Un trabajo realizado por especialistas del INTA encontró que la fuente de nitrógeno puede hacer una diferencia importante en el comportamiento del sorgo cuando el cultivo se desarrolla sobre suelos alcalinos, salinos y sódicos. En esos ambientes restrictivos, el sulfato de amonio mostró ventajas frente a la urea y permitió mejorar el estado nutricional y el crecimiento de las plantas.
El estudio analizó el comportamiento de distintos híbridos de sorgo frente a dos fuentes de nitrógeno de uso habitual. Los resultados mostraron que la fertilización con sulfato de amonio redujo el pH del suelo y favoreció la disponibilidad y absorción de algunos nutrientes, con una mejora particularmente marcada en la concentración de nitrógeno y fósforo en las hojas.
Belén Ciacci, investigadora del Instituto de Fisiología y Recursos Genéticos Vegetales (IFRGV) y responsable del estudio, afirmó que “las plantas fertilizadas con sulfato de amonio presentaron un mejor estado nutricional”.
El efecto también se trasladó al funcionamiento de las plantas. Según el trabajo, los sorgos fertilizados con sulfato de amonio presentaron mayor contenido de clorofila y un mejor desempeño del fotosistema II, uno de los componentes centrales de la fotosíntesis. Esa mejora estuvo acompañada por una mayor acumulación de biomasa.
“La elección de la fuente de nitrógeno puede desempeñar un papel importante en la respuesta del sorgo cultivado en suelos afectados por salinidad, sodicidad y alcalinidad”, afirmó Ciacci.
La explicación está relacionada con una característica particular del fertilizante. Además de aportar nitrógeno, el sulfato de amonio tiene un efecto acidificante que, en suelos con problemas de alcalinidad, puede modificar las condiciones químicas y favorecer la disponibilidad de determinados nutrientes.
Pero el trabajo dejó otro dato relevante para el manejo del cultivo. La respuesta no fue igual en todos los materiales genéticos. Los investigadores observaron diferencias entre los híbridos evaluados y encontraron que aquellos con mayor tolerancia al estrés alcalino-salino-sódico respondieron de manera más favorable a la aplicación de sulfato de amonio. En algunos casos, incluso, esos materiales alcanzaron niveles de crecimiento
El trabajo plantea así una combinación de decisiones de manejo para aquellos lotes donde las restricciones del suelo condicionan el potencial productivo del sorgo. No alcanza solamente con definir cuánto nitrógeno aplicar. También puede ser relevante elegir la fuente adecuada y combinar esa decisión con la selección de híbridos capaces de tolerar mejor las condiciones adversas.





