En la Patagonia, la postal de las majadas recortadas contra el horizonte empieza a ser cada vez más frágil. La histórica provincia ovejera de Río Negro atraviesa una crisis profunda que combina sequía extrema, predación creciente, problemas estructurales y un recambio generacional que no termina de consolidarse. Esto, con el escenario de precios bajos para la lana, y un consumo interno de carne de cordero que no levanta.
A la par, el avance del bovino y la reciente flexibilización de la barrera sanitaria patagónica agregan nuevas tensiones a un esquema productivo que ya venía golpeado.
Desde el predio de la Sociedad Rural de Bariloche, mientras se desarrollaba el remate de reproductores ovinos de la Expo Rural, el secretario de Ganadería de Río Negro, Tabaré Bassi, trazó un diagnóstico sobre el momento que atraviesa la actividad.
“Río Negro se caracteriza por su fruticultura, principalmente de pepita, peras y manzanas, y detrás de la fruticultura, la ganadería”, explicó. Y precisó: “En lo que es la producción netamente, la ganadería es de preponderancia, y la que mayor abarca en lo que es superficie territorial de la provincia”.
Sin embargo, esa ganadería ya no es la misma que supo ser. “La provincia de Río Negro históricamente fue una provincia netamente ovejera. Toda la superficie de Río Negro se dedicaba a la producción ovina”, recordó Bassi. El quiebre comenzó en los años sesenta y setenta, cuando se introdujo el vacuno desde el noreste provincial. “Todo el noreste rionegrino fue desplazando la oveja por el vacuno, y quedó la provincia dividida en dos actividades productivas. En noreste, la actividad vacuna, y en el centro y sur de la provincia, la actividad ovina”.
En los últimos años, ese proceso volvió a acelerarse. “El vacuno comenzó a desplazar a la oveja en el centro y sur de la provincia”, señaló el funcionario. ¿La razón? La rentabilidad, pero sobre todo la predación.
“El principal factor que afecta a la producción es la predación, a la actividad ovina. Los productores ven complejo cómo controlar la predación, tienen grandes pérdidas en las majadas, y encuentran que el vacuno es una especie que resiste más a la predación de las especies silvestres, principalmente puma y zorro colorado”, sostuvo.
En la Región Sur rionegrina, el problema se volvió estructural. “Hoy los predadores encuentran mucho más fácil predar sobre las majadas que predar sobre especies silvestres. Un guanaco tiene mayor facilidad de escaparse y de protegerse que las ovejas. Entonces, la actividad ovina se ha vuelto como alimento muy marcado para los predadores”, describió. Según detalló, “más hacia el este y hacia el norte, el principal predador es el puma, y hacia el sur y hacia el oeste, el principal predador es el zorro colorado”.
Mirá la entrevista completa con Tabaré Bassi:
A ese escenario se suma un fenómeno demográfico que complejiza el cuadro. “Ha habido un proceso de migración desde los ámbitos rurales hacia los ámbitos urbanos. Los campos están menos poblados, la gente que queda en el campo es gente más bien avejentada, que recorre menos el campo, o hay campos vacíos durante la semana y que los productores vienen los fines de semana, y esto hace que los predadores encuentren un mejor ámbito para poder desarrollarse”, explicó Bassi. Incluso mencionó que existen “campos que están cerrados, que no están productivamente activos, entonces son campos que quedan como resguardo de los predadores, que después predan sobre los campos que están en producción”.
La sequía, persistente en los últimos ciclos, es otro factor determinante. “Por supuesto que se complejiza con los productores que están avanzados en edad y se quedan en el campo, y los campos son estructuras pequeñas”, admitió. Allí aparece un problema estructural de fondo: “Son campos de promedio dos mil quinientas hectáreas, que es una legua de campo, decimos acá, y que le entran cuatrocientas ovejas. Campo de una legua, cuatrocientas ovejas, no constituye una unidad económica”.
Frente a ese diagnóstico, el gobierno provincial busca sostener lo que queda en pie. “Para lo que es la sequía, la suplementación estratégica. Nosotros estamos trabajando mucho en asesoramiento y financiamiento de que el productor pueda suplementar”, indicó. Y aclaró: “No para crecer, sino para sostener lo que tiene. Nosotros necesitamos que en momentos estratégicos, como es el periparto, la parición, la lactancia, la oveja esté suplementada para que no tenga pérdidas”.
En paralelo, el contexto bovino también suma incertidumbre. La flexibilización de la barrera sanitaria patagónica, que permitió el ingreso de asado con hueso desde el norte del país, generó resistencias en la región. Bassi fue claro: “Nosotros siempre estuvimos en contra de una flexibilización. Lo prudente era ir ganando zonas hacia el norte con el cese de la vacunación, o incluso pensar en que todo el país deje de vacunar, como hacen los principales países del mundo”.
Según su análisis, la medida no trajo los beneficios prometidos. “Sabíamos que la carne no iba a bajar de precio, que por ahí iba a haber en un principio una disminución, pero que inmediatamente había un efecto rebote, que fue lo que realmente ocurrió”, afirmó. Y advirtió que se generaron “inequidades comerciales en la fase productiva”.
El esquema actual, explicó, deja a los frigoríficos patagónicos en desventaja. “Los frigoríficos del norte tienen la posibilidad de comprar hacienda en cualquier lugar, exportar los cortes que son exportables y vender en cualquier lugar del país, inclusive en la Patagonia. Nuestros frigoríficos quedan circunscriptos a comprar solamente hacienda en nuestra zona”, señaló. Además, describió una situación que complica al productor en tiempos de sequía: “Nuestros productores, cuando tienen un proceso de sequía, tienen que vender hacienda al norte, y después no la pueden reponer”.
La industria frigorífica ya manifestó su preocupación. “Hemos tenido reclamos de la industria frigorífica, porque se han generado estas inequidades que nosotros las anticipábamos”, reconoció.
El impacto también se siente en el vínculo comercial con Chile. “La Patagonia norte A dejó de vacunar en el 2013, y desde el momento que dejó de vacunar empezamos a gestionar ante Chile para poder comercializar carne con hueso y hacienda en pie, y ese reconocimiento nunca se logró”, recordó Bassi. Tras la modificación de la barrera, la situación se volvió aún más compleja: “Con esta modificación, mucho menos. Esta medida ha sido un retroceso en este proceso”.




