Los sectores exportadores en general y el agro en particular experimentaron esta semana un impulso competitivo proveniente del sector cambiario.
El guaraní se devaluó más de un 12% luego de la crisis financiera e institucional generada por el vaciamiento y posterior liquidación del Ueno Bank, que derivó en la renuncia del presidente Santiago Peña.
Al tratarse de una nación con una macroeconomía ordenada (la inflación anual no supera el 2,0%) e instituciones públicas sólidas, la depreciación representa una mejora inmediata de ingresos para los integrantes de la cadena de valor agroexportadora.
En los complejos exportadores se destaca el de la soja, cuyo principal cliente en lo que respecta al poroto es la Argentina, donde el producto paraguayo está tomando cada vez más relevancia.
En lo que va de la campaña comercial 2025/26, Argentina importó 5,5 millones de toneladas de poroto de soja, la mayor parte de las cuales se originó en Paraguay. Se trata, para el período comprendido entre los meses de abril y octubre, del segundo mayor nivel de la historia.
En términos regionales, la moneda paraguaya se devaluó en sintonía con la depreciación experimentada en el último mes por el real brasileño. En ambos casos, el detonante fueron factores políticos.
Luego de la crisis desatada por el colapso del Ueno Bank, el Banco Central del Paraguay reaccionó de manera rápida y ya comenzó a instrumentar los primeros pagos de la garantía estatal a los depositantes afectados.
Esa circunstancia, junto con la salida de capitales del sistema financiero paraguayo, se reflejó en la devaluación del guaraní para buscar un valor de equilibrio en la coyuntura actual.







