La carne vacuna argentina llegará a la SIAL de París, que se realizará del 17 al 21 de octubre, con expectativas de aprovechar los cambios en el tablero comercial internacional, aunque también con preocupación por las nuevas exigencias europeas y la competitividad de la cadena. La reciente decisión de la Unión Europea de cerrar su mercado a la carne brasileña abre una oportunidad para los exportadores locales, mientras que la futura aplicación del reglamento contra la deforestación y la distribución de la cuota del acuerdo Mercosur-UE plantean interrogantes.
El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) encabezará la participación nacional con un pabellón Argentine Beef de 1.000 metros cuadrados y 30 empresas exportadoras. La feria, una de las más importantes de la industria alimentaria mundial, prevé reunir a unos 8.000 expositores de más de 130 países.

“Va a ser una feria ligeramente distinta por la implementación de la normativa de deforestación y el tratado Unión Europea-Mercosur en un escenario en donde hoy Brasil tiene prohibido el ingreso de productos cárnicos”, sostuvo Georges Breitschmitt, presidente del IPCVA, quien definió el encuentro como “muy trascendente para la carne argentina en un mercado tan exigente, histórico y de alto valor”.
El interés no es menor: durante 2025, la Unión Europea concentró aproximadamente el 10% del volumen exportado por la Argentina, pero representó cerca del 20% del valor total de las ventas externas. Esa diferencia refleja la importancia del bloque para los cortes de mayor precio y para los negocios vinculados a la Cuota Hilton.

Hugo Borrell, de ArreBeef, advirtió que el escenario internacional está marcado por cambios permanentes. “Los mercados mundiales este año se vieron marcados por cambios bruscos, tanto en materia de aranceles como de apertura y cierre de distintos países competidores nuestros”, señaló. Y resumió la influencia brasileña sobre los negocios argentinos: “Donde ellos salen, nosotros entramos”.
Aunque destacó la calidad de la carne nacional y la continuidad de su presencia en los principales destinos, alertó sobre la competitividad. “Hay que encontrar definitivamente un equilibrio para que el productor tenga un valor que sea rentable y que le sirva para seguir produciendo, pero sin perder de vista que esto debe ser negocio para todos, que a nivel global hay mucha competencia y que los mercados tienen un límite”, afirmó.

La distribución de la cuota Mercosur-UE será otro tema central de las conversaciones en París. Según Borrell, hoy las condiciones están siendo administradas por los importadores europeos y los exportadores argentinos buscan una mayor participación. También expresó preocupación por los planteos de Irlanda contra el ingreso de carne, ante el riesgo de que se extiendan restricciones como las que afectan a Brasil. “Eso sería terrible para nosotros”, advirtió.
El otro gran desafío será el reglamento europeo contra la deforestación. Durante la SIAL, el IPCVA organizará reuniones informativas con importadores para explicar los avances de VISEC Carne, la plataforma que articula datos oficiales del SENASA, geolocalización de establecimientos ganaderos y análisis satelital para respaldar el origen de la producción.
Borrell consideró que todavía falta información entre los productores para avanzar con el sistema. “Hay muy poca comunicación, muy pocas certezas de parte de ellos”, dijo, y remarcó que no se trata de una ventaja comercial para los frigoríficos, sino de cumplir una exigencia europea que alcanza a todos los países exportadores.





