¿Cuál es la fuente de proteínas animales más consumida por los argentinos? La pregunta está elaborada intencionalmente con el propósito de inducir respuestas erróneas, porque la mayor parte de los consultados probablemente contestaría que se trata de la ganadería vacuna. Pero eso no es correcto.
La carne aviar va “cabeza a cabeza” con la bovina en el ranking de consumo nacional de proteínas, pero si se suman los huevos, entonces la principal fuente proteica de los argentinos se explica por la actividad avícola.
Ese dato clave fue resaltado este jueves 2 de abril durante el festejo del Día Nacional de la Avicultura, celebrado en la sede porteña de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires por los integrantes del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) y de la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA). La fecha conmemora la llegada de los primeros colonos suizos a la Colonia San José (provincia de Entre Ríos) el 2 de julio de 1857, que marcó el inicio de la producción avícola argentina.
Para este año 2026, la proyección de consumo en el mercado argentino se estima en niveles históricos: por encima de los 50 kilogramos por habitante al año para carne de pollo y 430 huevos por habitante al año (equivalente a 28 kilos).
En conjunto, ambas proteínas aportan un total aproximado de 78 kilos por habitante al año, consolidando a la avicultura como la base alimentaria nacional.
El presidente de CEPA, Francisco “Franco” Santangelo, aprovechó el evento no sólo para repasar logros, sino también para exponer reclamos que, si bien no son novedosos, parecen no tener impacto en el ámbito político.
Solicitó la eliminación de las retenciones a la exportación de carne de pollo (que actualmente tienen una alícuota del 5,0%), además de la devolución del saldo técnico del IVA para recuperar el capital de trabajo retenido por el Estado.
Otro pedido consistió en la reducción del IVA para el sector del huevo del 21% al 10,5%, de manera tal de equipararlo con el resto de los alimentos básicos de la canasta familiar.
Para sostener un ritmo de crecimiento del 2% anual, la producción de pollos requiere la incorporación de 200 galpones de última generación por año, lo que demanda inversiones en infraestructura energética, conectividad eléctrica y mejoras en caminos rurales. Para alcanzar estas metas, el presidente de CEPA instó al sector financiero a acompañar ese proceso de modernización tecnológica, además de pedir a los gobierno provinciales que brinden incentivos fiscales, como es el caso del Régimen de Incentivo a Nuevas Inversiones (RINI) vigente en Entre Ríos.
Santangelo destaco que el sector genera empleo para 115.000 personas de forma directa e indirecta (80.000 en el sector de pollo y 35.000 en el de huevo) y tracciona de manera directa a múltiples industrias nacionales como la metalúrgica, la construcción, la maderera, la farmacéutica, el plástico y la petroquímica, entre otras.
Asimismo, representa un pilar para el agro al consumir anualmente 5,0 millones de toneladas de maíz y 2,1 millones de toneladas del complejo soja.
En términos económicos, el sector pollo facturó más de 6300 millones de dólares en 2025, mientras que el sector huevos superó los 2800 millones de dólares en el mismo período.
Tras haber superado con éxito dos brotes de Influenza Aviar en los últimos 12 meses gracias al trabajo conjunto con el Senasa, el país restituyó rápidamente su estatus de libre de la enfermedad.
Con más de 100 destinos habilitados y exportaciones efectivas a más de 70 mercados durante 2025, el directivo de CEPA remarcó la importancia de continuar gestionando la zonificación sanitaria con socios clave como China, la Unión Europea, Sudáfrica, Chile y Perú. En particular, se señaló la necesidad de un apoyo de alto rango del gobierno nacional para destrabar las exigencias políticas que permitan la reapertura definitiva del mercado chino.






