“Yo no entiendo todavía cómo festejamos que siguen creciendo las exportaciones de maíz, porque tendríamos que festejar cuando se reducen para generar valor y empleo agregado en origen”-
Así lo indicó Patrick Adam, presidente de la Cámara de Bioetanol de Maíz de la Argentina, durante una charla ofrecida en la II Cumbre de Bioetanol que se realizó en la ciudad de Tucumán
Al observar el panorama regional e internacional, es factible advertir que India pasó de un corte del 3% al 20% en pocos años, impulsando los autos flex fuel y creando un mercado libre de biocombustibles.
Brasil, por su parte, cuenta con un mandato del 32% de bioetanol y un mercado libre sustancial, logrando que el 52% del combustible para transporte automotor esté representado por el bioetanol. Paraguay también muestra avances significativos, con un corte cercano al 30%. En contraste, Bolivia llega hasta el 25%, mientras que Argentina permanece “planchada” en el 12%.
El proyecto oficialista de biocombustibles, que tiene como firmante principal a la senadora Patricia Bullrich, surgió a partir de un diálogo entre autoridades nacionales, empresas petroleras y terminales automotrices, logrando un texto común que, según Adam, contempla un consenso general que asegura el éxito de la normativa.
El proyecto impulsado propone elevar el corte obligatorio de bioetanol en las naftas al 15%, lo que demandaría unos 300.000 metros cúbicos adicionales. Se busca un equilibrio en el uso de materias primas, estableciendo un 6% proveniente de caña de azúcar y un 6% de cereales, hasta alcanzar el 12% actual. Los tres puntos restantes para llegar al 15% no estarán sujetos a ninguna regulación sobre la materia prima de origen.
“Asimismo, se otorga libertad a las provincias para establecer programas propios que generen su propia demanda, como ya ocurre en Córdoba”, destacó Adam.
Un aspecto clave de la propuesta es la autorización de los vehículos “flex-fuel” y la creación de un mercado libre por encima del obligatorio, permitiendo a los consumidores elegir mezclas superiores, incluso hasta el 100% de etanol.
“Resulta paradójico que en Córdoba se fabrican motores flex que se exportan en su totalidad, sin poder ser utilizados en el país por falta de un marco regulatorio adecuado y estaciones de servicio dedicadas”, comentó.
Ante las dificultades para lograr consensos en el sector del biodiésel, que han bloqueado intentos anteriores de reforma legislativa en materia de biocombustibles, el sector del bioetanol hace un llamado a gobernadores, legisladores y especialistas para avanzar, al menos, con una ley específica para el bioetanol.
“No podemos seguir postergando nuestro sector si los problemas presentes en el sector de biodiésel, que es muy complejo, terminan bloqueando el proyecto”, aseveró.





