M. Dias Branco es el mayor fabricante de pastas y galletitas de Brasil, pero detrás de sus marcas también hay un importante negocio agroindustrial. La compañía compra alrededor de un millón de toneladas de trigo por año, tiene siete molinos propios y produce prácticamente toda la harina que utiliza en sus fábricas. Parte de ese cereal llega desde Argentina y otros países, mientras que la molienda también le permite abastecer a panaderías, industrias alimenticias y productores ganaderos.
La empresa tiene una historia de más de 80 años y hoy cuenta con 15 complejos industriales en Brasil, una planta en Uruguay y 35 centros de distribución. En 2025 comercializó 1,81 millones de toneladas de alimentos y facturó 10.438 millones de reales, alrededor de 1.900 millones de dólares. Sus productos llegan a los supermercados brasileños a través de marcas como Vitarella, Piraquê, Adria, Fortaleza, Richester, Isabela, Finna y Jasmine.

La historia comenzó en 1940, cuando el inmigrante portugués Manuel Dias Branco abrió una pequeña panadería llamada Padaria Imperial en Fortaleza, en el estado de Ceará, al nordeste de Brasil. En 1953 se incorporó al negocio su hijo Ivens Dias Branco, que tenía apenas 17 años y comenzó a impulsar la producción industrial de galletitas.
Ivens convenció a su padre de incorporar maquinaria para aumentar la producción. Con el tiempo, aquella fábrica adoptó el nombre Fortaleza, que todavía identifica a una de las marcas del grupo. Durante las décadas siguientes, la familia amplió el negocio hacia otros alimentos elaborados con trigo y comenzó a construir una estructura industrial cada vez más grande.

Una de las decisiones más importantes llegó en los años 90, cuando M. Dias Branco empezó a invertir en molinos propios. Hasta entonces, la empresa dependía de la compra de harina para fabricar sus productos. Con las nuevas instalaciones comenzó a comprar directamente el trigo y a procesarlo, lo que le permitió abastecer sus fábricas y también vender harina a terceros.
Actualmente compra alrededor de un millón de toneladas de trigo por año, aunque el volumen y el origen del cereal varían según las condiciones del mercado. La empresa no tiene una producción agrícola propia y se abastece de trigo brasileño e importado.
La ubicación de buena parte de sus instalaciones en el nordeste de Brasil está relacionada con esa necesidad de importar materia prima. La compañía cuenta con infraestructura que facilita la descarga del cereal desde los buques y su traslado hacia los molinos. En Fortaleza participa en la terminal portuaria Tergran, mientras que en Aratu, en el estado de Bahía, dispone de instalaciones vinculadas con la recepción y molienda de trigo.

Actualmente, M. Dias Branco tiene siete molinos distribuidos entre el nordeste y el sur brasileño, ubicados en Fortaleza, Eusébio, Natal, Cabedelo, Salvador, Rolândia y Bento Gonçalves. El de Eusébio puede procesar 650 toneladas diarias y el de Rolândia tiene una capacidad de molienda de 400 toneladas por día. En Bento Gonçalves cuenta además con instalaciones para almacenar aproximadamente 80.000 toneladas de trigo.
Esa estructura le permite producir prácticamente toda la harina que necesita. En el último trimestre de 2025, el 99,6% de la harina utilizada en sus fábricas provenía de sus propios molinos. La compañía también produce la totalidad de las grasas vegetales que emplea en sus procesos industriales.
Una parte de la harina se destina a la fabricación de pastas y galletitas, mientras que otra se comercializa a través de marcas como Finna y se vende a panaderías, restaurantes y otras industrias alimenticias. La empresa también fabrica margarinas y grasas vegetales para el mercado de consumo y para clientes industriales.
La molienda genera otro producto que tiene importancia para el sector agropecuario. Se trata del salvado de trigo, utilizado como ingrediente en la alimentación de bovinos, cerdos, aves y caballos. Según datos de la compañía, alrededor del 22% del trigo procesado termina convertido en salvado.
Durante años, buena parte de esa producción se comercializó entre grandes industrias de proteína animal, granjas y otros clientes vinculados con la actividad agropecuaria. Más recientemente, la empresa lanzó Gran Farelo, una marca con la que busca ampliar las ventas de salvado hacia productores y comercios agropecuarios.
El negocio de alimentos también creció a través de la compra de otras compañías. Una de las adquisiciones más importantes fue la del Grupo Adria, en 2003, que le permitió ampliar su presencia en el mercado brasileño de pastas y galletitas. Después incorporó otras empresas y marcas regionales, entre ellas Piraquê, una tradicional fabricante de galletitas de Río de Janeiro, y Jasmine, especializada en alimentos saludables.
Actualmente, M. Dias Branco concentra alrededor del 32% del mercado brasileño de galletitas y el 29% del de pastas, de acuerdo con los datos de participación de mercado difundidos por la compañía. Su presencia es especialmente fuerte en el nordeste, donde comenzó el negocio familiar, aunque en los últimos años avanzó hacia el sur y sudeste del país.
Los volúmenes permiten dimensionar su actividad industrial. Durante 2025, M. Dias Branco vendió 1,81 millones de toneladas de productos, un 3,1% más que el año anterior. La producción total de sus instalaciones, que incluye distintas etapas de procesamiento industrial, alcanzó los 2,65 millones de toneladas, sobre una capacidad instalada de 4,38 millones.

Además del mercado brasileño, la compañía exporta alimentos a 43 países de América, África, Europa y Medio Oriente. Las galletitas representan una parte importante de esas ventas y en 2025 concentraron el 71% de su oferta exportadora. También comercializa pastas, margarinas, grasas vegetales y snacks.
En Uruguay opera a través de Las Acacias, una empresa de pastas y galletitas que forma parte del grupo. Durante 2025 realizó inversiones en su fábrica para mejorar la producción y ampliar la oferta. Según sus propios datos, consiguió el liderazgo en el mercado uruguayo de galletitas y se ubicó en el segundo puesto en pastas.

Los resultados económicos de 2025 mostraron un crecimiento de la actividad, aunque también mayores costos. La facturación aumentó 8%, hasta 10.438 millones de reales, mientras que la ganancia neta alcanzó los 659,8 millones de reales, un 2,1% más que el año anterior.
El EBITDA, en cambio, cayó 7,9% y se ubicó en 1.103 millones de reales. La empresa explicó que los márgenes estuvieron afectados por el aumento de algunos insumos, especialmente el aceite de palma, y por las variaciones del tipo de cambio. El trigo también tuvo un comportamiento importante durante el año, con una tendencia a la baja en sus precios internacionales desde mayo, favorecida por la oferta mundial y la producción argentina.

Durante el primer semestre de 2026, M. Dias Branco comercializó 884.800 toneladas de productos, 3,9% más que un año antes. Sin embargo, la facturación se mantuvo prácticamente sin cambios, en 4.917 millones de reales, debido principalmente a una caída de los precios promedio de venta. La ganancia neta fue de 275,2 millones de reales, un 3,7% menos que en el mismo período de 2025.
En el plano financiero, mantiene una posición sólida. A junio de 2026 tenía 2.100 millones de reales en disponibilidades y una posición de caja neta de 767 millones de reales. La compañía cotiza en la Bolsa de San Pablo bajo el símbolo MDIA3 y continúa vinculada a la familia fundadora.





