Las lluvias excesivas y los anegamientos pueden provocar pérdidas de colonias, deteriorar el material apícola y complicar la alimentación de las abejas. Ante los pronósticos asociados al fenómeno de El Niño, el gobierno de Córdoba difundió una serie de medidas para reducir los daños antes, durante y después de los eventos climáticos, pese a no ser una de las provincias que podrían ser de las más afectadas por el fenómeno climático. Aún así, las recomendaciones sirven para las distintas regiones.
El exceso de lluvias que se espera en distintas zonas productivas por la influencia de El Niño también obliga a prestar atención a una actividad que depende estrechamente de las condiciones ambientales. En Córdoba, el Ministerio de Bioagroindustria, a través del Consejo Asesor Apícola, publicó una serie de recomendaciones destinadas a los productores para proteger sus colmenas frente al riesgo de anegamientos e inundaciones.
Uno de los principales puntos es la elección del lugar donde se instalan los apiarios. Las autoridades aconsejan priorizar terrenos firmes, elevados y con buen escurrimiento del agua, y evitar bajos naturales, zonas inundables y sectores cercanos a cauces que puedan desbordarse.
La planificación también incluye identificar sitios alternativos a los que puedan trasladarse las colmenas ante una emergencia, disponer de soportes para elevarlas y mantener actualizados los registros sobre la ubicación de cada apiario.
Si las lluvias intensas ya comenzaron, la recomendación es evaluar las condiciones del terreno y los accesos antes de intentar llegar a las colmenas. La seguridad de las personas debe tener prioridad frente al riesgo de crecidas o movimientos de agua. Cuando las condiciones lo permitan, se aconseja trasladar las colonias a sectores altos y secos o elevarlas con soportes adecuados para evitar el contacto directo con el suelo húmedo.

Pero los problemas no terminan cuando baja el agua. Los períodos prolongados de precipitaciones pueden limitar las salidas de las abejas en busca de néctar y polen, reducir el ingreso de alimento y debilitar las colonias que sobrevivan a un anegamiento.
Por eso, una vez superado el episodio climático, se recomienda revisar las reservas de miel y polen y evaluar la necesidad de suministrar alimentación suplementaria, según el estado de cada colonia y el criterio técnico. También será importante controlar la ventilación, evitar la acumulación de humedad y reducir las intervenciones innecesarias mientras persistan condiciones meteorológicas desfavorables.
El seguimiento sanitario deberá intensificarse después de períodos lluviosos prolongados, con atención a los signos de debilitamiento y a la aparición de enfermedades como la nosemosis.
Otro aspecto señalado por el Consejo Asesor Apícola es el manejo de las colonias muertas y del material que haya quedado sin abejas. Se aconseja retirarlos cuando las condiciones sean seguras para evitar el pillaje y reducir los riesgos sanitarios. Si no fuera posible hacerlo de inmediato, deberán acondicionarse en lugares elevados, protegidos de nuevas precipitaciones y con ventilación adecuada.
Por último, las autoridades destacaron la importancia de documentar los daños. Los productores deberían registrar la cantidad de colonias vivas y muertas, las colmenas desplazadas o anegadas y las pérdidas o deterioros en cajones, cuadros y caballetes, además de las condiciones del terreno.
Para identificar a los productores afectados, la ubicación de sus apiarios y la cantidad de colmenas declaradas, se utilizará como referencia el Registro Nacional de Productores Apícolas (RENAPA). Mantener esa información actualizada facilitará la identificación de las explotaciones y la evaluación de los daños.
El gobierno provincial también recomendó seguir los pronósticos y las alertas meteorológicas, las precipitaciones acumuladas y la información hidrológica oficial, mediante los reportes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el Instituto Nacional del Agua (INA) y el Observatorio Hidro-Meteorológico de Córdoba (OHMC).




