La salida de Brasil del mercado europeo abrió una oportunidad para la carne vacuna argentina, con mejoras de precios para cortes como la nalga y el peceto. En paralelo, la mayor competencia en Estados Unidos y China obliga a los frigoríficos a redireccionar sus exportaciones para defender el valor de la producción. Así lo describió Patricio Phelan, ejecutivo de MBRF, el grupo que controla Marfrig y la marca Quickfood, durante la feria SIAL de París.
“Con la salida de Brasil, la nalga y el peceto se valorizaron un montón”, destacó Phelan. Según explicó, en las últimas negociaciones se hablaba de unos 11.000 dólares por tonelada para la nalga y de 9.000 dólares para el peceto, en ambos casos para carne congelada no Hilton. Además, consideró que todavía existe margen para nuevas subas, a medida que se agoten los stocks brasileños que permanecen en Europa.
El escenario representa una oportunidad para la industria argentina, que busca aprovechar los espacios que deja su principal competidor regional. Sin embargo, el ejecutivo aclaró que se trata de negocios con condiciones arancelarias diferentes de las de la cuota Hilton, que cuenta con un tratamiento preferencial.
Phelan señaló que la feria parisina permitió reencontrarse con clientes tradicionales y generar contactos en nuevos mercados. “Sentimos que hay una muy buena demanda y buenas oportunidades para la carne argentina”, afirmó.
La estrategia de MBRF consiste en abastecer distintos destinos con productos específicos, aunque con una premisa común: posicionar la carne argentina en los segmentos de mayor valor. Europa, Estados Unidos, Israel y China constituyen sus cuatro principales mercados.
En ese camino, la calidad gana protagonismo. La carne argentina conserva su reconocimiento por el sabor asociado a los sistemas de producción pastoriles, pero también avanza en la incorporación de marmoleo, es decir, la grasa intramuscular que aporta jugosidad y atributos valorados por los consumidores más exigentes.
“Argentina siempre está evolucionando y a la vanguardia de lo que los mercados necesitan”, sostuvo Phelan. La industria, agregó, está desarrollando mejores conformaciones de los bifes y sistemas para medir el marmoleo, con el objetivo de responder a una demanda creciente de productos diferenciados.
En Estados Unidos, en cambio, el ingreso de las 300.000 toneladas adicionales de carne brasileña tuvo consecuencias sobre los precios de la carne industrial, un segmento en el que compite buena parte de las exportaciones argentinas. “En la carne industria sentimos la baja por el ingreso de esas toneladas”, reconoció.
El impacto no es igual para todos los productos. Según Phelan, la carne de alto valor mantiene su posición porque Brasil no compite de la misma manera en ese nicho. Frente a la caída de precios en Estados Unidos, la empresa compara las alternativas comerciales y redirecciona los embarques hacia China cuando encuentra mejores valores.
En el mercado chino también existe presión, debido al regreso de los embarques brasileños antes del inicio de enero. Phelan mencionó referencias de entre 8.400 y 8.500 dólares por tonelada para garrón y brazuelo, y de entre 7.500 y 7.600 dólares para determinados cortes de la rueda.
A las oportunidades comerciales se suma una preocupación regulatoria. El reglamento europeo contra la deforestación puede limitar la disponibilidad de hacienda habilitada para abastecer ese destino. “Estamos viendo que no están todos los productores inscriptos”, advirtió el ejecutivo.
La consecuencia, explicó, es directa: si una parte de los establecimientos no completa el proceso de inscripción y trazabilidad requerido, los frigoríficos podrían disponer de menos materia prima elegible y, por lo tanto, ofrecer un menor volumen de carne a Europa.
Así, mientras la salida de Brasil mejora las perspectivas comerciales para algunos cortes argentinos, el acceso efectivo a la hacienda trazable aparece como una condición clave para aprovechar la oportunidad.




