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Academia Argentina de Agrofloresta: Matías Bertone ensaya y enseña sobre este particular sistema productivo en su chacra de El Soberbio, donde cultiva 100 especies diferentes cuidadosamente ordenadas según su función

Matias Longoni por Matias Longoni
9 febrero, 2026

Le preguntamos a la IA que es la agrofloresta y nos devuelve una respuesta más bien atinada: “La agrofloresta o sistema agroforestal es una técnica de producción sustentable que integra árboles (maderables/frutales) con cultivos agrícolas y/o animales, imitando la estructura y biodiversidad de un bosque natural. Este enfoque regenerativo busca la recuperación del suelo, la retención de agua y la captura de carbono, evitando el suelo desnudo mediante el uso intensivo de podas y biomasa”.

Le preguntamos a la Wikipedia si es una cosa de hippies o algo por el estilo y nada que ver: En la década de los 70, la Revolución Verde de la agricultura provocaba una elevada tasa de deforestación y ya se veían sus efectos en la disminución de la capacidad productiva de los suelos y pérdida de la biodiversidad. El Banco Mundial, presidido por Robert McNamara, pusieron en revisión ciertos conceptos y la FAO creó diversos institutos de investigación agrícola. Nació así el Instituto Internacional para la Agricultura Tropical (IITA, siglas en inglés), con sede en Nigeria, que inició un prolongado estudio de las asociaciones de árboles y arbustos con cultivos anuales. Luego surgió el ICRAF (Consejo Internacional para la Investigación en Agroforestería), que se funda en 1977, con el mandato de planear, coordinar y apoyar la investigación en sistemas de uso de la tierra, que combinen la participación de la agricultura y silvicultura. El cuartel general se estableció en Nairobi, Kenia.

Si uno sigue buscando en Google bajo la premisa “cuál es el desarrollo de la agroforestería en Latinoamérica”, le saldrán como resultado que hubo en las últimas décadas varias corrientes y proyectos, pero básicamente en las zonas más boscosas o selváticas de Brasil, México y Colombia. ¿Y la Argentina? Bien gracias, salvo algún transgresor que estudió el concepto afuera y regreso al país, las condiciones más templadas de nuestra producción no parecían el escenario adecuado para aplicarla aquí.

Y allí aparece Matías Bertone sin necesidad de la internet, en presencia viva. Como para desmentirnos que en Argentina no existe una corriente parecida, nos cuenta su historia, nos muestra cómo se hace, y nos revela cómo se comparte ese conocimiento. Su chacra ubicada en las afueras de El Soberbio, en el flanco oriental de Misiones, vendría a ser algo así como la “Academia Argentina de Agroforestería”.

Bertone no es ingeniero agrónomo pero sabe tanto o más que uno de ellos. En realidad, su relación con la producción arrancó cuando unos 20 años atrás, recorriendo la provincia de Misiones, se enamoró de los contrastes entre la verde selva intensa y la oscura tierra colorada, tanto como para querer quedarse a vivir y producir en esta zona. Él tenía entonces 21 años. Criado en la zona de Rafaela, su único contacto con la tierra hasta ahí habían sido los frutales y las plantas de la quinta familiar, más alguna charla en el INTA.

“Yo apenas llegué me vine a instalar a una chacra y de ahí de una comencé a aprender. Me acerqué a los vecinos para ver cómo se plantaba la mandioca. ¡Ni conocía la mandioca! Y bueno, un poco fui aprendiendo y siempre tuve desde que vine tenía mi pedazo de tierra para trabajar. Así que apenas llegué me empecé a dedicar prácticamente de lleno a esto”, relata.

Mirá la entrevista completa:

La cuestión es que, abierto a aprender, Bertone aprendió muchísimas cosas de los pequeños agricultores de Misiones, que son especialistas en obtener todo tipo de cultivos en sus chacras sin afectar la naturaleza que los circunda. Es que no desde hace mucho hay vías de conexión asfaltadas en esta provincia. Los colonos bajaban con su producción a los pueblos a venderla, pero antes de eso estaban obligados a practicar una agricultura de autoconsumo, de subsistencia.

Matías se pudo comprar una chacra propia recién hace unos pocos años. Quizás para esa misma fecha haya hecho un segundo click en su cabeza, porque ya no se limitó solo a aprender sino también que decidió comenzar a enseñar lo que ya sabía. “Llegado un punto, también con nuestra propia experiencia, laempezamos a volcar, y más que nada cuando empezamos a trabajar puntualmente alrededor del 2019 con los sistemas agroforestales, la agricultura sintrópica, algo que tiene mucho auge en Brasil”, explica. 

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¿Agricultura sintrópica? Es un nuevo concepto que Matías nos lanza y que deberemos también buscar en las redes. Pensamos de entrada que es una agricultura sin trópico, pero es evidente que no, porque este modelo utiliza muchas especies tropicales. Luego ensayamos en nuestra mente que es todo lo opuesto a la agricultura “antrópica”, que es la que está hecha por el hombre. En nuestra imaginación, no quiere decir que prescinda del ser humanos, porque eso no tiene sentido. Pero la que empieza a ordenar las cosas es la Naturaleza. ¿Será esa la definición?

“Y bueno, nos fueron pidiendo a nosotros lo que vamos aprendiendo, relacionándonos con los referentes en el tema, en Brasil principalmente. Era como una necesidad que había en el lugar, no solo acá, porque hemos trabajado en distintas provincias, con distintos contextos, con comunidades, con cooperativas e incluso en zonas áridas como en Chaco, Formosa”, relata el productor, que incluso suele viajar a Europa un poco en representación de la pequeña comunidad “sintrópica” que tiene la Argentina.

Con todo ese bagaje a cuestas es que Matías organiza y brinda cursos y capacitaciones, sobre todo en su propia chacra, experiencia viva.

Todo lo que hay en ese pequeño espacio es imposible de resumir en una nota. Pero Matías necesita sobrevivir, como cualquier de nosotros, y pone su foco productivo primero en la cúrcuma y el jengibre, dos raíces que tienen buena salida al mercado. Pero no se imaginen un cuadro entero con esas plantas ni mucho menos.

“Por ejemplo, el jengibre tiene unos nueve meses para su ciclo, y en esos mismos canteros aprovechamos a tener hortalizas, un montón de especies de ciclo corto, y vamos diversificando nuestra producción para la venta también y mayormente para el consumo de todas las personas que trabajan en la cooperativa”. Es que el agregado de valor y la comercialización directa al consumidor es otra obsesión de Bertone, que fundó y dirige una pequeñla cooperativa llamada Monte Nativa. Será nota algún otro día.

En este momento la crónica -y la visita a la chacra- pasa por entender de qué se trata la agroforestería.

-Necesitás decenas de cultivos diferentes conviviendo. Ese es el principio básico. ¿Cómo definirías este modelo?

-Es un desafío definirlo en pocas palabras. Hay distintas aproximaciones. Es algo bastante amplio, pero hay un punto de partida para entender esto: Nosotros trabajamos ahora sin cuidar el contexto donde estamos poniendo este individuo, esta planta, y tenemos solo la intención de mantenerla a través de insumos o modificaciones genéticas para que produzca en un contexto desfavorable de la pérdida de biodiversidad, tanto del suelo como del espacio. Nosotros en vez de trabajar de esa forma, trabajamos en el contexto para que esa planta pueda despertar y deje aflorar todo ese potencial genético, esa carga genética que viene coevolucionando en un contexto de biodiversidad. 

Así visto, en vez de fertilizar un cultivo determinado parra asegurarnos un rinde adecuado mediante insumos externos, “nos vamos corriendo para una agricultura que trabaja a través de procesos” y debe buscar una fertilización natural incluso en un suelo degradado, ya que la continuidad de estos procesos “empieza a generar capital natural”.

La pregunta obvia es cómo surge esta fertilización de forma natural. Matías enumera una sucesión ecológica, la estratificación, la cobertura de suelo, la biodiversidad, la densidad vegetal. “Son esos principios los que uno orienta para agarrar y diseñar un un cultivo según los requerimientos y los objetivos que cada agricultor tenga”.

Estos diseños en una chacra radican en el conocimiento acabado que cada productor tenga sobre las virtudes y necesidades de cada especie vegetal. En el caso de esta “academia”, hay líneas con árboles alternadas con otras líneas de plantas. Pero la forestación no es siempre la misma: cada pocos metros el árbol cambia. Y así cada metro ofrece una novedad. La chacra es además epicentro de múltiples ensayos agronómicos, de prueba y error.

“Como nosotros estamos en el desarrollo de investigación y acompañando distintos tipos de proyecto, no solo en lo productivo, vamos haciendo distintas pruebas. Básicamente la investigación apunta a seguir optimizando los consorcios” entre especies, sean plantas o árboles.

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Lo que hay que romper, apunta Matías, es la mentalidad arraigada de querer hacer monocultura, para así destinar varios surcos o canteros al mismo cultivo. Tampoco respetar demasiado ni las distancias ni las densidades. “Con un monocultivo, tendríamos que haber usado tres o cuatro veces una superficie para tener la misma cantidad de plantas”, explica.

-Sembraste entonces muchas plantas. ¿Pero todas al mismo tiempo?

-Se prepara un diseño y se planta todo junto. Está el jengibre acá también, pero recién va a salir a los nueve meses. Mientras, vamos teniendo plantas que se apoderan, que emergen antes. Lo primero que sale y toma protagonismo son los rabanitos. Pero a los 30 días nosotros ya los podemos retirar y eso nos va a evitar también que aparezcan muchas malezas invasoras. Así que si queremos que salgan el repollo y las lechugas o primero que tenemos que hacer es la cosecha del rabanito. 

Matías se detiene y señala un surco particular: “Por ejemplo acá tendríamos que haber hecho capas, un cantero solo de rabanito, otro solo de lechuga, otro solo de repollos. Pero los condensamos todos juntos y ahí ya tenemos un 500% más de efectividad en el uso del suelo. Tenemos todo en un solo lugar para abonar, para regar, para cosechar, lo que sea”. En medio de esos escalones, aparecen perejiles. 

-¿Y cuántas especies pueden llegar a convivir en este escalonamiento?

-En la huerta y con un periodo de seis meses, nosotros podemos llegar a tener siete u ocho variedades tranquilamente.

Matías se detiene en un concepto que nosotros seguramente traemos de las recorridas por otros modelos agrícolas: la competencia entre plantas. No la descarta ni mucho menos, pues obviamente que si se saturara un surco con demasiadas semillas, la competencia por la sobrevivencia sería natural y lógica. Pero ahí aparece la lógica diferente, que en vez de competir habla de la cooperación entre ellas. Es con el concepto de “cooperar” entre especies que debe diagramarse un planteo sintrópico.

Para este experto, lo que hay que entender es que “la evolución, diría mejor una coevolución porque nada puede evolucionar en un lugar aislado, se da principalmente por procesos de cooperación y asociación entre las especies” y no por una competencia entre ellas. No se debe ver a la otra planta que te pueda aparecer al lado como una competencia, sino como justamente una asociación con la otra. Ver lo positivo más que lo negativo.

“Y ahí viene el desarrollo. En los sistemas agroforestales estamos desarrollando un lenguaje agroforestal, donde tenemos clasificaciones según estratos, medidas, porcentajes para entender plantas clasificadas según su sucesión, función. Y no tenemos solo plantas productivas, acá también tenemos plantas que nos proveen materia orgánica, u otras que nos frenan el viento, otras que nos empieza a proporcionar un poco de sombra o solo  tener plantas verdes que están generando azúcares para el suelo haciendo fotosíntesis”, describe este entusiasta de la agroforestería.

Y enfatiza: “No vemos la planta sola, sino tratamos de hacer agroecosistemas”.

-Bueno, pero el sistema se llama agroforestal. Entonces los árboles juegan un papel- preguntamos cambiando de cuadro en la chacra demostrativa. 

-Es importantísimo traer de nuevo a nuestros paisajes agrícolas los árboles. El mejor humus, la mejor tierra, nos lo genera la madera, las ramas, las hojas. En esas podas y en el crecimiento de árboles, estos van yendo mucho más abajo para ciclar nutrientes, hasta donde las hortalizas no pueden llegar, y van abriendo esa capa de suelo duro- responde Bertone, que destaca otras funciones de los árboles y su manejo, como aportar sombra a otras plantas o protección contra el viento o las heladas.

Más tarde, Matías bromeará (o no tanto) que en este tipo de modelo productivo se utiliza mucho más las planillas de Excel que en la agricultura intensiva. “También este modelo viene a cambiar el paradigma de que hay que producir una sola planta y quedarse esperando el precio que se liquide tu producción sin saber cómo enfrentar eso. Acá diversificamos, trabajamos en diseño. Incluso hay muchos artistas que se acercan a este tipo de agricultura porque permite también un desempeño paisajístico, casi artístico, a la hora de diseñar y crear estos sistemas biodiversos. Hay mucha vida”, dice.

En las líneas que aparecen forestadas tampoco parece haber orden, aunque está todo fríamente calculado: la banana aparece cada tres o cuatro metros, los eucaliptos a dos metros, y entremedio hay plantas nativas de distintos estratos. Por eso los árboles van a adquirir distintas alturas, ya que crecerán con distinto ritmo. Esto se define tomando en cuenta las necesidades de luz de cada una de esas especies. “Cada una tiene y desempeña una función, porque a cada planta la habita cierta microbiología particular que van disponibilizar diferentes nutrientes para el sistema en sí”, insiste.

La chacra que pudo comprar Matías y que utiliza como base para todos estos experimentos está en proceso de recuperación, porque el dueño anterior la sobreexplotó -especialmente con tabaco- y decía que era “tierra muerta”. En realidad, era un pastizal de baja calidad que ya no tentaba ni a las vacas.

“Nosotros hacemos el camino inverso y a un suelo con pocos niveles de vida lo vamos recuperando”, celebra el productor, que luce contento porque “acá ya sacamos tres cosechas y se ve el suelo mucho mejor. Yo sé que estoy recuperando mi tierra, estoy teniendo un suelo cada vez más fértil y todo el trabajo que pongo acá se queda, no como en la monocultura”.

Se pregunta Matías: ¿De qué sirve si uno tiene que ir cultivar y al año que viene -para tener un resultado parecido-, poner el doble de insumos?

En la recorrida por este campo vimos combinaciones nunca antes vistas de sandías con porotos, maracuyá con mandioca, cúrcuma con zapallo, eucaliptos con café y muchos otros etcéteras parecidos. La variedad de cultivos es desbordante. Nos cansamos de escuchar nombres de plantas, incluso muchas que desconocemos. “Frutillas con jengibre y cebolla” en la misma línea se lleva el premio mayor al asombro. El trigo que se cosechará a mano queda segundo.

“Nosotros tenemos la chance de experimentar con más especies. Tenemos más de 100. Pero al hacerlo en gran escala uno no puede pasar de tener tantas especies porque se dificulta el manejo. Entonces, en estos sistemas más grandes, en vez de tener 40, 50, 60 variedades haya capaz que trabajar con ocho o diez”, recomienda el maestro.

Como Domingos para la Juventud, lo desafiamos a que nos menciones por lo menos veinte: “Maíz, mandioca, batata, poroto, , lechuga verdeo, cebolla, cabeza de uva, kale, repollo, coliflores, brócoli, bananas, cítricos, mangos, habas, especies nativas, maderables”. Prueba superada.

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Entonces, ahora que se relajó un poco, nos animamos a preguntarle a Bertone: ¿Qué quiere decir agricultura sintrópica?

“Yo, cuando me apuran un poco qué es lo que hacemos, responde que hacemos agricultura acá, solo que nos tenemos que reapropiar tal vez del uso de cómo se entendía la agricultura ancestralmente o antiguamente con ciertas palabras que puedan explicar  lo que estamos haciendo. La “sintropía” al contrario de la “entropía”. La ley de la entropía es como la pérdida de energía. En contraposición, la sintropía nos habla de estar aumentando la cantidad y la calidad de vida, en este caso en la agricultura.

Etiquetas: agricultura sintrópicaagroforestabiodiversidadcooperativa tierra nativael soberbiohuertamatias bertonemisiones
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