A pesar de la cruzada que la gestión actual mantiene con la Agenda 2030 y con las acciones tendientes a morigerar los efectos del cambio climático, a las que tildó en varias oportunidades de “woke” y les dedicó varias críticas, las exigencias ambientales están muy lejos de desaparecer del ámbito de los negocios agropecuarios. Más bien sucede lo contrario: los mercados internacionales incorporan cada vez más condiciones vinculadas con la sustentabilidad, y entidades cercanas al gobierno reconocen que Argentina puede perder oportunidades comerciales de no adaptarse.
Esa impresión fue la que se llevó Bichos de Campo de un encuentro realizado por la Global Roundtable for Sustainable Beef (GRSB) –o Mesa Redonda Mundial para la Carne Vacuna Sostenible-, en la sede de la Sociedad Rural Argentina (SRA), que reunió a productores, frigoríficos, empresas comercializadoras y organizaciones ambientales de distintos países para discutir opciones de financiamiento para transicionar hacia una producción “más verde”.

Fundada en 2012 de la mano de empresas de talla de McDonald’s, JBS, Walmart y Marfrig, junto con organizaciones ambientales como World Wildlife Fund (WWF) y The Nature Conservancy (TNC), la GRBS nació para establecer principios y criterios comunes para una ganadería sustentable, a partir de la participación de distintos eslabones de la cadena bovina y organizaciones de la sociedad civil.
En charla con Bichos de Campo, Josefina Eisele, directora ejecutiva global de GRBS, explicó que el objetivo inicial era definir qué significaba producir carne de manera sostenible, aunque rápidamente viró su curso.
“Nos dimos cuenta de que era muy difícil hacer una definición global por lo que dijimos de hacer definiciones locales, que desde lo global se definan prioridades locales sobre qué es producir carne de manera sostenible”, señaló.

A diferencia de otras iniciativas, la GRSB no funciona como una certificadora, sino que establece lineamientos productivos. Entre sus metas internacionales figura la reducción de un 30% de su impacto neto sobre el calentamiento global hacia el 2030, así como lograr una contribución positiva a la naturaleza. En paralelo, buscan adelantarse a discusiones que tensionen con la cadena.
“Por eso nos metemos en finanzas sostenibles. Si queremos escalar en producción, ser sostenibles y usar más tecnología, necesitamos financiamiento. Este evento le habla al sector público y al privado, tanto para mitigar riesgos como para pensar en la filantropía de la inversión de verdad”, sostuvo Eisele.
En representación del área de Sustentabilidad de la SRA, Andrés Costamagna lanzó un duro diagnóstico a Bichos de Campo: “Los ganaderos argentinos todavía no entienden lo que viene. Están a la expectativa solo del precio, el desbaste y los kilos. Argentina tiene que hacer bien los deberes, tiene que empezar a entender que hay desafíos y que hay demandas. Si quiere entrar en ciertos mercados, las condiciones son diferentes”.

A pesar de mantener relación cercada con el gobierno, no es la primera vez que la SRA marca su postura frente a la cuestión ambiental. En julio pasado, durante el Acto de Inauguración de la Exposición de Palermo, Nicolás Pino sorprendió al dedicarle varios párrafos al asunto en el discurso que pronunció frente al propio Milei.
Contó entonces Bichos de Campo que el dirigente advirtió que los mercados internacionales y los sistemas de financiamiento exigen cada vez más información sobre huella de carbono, deforestación, bienestar animal y trazabilidad.
“El crecimiento de la producción ya no podrá sostenerse en los parámetros del pasado. La expansión de la frontera agrícola tiene límites, ambientales, sociales y económicos. El futuro agroalimentario global dependerá de producir mejor, con mayor eficiencia en el uso de agua, tierra, insumos, energía y conocimiento”, afirmó el ruralista en esa ocasión.
Aún así, Costamagna aseguró a este medio que la SRA mantiene un diálogo frecuente con funcionarios de Economía, Agricultura y Cancillería, y que la discusión ambiental empieza a encontrar lugar en la agenda oficial.
“Es a base de muchas charlas. Charlas difíciles, charlas duras, a través de datos, de información, y van sucediendo cosas. Algunos funcionarios empiezan a darle volumen a la idea”, describió el dirigente. Y fue todavía más explícito al referirse a las contradicciones políticas que rodean este debate.
“En esto de que somos tan anti Agenda 2030, hay que marcar lo legal: Argentina está dentro del Acuerdo de París por la Ley 27.270. Hasta que no se derogue eso, seguimos dentro. Lo mismo con la Ley 27.520 de adaptación y mitigación al cambio climático. Argentina cumple sus metas, presentó su inventario. Más allá de la narrativa de ese extremo libertario anti woke y demás, hay negocios para hacer y de eso se trata”, sostuvo Costamagna.
Sebastián Olaso, vicepresidente de la GRSB y representante de Uruguay, mostró una mirada similar al plantear que las exigencias ambientales deben analizarse a partir de las necesidades y condiciones que imponen los países importadores.
“El que paga pone las reglas y nosotros lo tenemos que hacer”, resumió en conversación con Bichos de Campo. Ejemplificó con el caso uruguayo, cuya producción ganadera tiene una marcada orientación exportadora y la trazabilidad individual obligatoria se volvió una herramienta clave.
“A cada país el zapato le aprieta en diferentes lugares. Pero la agenda es así. De una carcasa nuestra, el 8% o 10% va a Europa. A veces solo ese porcentaje representa el 40% o 50% del valor de esa carcasa. No es el volumen sino el valor que logramos con, por ejemplo, Europa. Para nosotros es fundamental tener ese mercado”, graficó Olaso.
La jornada iniciada hoy por GRSB, que será la primera de dos consecutivas, contó también con la participación de Justin Sherrard, titular de esa mesa y representante del sector cárnico australiano, quien resumió el objetivo del encuentro durante la apertura.

“Todos necesitamos financiamiento para tener éxito es nuestras cadenas de suministro de carne bovina. Y si bien dedicamos demasiado tiempo a conversar de lo que nosotros necesitamos, no destinamos el suficiente a entender a quiénes nos financian, a cómo ven lo que estamos haciendo y cómo deberíamos asumir la responsabilidad de asegurarnos de que comprendan todo acerca de nuestras operaciones, a lo largo de toda la cadena de suministro de carne bovina”, dijo.
Y añadió: “Es a través de ese tipo de conversaciones que realmente podemos a una situación mejor, comprendiendo mejor los riesgos, pero también las oportunidades que existen en la cadena”.





