En el marco del Congreso Aapresid 2026, bajo el lema “Nuestro suelo, nuestra voz”, Profertil presentó los resultados del proyecto de huella de carbono que viene desarrollando junto con la propia Aapresid. La exposición estuvo a cargo de Mirta Toribio, jefa de Investigación y Desarrollo de la compañía, quien repasó los dos frentes sobre los que trabaja la empresa desde hace años: la huella de carbono de la producción de urea, ya verificada por un tercero independiente, y la medición a campo de gases de efecto invernadero para construir factores de emisión propios de la Argentina.
“Profertil, desde hace años, empezó a evaluar la huella de carbono de producción, se estuvo trabajando en la eficientización de la planta con el uso de energías eléctricas renovables”, contó Toribio. Hoy la planta de Ingeniero White funciona con el 100% de energía eléctrica renovable, entre el reuso del offgas -el gas residual del proceso- y un convenio con YPF Luz para la compra de energía limpia. Esa combinación de cambios permitió que la huella de carbono de la producción bajara 40% entre 2014 y 2024.
Ese número no quedó en una estimación interna, ya que pasó por una verificación de terceras partes, lo que le permite a Profertil entregarle al productor un dato certificado “de cuna a puerta”, listo para usar. Después se hizo, además, un benchmarking a nivel global, a cargo del investigador Rodolfo Bongiovanni, con casi 60 publicaciones científicas internacionales como referencia. El resultado ubicó a Profertil dentro de las 10 primeras productoras de urea a nivel mundial que menos huella tiene, contemplando distintas fuentes de energía posibles, desde plantas a carbón hasta las llamadas ureas verdes.
La comparación es todavía más favorable si se la mira contra lo que hoy toman como referencia los calculadores de huella que se usan en la Argentina. Según explicó Toribio, las publicaciones que hoy se utilizan para el ítem de producción de urea arrojan una huella casi 45% superior a la de Profertil. En otras palabras, quien calcula hoy la huella de su trigo o su maíz con una urea genérica parte de un número muy por encima del real si usó urea Profertil, algo que la empresa avala con su certificado de verificación.
Ese dato es clave, además, para el productor que busca acceder a mercados que exigen probar una reducción de emisiones. Según explicó Toribio, en el panel del Aapresid se mostró el trabajo que la entidad viene haciendo para determinar la huella de carbono base de cada productor, ya que una vez establecida esa línea de partida, el paso siguiente es armar un plan de disminución de emisiones que permita entrar a algún mercado de carbono. “Una de las maneras” de lograr esa baja, dijo, “es usando la urea de Profertil”.
El otro eje de trabajo de la compañía tiene que ver con lo que pasa después de que la urea sale de la planta. Las emisiones que se generan cuando se aplica en el suelo. Desde 2020, Profertil mide a campo, con cámaras estáticas, lo que realmente se emite en la Argentina durante la transformación de urea en nitrato, un proceso que puede derivar en pérdidas por volatilización de amoníaco o en emisiones directas de óxido nitroso.
La motivación es doble, ya que hoy esas emisiones se calculan con un factor internacional del IPCC, el llamado Tier 1, que -según Toribio- “castiga” a la Argentina por no contar con factores propios. “Lo que estamos haciendo desde el 2020 es generar esos datos locales para que se hagan publicaciones científicas”, explicó, en referencia a los ensayos que se traducen en doctorados y papers que, con el tiempo, permitirán construir un factor Tier 2, específico para las condiciones locales. Los ensayos arrancaron con maíz y este año se sumó el primero sobre trigo.
A la par de esos dos frentes, planta y campo, Profertil viene ampliando su línea de productos de menor huella. eNeTOTAL PLUS, el fertilizante que mejora la eficiencia del uso del nitrógeno, reduce en promedio 15% las emisiones adicionales al evitar buena parte de esas pérdidas por volatilización.




