Sin lugar a dudas el sector productivo se encuentra a la espera de lo que será, según advierten todos los organismos científicos, un año con un “Súper Niño”, es decir, un fenómeno El Niño que tendrá tamaño e impacto sin precedentes. Este suceso, según indican casi con unanimidad los meteorólogos, traerá precipitaciones por encima de lo normal en buena parte del país.
La novedad causa preocupación en una buena porción del área productiva de Argentina, pues se avizoran complicaciones logísticas y productivas provenientes de inundaciones, crecidas de ríos y anegamientos para los próximos meses.
Las poderosas lluvias se darían en simultáneo con la campaña gruesa, y es por eso que un experto del INTA se anticipó a este evento y dibujó una serie de recomendaciones a tener en cuenta -lote adentro- para las próximas semanas y campear algo los excesos hídricos que se esperan.
Según indicó el organismo de ciencia y técnica, la campaña de gruesa se presenta con una buena reserva de agua útil en el suelo y un pronóstico de El Niño que anticipa lluvias superiores a lo normal. En este contexto, el manejo agronómico de cada lote será determinante para aprovechar la disponibilidad de agua y, al mismo tiempo, reducir los riesgos asociados a los encharcamientos y posibles inundaciones.
“Hoy nos encontramos en una situación buena en cuanto a reserva de agua útil en el suelo que ronda el 70-80 %, parecida a como empezamos la campaña pasada. Pero, en esta campaña tenemos un pronóstico de Niño bastante certero, con un pronóstico a corto plazo de tres meses que da lluvias superiores a lo normal”, explicó Mariano Cicchino, jefe del INTA Chascomús y especialista en manejo de cultivos y verdeos.
Para el especialista, la disponibilidad de agua puede favorecer el potencial productivo de los principales cultivos de verano. “El año Niño en general se presenta con abundantes precipitaciones, aunque no en forma generalizada, y eso puede ser una ventaja”, señaló Cicchino.
“Sin embargo, en lotes más tendidos o con baja capacidad de retención de agua, se pueden producir excesos pérdidas de superficie sembrada por encharcamiento o inundación, o bien por deterioro de la calidad de los granos”, sostuvo Cicchino. También señaló que el exceso de agua puede afectar aspectos vinculados con enfermedades, plagas, calidad de semilla y las distintas labores que requiere el cultivo.
Ante esta situación, una de las principales recomendaciones apunta a conservar el piso de los lotes. “Básicamente las recomendaciones son tratar de manejar las labranzas, no mover mucho el suelo donde no sea necesario como para ganar piso y sobre todo apuntar a fechas de siembra tempranas”, indicó el especialista. Según explicó, estas decisiones permiten aprovechar la ventana de agua y las condiciones disponibles para los cultivos.
De acuerdo a lo que publicó el organismo, la planificación también requiere prestar atención a la secuencia de cultivos y a las distintas fechas de implantación. Cicchino señaló que las siembras de verano comienzan con maíz, continúan con girasol y luego con soja. Para estos cultivos existen alternativas de siembra tardía, aunque con diferencias según cada especie. “Obviamente, con un manejo diferencial en función de la fecha de siembra y con menores potenciales de rendimiento”, precisó.
El manejo deberá contemplar, además, las características particulares de cada ambiente productivo. En los lotes con buen piso, el especialista considera posible explorar mayores potenciales mediante decisiones vinculadas con el manejo del agua, los niveles de fertilización y la elección de híbridos con buen potencial de rendimiento. En cambio, los sectores más someros y con mayor tendencia al encharcamiento requieren una planificación específica que posiblemente requiera retrasar la fecha de siembra buscando tener “piso”.





