La primavera es un buen momento para aprender algunas técnicas de reproducción y aprovechar las plantas que ya tenemos en el jardín para obtener nuevos ejemplares. Los gajos o esquejes, la división de matas y la reproducción por semillas son algunas de las alternativas más conocidas. Cada una tiene sus particularidades y no todas funcionan de la misma manera en todas las especies.
Entre ellas está el acodo aéreo, una técnica que tiene una particularidad: permite que una rama desarrolle raíces mientras todavía permanece unida a la planta madre. Una vez que las raíces están formadas, esa rama se corta y puede plantarse por separado.

Para hacerlo, primero hay que elegir una rama sana y con buen desarrollo. En un sector del tallo se realiza una pequeña herida o se retira una parte de la corteza. Sobre esa zona se coloca musgo húmedo u otro material capaz de conservar la humedad y se envuelve con plástico, sujetándolo bien en ambos extremos.
El objetivo es mantener esa zona húmeda mientras se produce el enraizamiento. Por eso es importante revisar cada tanto el envoltorio y comprobar que conserve humedad. El tiempo necesario dependerá de la especie y de las condiciones en las que se encuentre la planta.
Cuando aparecen suficientes raíces, se corta la rama por debajo de la zona enraizada y se planta en una maceta o directamente en el lugar elegido del jardín. Así, una rama que originalmente formaba parte de una planta puede convertirse en un nuevo ejemplar.
La época recomendada para realizar el acodo aéreo es la primavera, después de que la planta haya brotado y tenga hojas nuevas. También puede hacerse un poco antes de la brotación principal, para que la zona intervenida tenga tiempo de cicatrizar y avanzar con el proceso durante los meses de mayor actividad.
Gabriel, de Cosas de Jardín, explica en uno de sus videos de YouTube cómo realizar esta técnica paso a paso. La demostración permite ver que el procedimiento es más sencillo de lo que puede sugerir su nombre y que no requiere herramientas demasiado específicas.
Para quienes quieren empezar a reproducir sus propias plantas, el acodo aéreo es una alternativa interesante para sumar a los recursos habituales del jardín. Y también una buena manera de observar de cerca cómo una planta puede generar un nuevo ejemplar a partir de una de sus ramas.





