Demasiado rápido aprendieron los libertarios de los kirchneristas a convertir el Congreso Nacional en una mera “escribanía” del Poder Ejecutivo de turno. Ese triste rol pasivo de los legisladores no se logra solamente con partidas presupuestarias oportunamente giradas a los gobernadores de provincias que se alinean con el oficialismo en votaciones claves para el gobierno. También se negocia habilitando algunas leyes que, de otro modo, si no fuera por este intercambio de favores, jamás hubieran visto la luz.
Es lo que está sucediendo con un proyecto de ley que tiene como gran protagonista a la mandioca, un cultivo característico del Noreste Argentino, cuya cadena de producción podría verse beneficiada por una rebaja del IVA del 21% actual al 10,5%, como ya sucedió con la harina de trigo y con algunas carnes hace mucho tiempo atrás. La rebaja de impuestos, se supone, serviría para abaratar los precios y favorecer un mayor acceso de la población a ese tipo de alimentos.
Lo cierto es que el gobierno de Javier Milei, en una febril negociación para intentar retener los votos de algunos diputados de Misiones en asuntos claves como la eliminación de las PASO o la reforma de la carta orgánica del Banco Central, ha dado vía libre para que la “escribanía” legislativa trate este proyecto de ley, cuyo autor es el diputado nacional Oscar Herrera Ahuad, ex gobernador de Misiones y ahora integrante del bloque opositor Innovación Federal.

Nunca un proyecto vinculado al sector agropecuario (y mucho menos a una economía regional) tuvo tanta suerte y celeridad como este. A principios de mes, la iniciativa ya había sido votada por unanimidad en la Comisión de Presupuesto y hacienda que preside el libertario Bertie Benegas Lynch. Y en las últimas horas fue incorporada formalmente a la Orden del Día 210, impresa este 18 de agosto y podría aprobarse en la próxima sesión de Diputados.
Según el dictamen aprobado días atrás, ese proyecto de ley plantea reducir del 21% al 10,5% la alícuota del Impuesto al Valor Agregado (IVA) que grava a la fécula de mandioca, con el objetivo de fortalecer una de las principales economías regionales del noreste argentino. Técnicamente a iniciativa propone incorporar a la fécula de mandioca, comprendida en la partida 1108.14.00 de la Nomenclatura Común del Mercosur (NCM), dentro de los productos alcanzados por la tasa reducida del IVA, equiparándola al tratamiento tributario que recibe la harina de trigo desde la sanción de la Ley 26.151. También algunas carnes, como la aviar y la vacuna, gozan de esta alícuota reducida desde fines de los años 90.
En los fundamentos, Herrera Ahuad sostiene que la medida apunta a promover el desarrollo regional, incentivar la producción, generar empleo y reducir la presión fiscal sobre un producto considerado estratégico para provincias como Misiones, Corrientes, Chaco y Formosa. Además, advierte que la actual carga tributaria afecta la competitividad de productores e industrias locales, encarece el producto final y favorece la importación desde países vecinos con mejores condiciones fiscales.
El legislador destacó el peso que tiene la cadena de valor de la mandioca en Misiones, donde existen alrededor de 10.000 productores y funcionan las 11 industrias elaboradoras de fécula del país, entre ellas algunas cooperativas. La actividad -añadió el legislador- cumple un papel central en el arraigo rural, la generación de empleo y el sostenimiento económico de numerosas comunidades del interior provincial.
En la Comisión, por ello, remarcó que la reducción del IVA contribuiría a mejorar los precios que reciben los productores, estimular inversiones industriales, ampliar la capacidad de procesamiento y favorecer el desarrollo de alimentos libres de gluten elaborados con fécula de mandioca. También aseguró que el impacto fiscal a nivel nacional sería limitado, dado que la producción anual del sector ronda las 18.000 toneladas, mientras que los beneficios económicos y sociales para las economías regionales podrían ser significativos. En ese sentido, afirmó que la iniciativa busca corregir una “inequidad tributaria histórica” y potenciar la industrialización de una materia prima nacional.

Pero quizás lo que decidió la suerte de este proyecto de ley no sean los argumentos productivos y económicos sino los de salud.
“Esta ley, sobre todo, está pensada en generar una mayor accesibilidad a los alimentos para aquellas personas que tienen intolerancia al gluten, que tributan entre un 150 y hasta 400% más caro los alimentos que tienen que consumir por su intolerancia al trigo, cebada, centeno y avena”, explicó el diputado, que recibió el apoyo del resto de los bloques, incluyendo libertarios y kirchneristas.
Otra diputada misionera de la que se requiere el voto es Yamila Ruiz, que firmó el proyecto como coautora, quien explicó que el espíritu es que la fécula de mandioca “tengan el mismo tratamiento diferencial tributario que tiene la harina de trigo”, ya que “hoy existe una disparidad que lo sufren millones de argentinos a pagar un precio diferencial”. En ese sentido, la legisladora comparó una galletita que está hecha a base de trigo y tributo el 10,5%, con una galletita a base de harina de mandioca o fécula de mandioca que tributa el 21% del IVA.
Por eso manifestó que el proyecto busca una “equidad fiscal”. Es lo mismo que plantean desde hace añares otros sectores alimenticios, algunos de los cuales incluso se ven seriamente perjudicados por la coexistencia de diferentes alícuotas de IVA dentro de la misma cadena productiva, lo que genera saldos irrecuperables para los productores.
Los casos más visibles son los de los productores de huevos o porcinos. En rigor, en Argentina, el huevo todavía paga una tasa de IVA del 21%, una alícuota del doble que la de otras proteínas animales, como el pollo o la leche, que tributan el 10,5%. En el caso de la cadena porcina, la venta de carne porcina fresca, refrigerada o congelada sin procesamiento industrial y de capones en pie tributa una alícuota reducida del 10,5%, pero los cortes procesados y los chacinados mantienen la alícuota general del 21%, generando graves distorsiones.
Vaya a saber por qué extrañeza de la política, ambos sectores no han tenido la suerte de los productores de mandioca ni merecieron la atención de Benegas Lynch y su comisión de Presupuesto y Hacienda.





