Hace tiempo que Bichos de Campo viene siguiendo de cerca los cambios, recortes y reestructuraciones que atraviesa el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), proceso que tuvo entre sus consecuencias una fuerte reducción de su personal. En apenas dos años y medio, según datos de la Dirección Nacional del propio organismo, unos 1.800 agentes salieron de INTA entre renuncias, jubilaciones y dos regímenes de retiros voluntarios. En 2026, a este último adhirieron cerca de 890 trabajadores, equivalentes al 18,2% de la planta permanente.
Pero detrás de esos números hubo también otra consecuencia difícil de medir: la salida de técnicos, investigadores y especialistas que durante décadas se convirtieron en referentes de sus áreas. Por eso, Bichos de Campo se propuso hacer una serie de notas en las que ellos mismos relaten su experiencia detrás de esa salida.
Esta primera entrega reúne las voces de Ricardo Bartosik y Gabriel Prieto, dos profesionales que, entre ambos, acumularon casi 70 años dentro de la Institución. Bartosik, ingeniero agrónomo y doctor en Ingeniería Agrícola especializado en poscosecha de granos, desarrolló casi tres décadas de su carrera en la Estación Experimental Agropecuaria INTA Balcarce, en la provincia de Buenos Aires, donde integró y fue uno de los principales referentes del Grupo de Poscosecha de Granos.
Prieto, por su parte, dedicó 40 años al organismo y desarrolló buena parte de su tarea desde la Agencia de Extensión Rural Arroyo Seco, dependiente de la Estación Experimental Agropecuaria INTA Oliveros, en Santa Fe. Ingeniero agrónomo y especialista en legumbres, se convirtió en uno de los referentes técnicos del INTA en esos cultivos y llegó a estar al frente de la Red Nacional de Cultivares de Arveja, que articula ensayos en distintas regiones productivas del país.
Las palabras de Ricardo Bartosik
Luego de casi 30 años desde que ingresé al INTA como becario, decidí dar un paso que nunca había imaginado: dejar la institución.
INTA fue todo para mí desde el punto de vista profesional. Me brindó, entre muchas otras cosas, la posibilidad de ir a estudiar al exterior, a Purdue University, una de las universidades más prestigiosas del mundo en mi disciplina, la poscosecha de granos. También me permitió formar un grupo de trabajo extraordinario, el Grupo de Poscosecha de Granos de INTA Balcarce, que considero el equipo más importante de la Argentina en esta especialidad. Y, fundamentalmente, me dio la satisfacción de sentirme realizado a través de las contribuciones científicas y tecnológicas que, junto con muchos colegas, pudimos hacer durante todos estos años para la agroindustria nacional.

Sin embargo, fui percibiendo una progresiva desvalorización de la carrera del investigador (desde hace varios años, y acrecentada en los últimos), tanto dentro del INTA como en buena parte de nuestro sistema de Ciencia y Tecnología. A los salarios magros e insuficientes (personas que han logrado el máximo nivel académico ven comprometidas sus finanzas familiares para mandar a sus hijos a la universidad) se sumaron la falta de objetivos claros, desafiantes e innovadores, y una ausencia de liderazgo que, a mi entender, se hizo cada vez más evidente. La burocracia, muchas veces arcaica y concebida más como una maquinaria de control y limitación que como una herramienta para facilitar la investigación y la innovación, también fue afectando la motivación y la moral de muchos investigadores.
En mi caso, el retiro voluntario no fue el motivo determinante de mi salida. Recibí una muy buena propuesta laboral que implicaba asumir un nuevo desafío: dirigir las actividades de Investigación y Desarrollo de una empresa privada. No voy a negar, sin embargo, que el contexto general de la institución contribuyó a que tomara la decisión.

Desde el punto de vista personal, lo que más me costó fue dejar un grupo de trabajo y de amigos, y alejarme de un lugar que durante casi 30 años sentí como mi casa. Me voy profundamente agradecido al INTA y a toda su gente, y ese agradecimiento va a permanecer para siempre.
Al mismo tiempo, espero poder seguir colaborando, desde el lugar que me toque ocupar, para que el INTA logre tener el protagonismo que el sector agroindustrial argentino necesita. Estoy convencido de que la institución necesitaba un cambio profundo: repensar su rol y sus funciones, reenfocarse y, sobre todo, salir de una mirada demasiado endogámica.
Creo que una transformación de esta magnitud no puede limitarse a desarmar lo que existía. También es necesario construir algo nuevo: una institución con objetivos claros, con una visión de futuro, capaz de generar conocimiento, innovación y tecnología, y de responder de manera efectiva a las necesidades y desafíos de la agroindustria argentina

Las palabras de Gabriel Prieto
Fueron 40 años de INTA, primero como contratado, y así lo quise porque me daba libertad profesional. Los últimos 20 años ya fueron como planta permanente.
Fui referente en mi tema (legumbres), y desarrollamos muchas actividades de extensión e investigación. Personalmente creo que como empleado público debemos generar un impacto en la cadena productiva que justifique nuestro accionar. De lo contrario somos parásitos.

El INTA fue usado por todos los políticos cuando nunca debió ser tocado, ni desviar sus objetivos de mediano y largo plazo, con el presupuesto que por ley de autarquía le correspondía.
En nuestro caso (EEA Oliveros), muchos de los profesionales generamos los recursos para poder trabajar libremente. Incluso mediante convenios adquirimos los vehículos y equipamiento que el INTA no proveyó en tiempo y forma.

El irme fue una decisión personal, pero empujada por el agobio de la burocracia interna imposible de cumplir, tanto en el manejo de recursos humanos como en lo administrativo (planillas, informes, reportes, e interminables trámites en la Gestión de Documentación Electrónica para poder hacer nuestro trabajo).
Me resultó liberador dejar de hacer todo eso.






En mi caso fueron 32 años en la institución, pasé desde la secretaria, coordinaciones y dirección de experimental, ultimamente estaba trabajando en agricultura 4.0 en cultivos intensivos, fue duro tomar la decisión de tomar el retiro voluntario, pero lo vi como un ciclo cumplido.
Trabajé en INTA durante 36 años. Desde 1986val 2000 en la EEE La Rioja y hasta 2022 en la EEA Rama Caída, tema Investigación y Desarrollo de la Producción Caprina, actividad con muy poca gente dentro de la institución, en Mendoza, una de las zonas más productivas, solo un Investigador bajo la modalidad Investigación participativa en San Rafael y un Extensionista en Malargüe. 10 años antes de mi jubilación hablé con él Director sobre buscar alguien que siguiera con el tema, nunca se preocupo, otros temas eran más importantes. Resulta que hoy, el INTA está completamente desvinculado con la realidad, y las autoridades felices y contentos. Este gobierno vino a terminar con algo iniciado hace más de 15 años, la burocracia y la repartija de cargos entre amigos y parientes. Un profesional sin posgrado e intrascendente gana más que un director y otro con cargo por ser marido de. Así está la institución. Una lástima.
Con respeto se lo digo señor, seria bueno denunciar con nombres y cargos otorgados….por que parece ser que justifica la destrucción del INTA a mano de los desquiciados de esta dictadura, LA DESTRUCCION ES PURA Y LLANAMENTE DE LOS LIBERTARADOS.
Si bien coincido de que existió todo lo que dice, fuí testigo de abusos de todo tipo dentro de la institución. Hoy desde afuera me da mucha pena por la gente que realemente valoró y le metió toda la garra para que esto no sucediera. Lamentablemente, los recursos potables, la gente interesante qye aportaba y que empujaba.. se fue toda. Qudo la lacra coimera y ñoqui adentro porque como se da en casi todos los casos, el INTA no realizó como correponde los concursos para que entre el mejor, entra siempre la hermanita de… la hija o hijo de… y todos entongados. Yo cuando ingresé, lo hice con concurso abierto, de casi 80 postulantes quede 1° y lo digo con orgullo, pero eso nunca bastó. Siempre fué mas importante que estén comodos los ñoquis.
Lamento que este gobierno de corruptos e inutiles lo termine de cerrar, pero hay que reconocer que esos Lobotomizados vota descerebrados votaron a este fracasado inutil coje hermana… ahora a aguantarse la mecha
Es lo q votaron!! Tocara recontruirlo cuando se vayan estos imbésiles vende patria cipayos…