Tras casi medio año de tener sus puertas cerradas reabrió el frigorífico General Pico. La histórica firma, propiedad de la familia Lowenstein, retomó su actividad en la planta de Trenel y reincorporó a más de 400 trabajadores suspendidos.
La noticia se enmarca en el ingreso de su nuevo operador, el frigorífico Gorina, que asumió la conducción por un plazo inicial de 3 meses, establecido por contrato de alquiler. Tras el cese de sus operaciones, afrontando una situación financiera muy delicada, los Lowenstein habían decidido abrir el concurso de acreedores el pasado mes de marzo.
Hasta tanto se resuelva dicha instancia judicial, es la empresa platense la que volvió a poner en funcionamiento a una de sus principales plantas, donde ya se faenan entre 400 y 500 cabezas diarias destinadas a consumo interno y exportación.
La caída del frigorífico Pico no fue en absoluto estrepitosa. La firma venía acumulando importantes deudas y, cuando la situación se hizo insostenible, tuvo su estocada final en el mes de febrero, cuando echó a caso 200 trabajadores y empezó a buscar compradores y alternativas de “leasing”.
Frustradas esas negociaciones, entre las que había una interesante oferta de alrededor de 40 millones de dólares por parte de un grupo europeo, “Tito” y Alan Lowenstein optaron por el concurso de acreedores. La deuda bancaria supera los 25.000 millones de pesos y tienen también cheques rechazados por otros 15.900 millones.
En ese contexto, y hasta tanto se tramite el proceso, el frigorífico Gorina, uno de los principales jugadores en el mercado de exportación, selló un contrato de alquiler inicialmente por tres meses y con posibilidad de renovación.

El objetivo, señalaron, fue mantener operativa la empresa, que pertenece nada menos que al creador de las hamburguesas Paty. Para su reactivación, Gorina debió regularizar las deudas salariales acumuladas en abril y mayo y así reincorporar a decenas de trabajadores que hasta hace semanas tenían un destino incierto.
Se trata de un total de 450 operarios que habían sido suspendidos, cifra que fue confirmada por el secretario general del Sindicato de la Carne de La Pampa, Dardo Loza, al medio La Arena.
La planta ubicada en Trenel será, por los próximos meses, la única activa, y desde allí se producirá con destino tanto a mercado interno como externo y para el segmento kosher. El reinicio de la faena, sin embargo, no quita del camino las dificultades judiciales y societarias que aún quedan por resolver, a la espera de eventuales compradores o inversores.





