Los precios del trigo en el mercado de referencia estadounidense CME Group (“Chicago”) están subiendo hoy ante la incertidumbre presente en el Mar Negro, aunque aún no reflejan el desastre potencial que se está gestando en esa región clave del mundo.
Los puertos tanto ucranianos como rusos del Mar Negro están virtualmente paralizados ante el riesgo de que los buques sufran ataques de drones y misiles. Lo mismo sucede en el caso del mar de Azov.
Mientras que Ucrania está intentando canalizar exportaciones hacia los puertos del Danubio, Rusia hace lo propio en el corredor logístico del Mar Caspio y la red interna de ferrocarriles.
Sin embargo, al no poder emplear la principal vía de exportación presente en el Mar Negro, las exportaciones de trigo ruso y ucraniano han comenzado a ralentizarse y lo mismo –en caso de que el conflicto persista– sucederá con el maíz y el aceite de girasol.
Si bien los precios en el CME Group vienen ajustando al alza en el último mes, los mismos contienen todavía el escenario de una recuperación del canal logístico del Mar Negro, tal como sucedió en 2022 con la creación del “corredor granario” instrumentado por medio de la intermediación de Naciones Unidas y Turquía.
Pero en esta oportunidad la estrategia empleada por Ucrania parece “no tener vuelta atrás”, dado que está empleando un enjambre de drones para realizar ataques masivos contra instalaciones portuarias y buques de carga rusos con el propósito de restringir el ingreso de agrodivisas en esa economía.
La respuesta rusa, que consiste en emplear drones y misiles para atacar también instalaciones portuarias y buques con cargas ucranianas, complica por demás el panorama logístico, lo que obligará probablemente a recalibrar el balance de la oferta exportable global de productos agroindustriales.
Si bien la mercadería no desaparecerá –más allá de la que resulte destruida en los ataques– las naciones importadoras requieren un flujo estacional de granos y aceite de girasol que, si no puede ser abastecido en plazos adecuados por Rusia y Ucrania, tendrán que ser originado en otras naciones.
En ese marco, para suplir el eventual “bache” de oferta del Mar Negro, la primera instancia está en la Unión Europea, proveedor habitual de trigo de las naciones del norte de África. En segundo lugar se encuentra Norteamérica, mientras que recién hacia fin de año estará disponible la nueva cosecha de Australia y la Argentina.
De todas maneras, vale tener en cuenta que Rusia y Ucrania, según proyecciones del USDA para 2026/27, deberían exportar 62 millones de toneladas, una cifra equivalente al 29% del total mundial.







