Argentina se encamina a superar, por primera vez en su historia, la barrera de los 100 mil millones de dólares en exportaciones durante 2026. Así lo anticipó la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), que estimó que las ventas al exterior cerrarían el año en torno a los 103.200 millones de dólares, impulsadas principalmente por el tridente de la energía, la minería y el agro.
El sector agroindustrial, de hecho, ya llega a esta parte del año con números récord: entre enero y julio exportó 74,3 millones de toneladas, según dio cuenta la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca en agosto pasado. Se trata del mayor volumen registrado para ese período, por un valor de 32.507 millones de dólares. Frente a los mismos siete meses de 2025, eso representa una mejora del 13% respecto al 2025.
La magnitud de ese aporte se entiende mejor al compararlo con las exportaciones totales de bienes, que hasta julio acumulaban unos 58.000 millones de dólares. Es decir que, solo en esos primeros siete meses, la agroindustria explicó más de la mitad de los dólares que ingresaron por ventas externas.
Con ese escenario de fondo se realizó este martes la 30° edición del Día de la Exportación, organizada por CERA, donde empresarios y funcionarios debatieron sobre las perspectivas que se abren para el comercio exterior, en línea con el lema del encuentro, “Nueva frontera exportadora: la transformación en curso”. En paralelo, también pusieron sobre la mesa varios de los obstáculos que todavía condicionan la competitividad argentina.
Fernando Landa, presidente de CERA, fue quien puso en números esa expectativa y recordó que la Argentina viene de una década en la que la cantidad de empresas exportadoras prácticamente no creció. Según señaló, desde 2015 el país se mantuvo en torno a las 9.300 firmas que comercializan al exterior, con una participación de las pymes entre las más bajas de la región.

El empresario reconoció algunos de los cambios impulsados en los últimos años, entre ellos la reducción de los derechos de exportación, pero advirtió que todavía queda camino por recorrer para que ese crecimiento pueda consolidarse.
“Argentina tiene que ser competitiva para exportar. No podemos seguir exportando impuestos”, afirmó Landa, al reclamar que los reintegros a la exportación funcionen de acuerdo con las prácticas internacionales y puedan recuperarse sin demoras.
El titular de CERA fue incluso más gráfico al cuestionar las regulaciones que todavía pesan sobre el comercio exterior. “La exportación sigue penosamente contenida en un corralito diseñado por emergencias que ya no están”, sostuvo, en referencia, entre otras cuestiones, al régimen cambiario y a las obligaciones que enfrentan quienes generan divisas mediante ventas al exterior.

Pero los reclamos empresarios no quedaron limitados a la cuestión tributaria. Landa también señaló la necesidad de acelerar las inversiones en infraestructura ferroviaria y vial, caminos rurales y pasos fronterizos, además de buscar alternativas hacia los puertos del Pacífico y reducir los costos portuarios frente a los competidores regionales.
Es un punto particularmente sensible para el agro, que moviliza cada campaña millones de toneladas desde las distintas regiones productivas hacia los puertos. Y ese volumen viene marcando máximos: de los 74,3 millones de toneladas agroindustriales exportadas hasta julio, hubo 35 complejos que mejoraron sus ventas respecto de 2025 y que, en conjunto, explicaron el 93% de las divisas generadas por el sector.
Entre los mayores saltos en valor aparecen el algodón, con una suba interanual del 114%; el girasol, con 100%; los ovinos, con 87%; la apicultura, con 63%; y los complejos bovino y triguero, ambos con un 37%. También crecieron los lácteos, 14%, y el maíz, 13%.
“La exportación, señoras y señores, es pensar en grande, es buscar complementarse e integrar, es mejorar, es crear oportunidades, es diferenciarse y competir. La exportación es un país que crece”, concluyó Landa.
Esa agenda fue retomada por el canciller Pablo Quirno, el primero de los funcionarios en exponer durante el encuentro, quien coincidió en que la competitividad será determinante para ampliar el número de empresas y productos argentinos que llegan al exterior.
“Exportar tiene que ser un buen negocio para quien exporta”, sostuvo el funcionario, luego de destacar la desregulación, la reducción de los derechos de exportación y un mayor acceso a insumos como algunos de los cambios promovidos por la administración de Javier Milei.

Para Quirno, otra pata central de ese proceso será ampliar el acceso a mercados. Según detalló, la Cancillería trabaja actualmente en más de 170 negociaciones sanitarias con más de 40 países, un aspecto especialmente importante para las cadenas agroalimentarias, que muchas veces dependen de una habilitación sanitaria antes de concretar una venta.
“Detrás de cada permiso hay una empresa que espera ingresar con sus productos y una economía regional que puede recibir nuevos pedidos y crear empleo”, afirmó.

El canciller puso como ejemplo lo sucedido con la miel argentina en la Unión Europea. Ese producto tributaba hasta hace unos meses un arancel del 17,3%, pero con la aplicación provisional del acuerdo entre el Mercosur y el bloque europeo comenzó a disponer de una cuota de 45.000 toneladas con arancel cero. En mayo salió desde Concordia, Entre Ríos, el primer embarque argentino bajo esas nuevas condiciones.
“Cuando la cancha está nivelada, ustedes saben cómo ganar el partido”, resumió Quirno ante los exportadores.
A continuación, indicó que el rol de las autoridades también es el de “actuar cuando un mercado está en riesgo”. En tal sentido, destacó la actuación de la Cancillería frente a una iniciativa europea que ponía en riesgo las ventas argentinas de soja destinada a la elaboración biocombustibles y biodiesel.
“Desde la Cancillería reunimos a las provincias y al sector privado detrás de una posición común, respaldada por evidencia científica. En julio, el Parlamento Europeo rechazó la iniciativa. Vamos a defender con firmeza cada mercado que nuestras empresas ganaron con mérito propio”, sostuvo.
Hacia el cierre, Quirno afirmó que la proyección de CERA es prueba de lo que “hoy podemos alcanzar”.
“Trabajamos para superar esa cifra y para que cada récord encuentre más empresas argentinas entre sus protagonistas. Ustedes aportan el talento y la decisión de competir. Quiero que el trabajo de esta Cancillería se reconozca en las ventas que su empresa pueda concretar. Esa es la medida de nuestra tarea y la responsabilidad que asumo ante ustedes”, concluyó.




