La decisión de la Comisión Europea de suspender el ingreso de carne vacuna, aviar, miel, huevos y otros derivados de origen animal a ese bloque desde Brasil, a causa de una “falta de garantías sanitarias” fue ampliamente celebrada por las asociaciones de productores de los distintos países miembros, que consideraban que debían aplicarse “las mismas reglas para todos”.
Si bien la medida comenzó oficialmente a regir a partir de hoy, fue en mayo pasado que, en medio de la puesta en marcha del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, Bruselas decidió retirar al gigante latinoamericano de la lista de países que cumplían con la política de control del uso de antimicrobianos en ganadería.
Brasil venía mostrando señales de compromiso al punto de anunciar en abril la prohibición del uso, comercialización, fabricación e importación de aditivos para mejorar el rendimiento animal como Avoparcina, Bacitracina, Bacitracina de zinc, entre otros. Sin embargo, ante el endurecimiento de los controles las medidas no resultaron suficientes.
Los productores españoles fueron de los que más celebraron la decisión, siendo que Brasil se encuentra en el top 10 de sus proveedores agroalimentarios. Datos del área de Comercio Exterior de ese país, y reportados por EFE Agro, muestran que las partidas de las importaciones afectadas por el veto alcanzan unos 178 millones de euros anuales.
En 2025, España adquirió 6,29 millones de toneladas de productos cárnicos de Brasil por un total de 2.920 millones de euros.
El secretario general de la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (Anice), Giuseppe Aloisio, señaló a EFE Agro que la medida prueba que existe el principio de reciprocidad, y que los exportadores a la Unión Europea deben saber que son “la Champions League” de la seguridad alimentaria.
Por su parte, la organización agraria Asaja calificó a la medida como una reivindicación “histórica” del sector, en tanto venía reclamando la “aplicación estricta y sin prórrogas” de la suspensión brasilera. Según afirmaron, “la credibilidad del sistema europeo de seguridad alimentaria depende de aplicar las mismas reglas a todos”.
Con un tono más confrontativo, la Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos consideró que fue una decisión “irresponsable” la de seguir adelante con el acuerdo UE-Mercosur en medio de las dudas por esas garantías sanitarias. En esta línea, la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) consideró que la decisión llegó “tardísimo”.
En el caso de Francia, uno de los países que mayor oposición mostró al acuerdo entre Europa y el Mercosur, la Federación Nacional de Criadores de Ganado (FNB) publicó un comunicado que título con la frase “¡Por fin!”, donde apuntó contra la demora en el accionar de las autoridades europeas.

“A pesar de los sucesivos escándalos sanitarios, Brasil se ha posicionado durante más de una década como el principal exportador de carne de vacuno a Europa. La producción brasileña, basada en corrales de engorde es muy diferente de la de las granjas europeas. Además de las normativas medioambientales, sanitarias y de bienestar animal, mucho menos estrictas que las aplicadas en Europa. Consciente de estas deficiencias, la Comisión Europea luchó, no obstante, por un acuerdo de libre comercio con los países del Mercosur”, reza el comunicado replicado por el medio Portal Union Agricole.
“Para colmo de males, el acuerdo entró en aplicación provisional en mayo de 2026, a pesar del escándalo por la importación de carne tratada con hormonas procedente de Brasil. Sabemos que los brasileños no tienen intención de cambiar sus prácticas a corto plazo, y parece inconcebible que una serie de autodeclaraciones sean suficientes para volver a autorizar la importación de la misma carne brasileña. La Comisión no debe dejarse engañar”, añadió la FNB.
La misiva concluye destacando la renovada “lucidez” de Europa por “proteger su mercado, a sus productores y a sus consumidores”.
Por su parte, la Asociación de Agricultores Irlandeses (IFA por sus siglas en inglés) afirmó que se trata de un “día importante para la salud pública”, que debería “tranquilizar a los consumidores”, según reportó LMFM News.
Sin embargo, Francie Gorman, su presidente, declaró que “se ha producido un cierto grado de acopio de carne de vacuno brasileña dentro de la UE antes de que entrara en vigor esta prohibición”, y que la misma “no puede ser consumida y debe ser retirada inmediatamente”.
“Si la carne de Brasil va a cumplir con los estándares de la UE, será necesario introducir cambios fundamentales en sus sistemas de producción e infraestructura para respaldar esta necesidad”, sentenció luego.
Una mención aparte merece la situación en Reino Unido, país que ya no forma parte de la Unión Europea. De acuerdo con The Guardian, allí las organizaciones agrícolas instaron a las autoridades a prohibir de manera “urgente” las importaciones de carne brasilera, ante la “preocupación por la seguridad de dichas importaciones”.
La Unión Nacional de Agricultores de Inglaterra y sus organizaciones hermanas escribieron al gobierno días atrás advirtiendo que la salud pública estaba en riesgo, y mostrando su preocupación por un potencial desvío de exportaciones hacia ese destino luego del cierre del mercado de la UE.




