Todavía muchos conocen la vieja planta de faena ubicada en el Partido de San Fernando, muy cerca de la autopista Panamericana, como “Cocarsa”, una sigla que responde a la vieja denominación de la Compañía de Carniceros Sociedad Anónima. Pero ese frigorífico hace rato dejó de llamarse así y desde hace 25 años es manejado por la empresa Ecocarnes, una de las grandes jugadoras en el negocio de la exportación de carne. Por lo menos hasta ahora, ya que en los últimos días se desató allí una tormenta perfecta, con cientos de cheques rechazados y un giro financiero que luce impagable.
La que comenzó a escribirse por estos días sea probablemente la segunda caída de Cocarsa. Aquella planta más vinculada al mercado interno era muy fuerte hasta que a mediados delos 90 atravesó crisis financieras, quiebras, cambios de manos y disputas gremiales. Finalmente en el año 2001, se decretó su quiebra y la justicia decretó el remate y liquidación de la planta. La compró Omar Solassi, un empresario querido y respetado en el mundo de la carne, pero que fue mucho más popular por ser vicepresidente del club de sus amores, River Plate, acompañando a Daniel Passarella.

De la mano de Solassi, Ecocarnes se convirtió en uno de los grandes jugadores de la exportación de carne, un club formado por una decena de empresas, más de la mitad de ellas de capitales nacionales. Recibió cantidades importantes de Cuota Hilton en la distribución oficial y parecía tocar el cielo con las manos cuando se asoció con otros dos pesos pesados, los frigoríficos Gorina y ArreBeef, para manejar en conjunto la planta de la ex Finexcor, rebautizada como Compañía Bernal.
Pero todo declina y eso pareció comenzar a suceder con Ecocarnes cuando Solassi decidió vender su parte de ese emprendimiento a sus dos socios y competidores, Hugo Borrel y Carlos Riusech.
En marzo de 2025, con Solassi en franca retirada, Bichos de Campo publicó la noticia sobre una posible venta de Ecocarnes al grupo Lequio, que venía creciendo fuerte y había adquirido otras plantas de faena. En ese momento, fueron intensas las llamadas a nuestra redacción del nuevo directivo de la planta de Cocarsa, el yerno del empresario retirado llamado Ernesto Bugallo, quien desmintió la operación y contó que serían ellos los que continuarían al frente de la firma. A los dos meses, confirmando el fracaso de esa negociación, Lequio compró los cinco frigoríficos del grupo Mattievich.
El frigorífico Ecocarnes desmiente su venta a otro grupo empresario de la carne
En los últimos días cambió el sentido de los llamados, y era Bichos de Campo quien preguntaba a Bugallo, lamentablemente sin respuesta, qué estaba sucediendo con al empresa de San Fernando. Las versiones, desde la semana pasada, no eran nada buenas. En septiembre acumulaba cheques rechazados por unos 4.500 millones de pesos, pero ese era el exponente de un pasivo mucho mayor.
“Se cayó Cocarsa al final. Debe entre 35.000 y 40.000 millones de pesos más algunos millones de dólares por adelantos de China por cargas ya vendidas pero no entregadas”, era la confirmación que había llegado a esta redacción el jueves pasado. Preferimos no publicar nada a la espera de una respuesta de Bugallo que no llegó.
El diario La Nación finalmente publicó la inevitable noticia, basándose en las mismas fuentes del sector y confirmando el conflicto con Gabriel Vallejos, secretario general de la Federación de Sindicatos de los Trabajadores de la Carne y Afines (Fesitcara), que es la que opera en dicha planta.

Según el gremialista, la situación de esta grave deuda todavía no paralizó la actividad. “Hoy la planta está operativa, el viernes trabajó y esperemos que siga. Estamos haciendo todo lo posible. La gente viene haciendo un esfuerzo tremendo”, afirmó.
En 2025, año en que sonó su posible venta, la ex Cocarse había venido faenando el 1,2% del total de bovinos en la Argentina, cerca de 170 mil cabezas. La semana pasada, según Vallejos se faenó un promedio de 300 animales por día, frente a una capacidad de 900 cabezas.
¿Se estará escribiendo la segunda caída de Cocarse? El sindicalista esperaba que no, porque de esa planta dependen más de 500 trabajadores.




