2021, en Santa Fe había apenas 1.300 hectáreas bajo manejo holístico, el 0,1% de la superficie provincial, cuatro años después, a septiembre de 2025 ya son 130.000 hectáreas en 150 establecimientos, es decir, el 1% de la provincia.
Es esta provincia un punto clave para el modelo, con múltiples nodos en el país que abarcan a cerca de 1,5 millones de hectáreas, quintuplicándolas en los últimos cuatro años, abarcando el 1% de los pastizales naturales del país, que suman 150 millones de hectáreas.
“Nuestro desafío es llegar a 30 o 40 millones. Esa carrera nos desvela porque sabemos el bien que le hacemos a la gente, a la economía argentina y al ambiente”, finalizó Borrelli.





