Al sumar la producción de los seis cultivos principales de Argentina –soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo– se observa que el 67% del total nacional se localiza a 300 kilómetros de complejos portuarios.
Se trata de una ventaja logística estructural de la agroindustria argentina, ya que en EE.UU. y Brasil la producción de granos debe recorrer en muchos casos más de 1000 kilómetros de distancia para poder tomar contacto con instalaciones portuarias.
Un relevamiento realizado por la Bolsa de Comercio de Rosario, en base a datos del ciclo 2025/26, muestra que la soja concentra el 56% de su producción a 300 kilómetros de los puertos del Gran Rosario, mientras que Bahía Blanca y Quequén aportan cada uno un 7% adicional.
“Sumando los tres nodos, y evitando contabilizar dos veces la soja que se produce en la intersección de los círculos que rodean a Bahía Blanca y Quequén (4%), se observa que el 66% de la producción nacional de esta oleaginosa se encuentra dentro del radio de influencia portuario”, remarca el informe.
En el caso del maíz, el 40% de la producción nacional se localiza a 300 kilómetros del Gran Rosario, en tanto que Bahía Blanca y Quequén concentran el 11% y el 9%, respectivamente. Entre los tres nodos suman el 55% de la producción nacional del cereal (descontando el 5% que se superpone entre Bahía Blanca y Quequén).
“De todos los cultivos analizados, este es el que menor concentración presenta en torno a la región portuaria, dado que gran parte se produce en la región del NOA, y en zonas que quedan por fuera del área considerada, tales como el norte de Santa Fe, oeste de Córdoba, provincias de San Luis, Santiago del Estero, región del NEA, etcétera”, explica.
El trigo presenta una proporción más elevada de la producción nacional en la región sur del país, lo que explica que una parte relevante de la cosecha se despache por los puertos del Atlántico.
El 20% de la producción nacional de trigo se ubica a 300 kilómetros de Bahía Blanca y el 17% a igual distancia de Quequén, con un 11% compartido entre ambas áreas de influencia. El Gran Rosario, por su parte, concentra el 56% de la producción nacional de trigo dentro de su radio de 300 kilómetros.
La cebada, el otro gran cultivo de invierno, acentúa el patrón del trigo con un fuerte predominio en la región Sur del país, fundamentalmente en La Pampa y sur de Buenos Aires.
En la campaña 2024/25, el 66% de la producción se concentró dentro de un radio de 300 kilómetros de Bahía Blanca, el 62% en el entorno de Quequén, y un 44% en la intersección de ambas áreas de influencia; en términos netos, esto equivale a un 85% de la cebada producida a 300 kilómetros de los dos puertos del sur. El Gran Rosario, en cambio, participa apenas con el 8%. En conjunto, el 93% de la cebada de la campaña 2024/25 se produjo a 300 kilómetros de alguno de los tres nodos portuarios.
En cuanto al girasol, el 61% de la producción nacional se ubica a una distancia igual o menor a 300 kilómetros de los tres nodos portuarios: 19% en el área de influencia de Rosario, 26% en torno a Quequén, 31% alrededor de Bahía Blanca y 15% en la intersección de estas dos últimas zonas. El 39% restante se reparte entre regiones productoras como el oeste de Córdoba y de Buenos Aires, San Luis, el norte de Santa Fe, Santiago del Estero, Chaco y Formosa, entre otras.
Por último, la producción de sorgo se distribuye principalmente entre las regiones Centro y Norte del país, quedando hacia el sur una producción marginal. El 56% de la producción nacional se encuentra dentro del radio de influencia de los puertos del Gran Rosario. En tanto, solo un 2% y un 1% de la misma se ubica a 300km de Bahía Blanca y de Quequén, respectivamente, con un 1% ubicado en la intersección entre ambos nodos.







