UNITE AL CANAL
Newsletter BDC
CONTANOS TU HISTORIA
lunes, octubre 26, 2026
  • Especial SIAL Paris
  • Mercados Ganaderos
  • Actualidad
  • Agricultura
  • Regionales
  • Empresas
  • Clima y Naturaleza
  • La Peña del Colorado
  • Valor soja
  • Fierros y chatas
  • El podcast de tu vida
Bichos de Campo
Sin resultados
Ver todos los resultados
Bichos de Campo
Sin resultados
Ver todos los resultados
lunes, octubre 26, 2026
CONTANOS TU HISTORIA
Bichos de Campo
Home Notas Actualidad

Dejar el INTA, contado por sus referentes: “Los puestos pueden desaparecer, pero nadie puede borrar una vida entera de trabajo, dedicación y servicio”

Sofia Selasco por Sofia Selasco
6 octubre, 2026

El eco generado por la serie de notas que Bichos de Campo dedicó a distintos referentes del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) que dejaron esa institución animó a Víctor Hugo Burghi y a Luz Marina Lardone a participar de esta quinta entrega.

Burghi es ingeniero agrónomo y magíster por la Universidad Nacional de Mar del Plata, con una trayectoria técnica centrada en producción animal, manejo de pasturas y ganadería bovina. Formó parte de la Estación Experimental Agropecuaria La Rioja y, en los últimos años, en la Agencia de Extensión Rural Deán Funes, dependiente de la EEA Manfredi, desde donde trabajó sobre los sistemas ganaderos del norte de Córdoba, con fuerte actividad de extensión y transferencia hacia productores.

Lardone, por su parte, es Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Nacional de La Plata, magíster en Comunicación y doctora en Estudios de la Sociedad y la Cultura por la Universidad de Costa Rica. Dentro del INTA desarrolló buena parte de su trayectoria en comunicación y extensión rural, vinculada al Centro Regional La Pampa-San Luis y la EEA Anguil, donde llegó a desempeñarse como asistente regional de Extensión Rural. En enero de 2024 fue designada directora nacional asistente de Transferencia y Extensión, uno de los principales cargos de conducción técnica del organismo.

Dejar el INTA, contado por sus referentes: “Llevo conmigo un profundo agradecimiento por todo lo que me dio y la esperanza de que pueda encontrar el mejor camino”

Las palabras de Víctor Burghi

Inicié  en el INTA en el año 1995, también en una época de una severa reestructuración institucional hace 31 años. Comencé y seguí como investigador hasta el día de hoy, como contratado y luego becario en la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) La Rioja.

Desde ese momento transite distintas etapas desde becario hasta llegar al cargo de Director de EEA La Rioja, pasando por ser Responsable del Campo Experimental en Dean Funes (Córdoba), referente de ganadería en el Norte de Córdoba, coordinador de proyectos de pasturas para el NOA Argentino, Jefe de la Agencia de Extensión Rural (AER) Jesús María y extensionista en la AER Dean Funes.

Me forme con una Maestría en Producción Animal en la EEA Balcarce.  Pasaron los años, las experiencias, los desafíos y los cambios. Aprendí de grandes personas, de quienes me enseñaron el oficio, el compromiso y la importancia de trabajar al servicio de nuestra comunidad, de nuestros productores y del país.

El INTA no fue solamente mi lugar de trabajo: fue mi escuela, mi segunda casa y una parte fundamental de mi historia. Aquí crecí profesionalmente, formé amistades, compartí esfuerzos, recorrí caminos, enfrenté dificultades y celebré logros. Cada etapa dejó una enseñanza y cada persona dejó una huella.

Dejar la Institución fue un momento de duelo, y lo definí un día sábado, rodeado de mi familia y el incondicional apoyo de mi esposa, que fue la que estuvo presente en todo momento, acompañándome en los logros, en las mudanzas (que no fueron pocas) y en el orgullo de que mis hijos siguen la trayectoria de la vida rural como la transito en mi vida.

En estas líneas quiero agradecer a todos los que fueron parte de este camino. A quienes me enseñaron, me acompañaron y confiaron en mí durante tantos años. Porque los puestos pueden desaparecer, pero nadie puede borrar una vida entera de trabajo, dedicación y servicio, y aunque hoy se cierre una etapa que jamás imaginé terminar de esta manera, me quedo con lo más valioso: los recuerdos, las enseñanzas y las personas. El INTA será parte de mí.

Las palabras de Luz Lardone

Nací en Ingeniero Luiggi, un pueblo del norte de La Pampa. Vengo de las ciencias sociales y soy investigadora y gestora. Si tuviera que reconstruir mi trayectoria profesional, buena parte de los caminos que recorrí empiezan y vuelven, de algún modo, al INTA. Esta es una versión de alguien que se fue del INTA con el último retiro voluntario y que no elimina la dimensión política, busca hacerla emerger de la propia biografía. Soy quien solía decir que “de todos los sistemas biológicos con los que trabaja el INTA, me especialicé en los que toman decisiones”.

Mi primer INTA comenzó en 1997 y estuvo lejos de mi provincia natal. Llegué a través del Programa Cambio Rural, trabajando en el cinturón hortíflorícola del Gran Buenos Aires. Desde la Agencia de Extensión Rural de El Pato conocí el territorio, los/as productores/as y esa trama compleja de relaciones e intereses que se construye cuando una institución pública logra estar cerca de los problemas concretos y de las oportunidades que invitan a arriesgar. Un año después pasé al Centro Nacional de Investigaciones en Castelar y se abrió ante mí otro mundo inteano. Descubrí la investigación básica, la aplicada, los laboratorios, los equipos científicos, las preguntas que requieren años de trabajo y que suelen ser reemplazadas por nuevas preguntas.

El INTA me permitió seguir estudiando. Hice una maestría y luego un doctorado. Como tantos de mis compañeros/as tuve la oportunidad de salir del país para formarme, incluso con mis hijas pequeñas. Con “los pergaminos en mano”, elegí volver, esta vez a La Pampa, a mi lugar de origen. Allí empecé a trabajar justamente en ese cruce potente que había comenzado a imaginar desde la extensión cuando estaba en Castelar: investigación y extensión, conocimiento y territorio.

Durante años me moví construyendo puentes entre la extensión estrechamente vinculada con la investigación y viceversa. No hay una sin la otra. Fui comprendiendo que transferir conocimiento no consiste simplemente en llevar respuestas desde un centro científico hacia quienes supuestamente no las tienen; que los territorios también saben, preguntan, producen conocimiento, demandan e innovan. Entendí que no bajamos al territorio, somo parte; que no siempre quien no adopta es porque no sabe, también es porque no puede, porque las líneas de partida son diferentes. Tan diversas como las prácticas productivas y los ambientes de nuestro extenso país que se explica desde la diversidad y desequilibrio territorial. Esa convicción, entre otras, terminó convirtiéndose en una manera de entender mi profesión y, más tarde, la política pública.

El INTA me había dado mucho. Formación, experiencia, redes, oportunidades, una manera de mirar el país y el mundo. Pero las instituciones también tienen límites. Algunos son explícitos y otros se parecen bastante a esos techos de cristal que sólo descubrimos cuando intentamos atravesarlos. Con todo lo aprendido en el INTA y para seguir creciendo, en 2015 me fui a la gestión pública de la ciencia y la tecnología. Primero en La Pampa y después en ámbitos nacionales. Fui directora general de Ciencia y Tecnología de mi provincia, participé en la creación de instituciones como el Polo Científico Tecnológico de La Pampa y la Agencia de Ciencia, Tecnología e Innovación Abierta, entre otros. Fui Subsecretaria de Federalización de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación de la Nación e integré durante cinco años el Directorio del CONICET representando a los organismos de ciencia de las 24 jurisdicciones del país. Fueron lugares desde los que pude pensar y gestionar políticas científicas con una mirada federal y territorial. Todo eso que había aprendido en el INTA.

Dejar el INTA, contado por sus referentes: “Uno siente orgullo de trabajar en una institución que genera investigación, extensión y desarrollo para el sector”

A inicios de 2024 regresé como directora nacional Asistente de Transferencia y Extensión, uno de los dos componentes considerados sustantivos junto a I+D. Había algo circular en ese regreso. La joven inexperta que había comenzado trabajando con productores de Cambio Rural, volvía cargada de experiencia y conocimiento para gestionar, a nivel nacional, una de las funciones que, a mi entender, mejor expresan la identidad del INTA: hacer que el conocimiento y las capacidades de una institución científica se encuentren, confluyan, con las realidades de quienes producen y habitan los territorios. A inicio de 2024 la territorialidad y capilaridad del INTA con sus 299 AERs a lo largo y ancho del país era, incluso, “admirado” desde el exterior.

No obstante, regresé en un momento muy difícil por adjetivarlo de alguna amanera. Desde esa Dirección estaban bajo mi responsabilidad programas y estructuras que habían llevado décadas construir. Desde allí me tocó asistir a la discontinuidad de los históricos Programas ProHuerta, y Cambio Rural -el mismo programa por el que yo había entrado al INTA-. Y hubo más y entonces se “achicó” la estructura de extensión con el cierre del AMBA y otras AERs, mientras se debilitaban otras herramientas de presencia e incidencia territorial.

Después de 21 años como personal de planta permanente y otros seis como personal no permanente, me fui del INTA. Aunque, veintisiete años no se explican con una cifra. Repasando el INTA me permitió formarme, investigar, gestionar, hacer una maestría y llegar a un doctorado. Me facilitó crecer profesionalmente hasta ocupar responsabilidades que aquella chica nacida en Ingeniero Luiggi, la primera en estudiar en la universidad pública difícilmente hubiera imaginado. También me permitió construir una vida. Con mi trabajo crie a mis hijas y pude acompañarlas para que estudiaran y llegaran, igual que yo, a la universidad.

Cuando hablamos de instituciones públicas, pocas veces hablamos de esto: de las vidas que se construyen alrededor de ellas, de las generaciones que progresan, de las oportunidades que se abren. De esa dimensión humana que hoy se deshilacha como el INTA. Por eso no miro al INTA desde la nostalgia como tampoco creo que debía permanecer inalterable. Las instituciones tienen que transformarse. Deben revisar sus estructuras, incorporar nuevas tecnologías, discutir sus prácticas y responder a un mundo productivo, ambiental y social profundamente dinámico. De hecho, el INTA en sus 70 años de historia lo ha hecho en numerosas ocasiones.

Dejar el INTA, contado por sus referentes: “La institución necesitaba un cambio profundo, pero eso no puede limitarse a desarmar lo que existía”

Estoy convenida que transformar no es achicar y mucho menos romper o incluso deshilachar. Una institución como el INTA no es solamente su presupuesto, su organigrama, sus edificios o la cantidad de personas que emplea. Es, sobre todo, una acumulación de capacidades: conocimiento, experiencia, equipos, redes, vínculos y confianza construidos durante décadas. Las estructuras administrativas pueden modificarse con una resolución, con un decreto. Las capacidades no. Llevan años en construirse y pueden perderse en muy poco tiempo.

Me fui del INTA como trabajadora, pero no me fui de las convicciones que pude aprender. Sigo creyendo en la ciencia pública, en la extensión, en las ciencias sociales como parte indispensable del sistema científico y tecnológico, en los territorios como productores de conocimiento y en la responsabilidad del Estado de construir capacidades para el desarrollo. Cuando miro mi historia veo a una mujer que salió de un pequeño pueblo de La Pampa, llegó al INTA trabajando con productores hortícolas, descubrió allí el mundo de la investigación, pudo formarse, regresar a su provincia, gestionar políticas públicas y, muchos años después, volver a la institución para conducir a nivel nacional el área en la que había comenzado su recorrido.

Esta es una historia personal sí, pero también dice algo sobre el INTA que conocí: una institución capaz no sólo de producir conocimiento, sino también de producir oportunidades, capacidades y futuro. Tal vez por eso resulte tan difícil irse. Y tal vez por eso preocupe tanto lo que perdimos. Lo más difícil de reconstruir son las capacidades, las personas y la confianza acumulada durante décadas. Eso también era el INTA. Y eso es, precisamente lo que no debemos naturalizar.

Fotos Lardone: Periferia
Etiquetas: intaLuz Marina LardonereferentesretiroVíctor Hugo Burghi
Compartir411
Tweet257
EnviarEnviarCompartir72
Publicación anterior

No todas las caravanas electrónicas son iguales: qué mirar a la hora de identificar el rodeo

Siguiente publicación

Originaria de Asia, ya avanzó sobre Estados Unidos y llegó a la Unión Europea: Argentina busca cerrarle la puerta a la mosca linterna manchada

Noticias relacionadas

Actualidad

El INTA encontró en el algarrobo blanco una fuente de proteínas para alimentar al ganado: Puede aportar hasta 82 kilos por hectárea

por Bichos de campo
25 octubre, 2026
Actualidad

A las abejas también les preocupa el agua: Ante el riesgo de lluvias intensas, el INTA lanza recomendaciones para preparar los apiarios y evitar pérdidas

por Bichos de campo
23 octubre, 2026
Actualidad

De vuelta al ruedo agronómico, el ex presidente del INTA Juan Cruz Molina afirma: “En el 2008 se generó una mística que hoy no escucho con la misma potencia”

por Bichos de campo
22 octubre, 2026
Notas

En la investigación forestal hay que saber esperar, pero sin perder el tiempo: María Elena Gauchat lleva casi 30 años trabajando en INTA para conseguir árboles que produzcan más y mejor madera

por Bichos de campo
22 octubre, 2026
Cargar más

Comentarios 5

  1. Tomás Aníbal Vera says:
    3 semanas hace

    Buenas Tardes!!! Hermosos relatos de dos referentes, uno lo conocí cuando ingrese en la EEA La Rioja, donde compartimos años de esfuerzos, empeños y sueños y a Luz, no tuvo oportunidad de conocerla. Ambas historias son el reflejo y alguna arista de llevar la “camiseta de INTA” tatuada en el cuerpo, corazón y alma. Es esa esencia que se puede repetir en cientos y miles de relatos, donde cada uno de los participantes tiene su toque o vivencia personal. Puedo agregar a lo ya dicho, y desde una visión muy personal, que INTA es una institución viva y con sueños de un país mejor y mas grande, donde se vive, se vivencia a cada sector sin dejar a nadie afuera, obviamente que es imposible a pesar de los grandes esfuerzos de generaciones en estos 70 años, de querer estar en cada lugar, acompañar a cada productor, solucionar cada problema y ayudar frente a cada dificultad. Nuestro país es extenso e INTA también lo es, pero a pesar de estas dificultades ningún desafío fue rechazado y pudo/pudimos acompañar y transformarnos en cada transformación lograda en el sector Agroganadero en las diferentes regiones, climas y tipos de productor. Y como es una institución virtuosa, en mi caso como en el de muchos, me permitió crecer como persona, familia y profesional. Abrazo a ambos ex compañeros y con ellos a todos los que por diferentes razones tomaron la puerta del retiro “involuntario” pero dejaron jirones de su vida en cada rincón institucional por donde se movieron.

    Reply
  2. Noelia says:
    3 semanas hace

    ¿SABÍAN DE ESTE EVENTO QUE ESTÁ SUCECIENDO JUSTOA AHORA EN LA CATEDRAL DE LA PLATA?…Organizaciones científicas, ambientales y sociales realizarán este martes una jornada de lucha en respaldo a la doctora Virginia Aparicio, ingeniera agrónoma del INTA e investigadora del CONICET, ante el proceso administrativo que podría derivar en su exoneración e inhabilitación de por vida para ejercer cargos públicos.

    La convocatoria tendrá lugar en las puertas de la Catedral de Mar del Plata. A las 13:30 se realizará una conferencia de prensa y, a las 14:00, está prevista la lectura de los resultados del proyecto SPRINT en Argentina.
    https://www.agencianova.com/provincia-de-buenos-aires/2026/10/06/173518/la-quieren-callar-buscan-inhabilitar-de-por-vida-a-la-cientifica-marplatense-que-investigo-los-plaguicidas/

    Reply
  3. Dijosa says:
    3 semanas hace

    Soy planta permanente de INTA, desde 1988, entré por concurso entre varios postulantes. Decidí quedarme. Vengo leyendo estás notas de BdeC; Podrían preguntarles, bien claro…¿Porqué no se quedaron? Saben que si tenías entre 55 y 59 recibias UNA TORTA de plata, TODA JUNTA, y (en el caso de las mujeres) a UN AÑO de la jubilación? Hablo de arriba de 120 millones, en un solo deposito..o más. Si a esto se suma que eras Director de EEA, de Regional o “Coordinador de algo”, multiplicabas años x un sueldo altísimo que esos cargos tienen! O sea principal causa, de la mayoría de los que se fueron, LA PLATA hermano! Acepto que hayan tomado esa determinacion… pero NO SON MARTIRES ! Entrevisten A LOS QUE QUEDAMOS! Perdón, me sale la tanada..pero es hora que nos saquemos la careta y hablemos con TODA la Verdad. Saludos.

    Reply
    • Arrieta Nicolás says:
      3 semanas hace

      Qué particular manera de exigir TODA la verdad: ocultando, para empezar, algo tan básico como el propio nombre.

      Reply
  4. Oliver says:
    3 semanas hace

    CONCUERDO CON EL COMENTARIO ANTERIOR. DEBERIAN ENTREVISTAR A LOS QUE QUEDARON, QUIENES DIA A DIA NECESITAN HACER MALABARES PARA PODER ‘SOBREVIVIR”.

    Reply

Deja un comentario Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Acepto los Términos y condiciones y la Política de privacidad .

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conocé cómo se procesan los datos de tu comentario.

Especial SIAL Paris

Desde la Asociación de Productores Exportadores, Fernando Herrera asegura: “La geopolítica está interviniendo cada vez más en el mercado de la carne”

26 octubre, 2026
Destacados

Los dilemas de la agronomía: La docente Mónica López propone “parar la pelota” para no confundir la repetición de recetas con el verdadero conocimiento

26 octubre, 2026
Actualidad

La industria semillera volvió a presionar para que se defina una nueva Ley de Semillas que reconozca la propiedad intelectual

26 octubre, 2026
Actualidad

La Ley de Tierras de Kicillof ya tiene una alternativa: Desde la oposición proponen que determinados extranjeros queden exceptuados de los límites en territorio bonaerense

26 octubre, 2026
Facebook Twitter Youtube Instagram
Sin resultados
Ver todos los resultados

© 2026 Bichos de Campo SRL

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Actualidad
  • Producción Animal
  • Agricultura
  • Regionales
  • Ciencia y Tecnología
  • Empresas
  • Clima y Naturaleza
  • VALOR SOJA
  • LA PEÑA DEL COLORADO
  • MERCADOS GANADEROS
  • FIERRO Y CHATAS
  • EL PODCAST DE TU VIDA
  • DE RAÍZ
  • Newsletter
  • Política de privacidad
  • Contacto
    • Comercial
    • Redacción

© 2026 Bichos de Campo SRL

Este sitio web utiliza cookies. Al continuar utilizando este sitio web, está dando su consentimiento para que se utilicen cookies. Visite nuestra Política de privacidad y cookies .